La evaluación ambiental y el cambio climático y los retos de la EA ponen la guinda al CONEIA 2015

Después de dos días intensos de CONEIA 2015, en los que un plantel de gran calidad formado por profesionales del sector de la evaluación ambiental contribuyó a poner los puntos sobre las íes a numerosos temas relacionados con la EA, la tercera y última jornada del VIII Congreso Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental no decepcionó en absoluto a los asistentes y supo mantener el interés y el carácter técnico que reinó las jornadas anteriores.

la tercera y última jornada del VIII Congreso Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental no decepcionó en absoluto a los asistentes y supo mantener el interés y el carácter técnico que reinó las jornadas anteriores.A primera hora del pasado viernes, los responsables de la Asociación Española de Evaluación de Impacto Ambiental (AEEIA) tenían todo preparado para dar comienzo a un día dedicado a las comunicaciones orales sobre planes de vigilancia ambiental y las nuevas tecnologías aplicadas a la EA, entre otros; los talleres sobre la aplicación de la Ley de Evaluación Ambiental en las comunidades autónomas y el seminario sobre EA y cambio climático.

La sala verde de la ETSICCP de la Politécnica de Madrid acogió las comunicaciones sobre planes de vigilancia ambiental e indicadores de seguimiento y control, durante las que Belén Díaz, técnica especialista en Medio Ambiente de la Unidad de Sostenibilidad y Medio Ambiente de Gas Natural Fenosa contribuyó al mayor conocimiento de los presentes sobre la adecuada planificación de la vigilancia ambiental en una gran infraestructura como es el caso del gasoducto gallego A Mariña Lucensa.

Carlos Iglesias, del Departamento de Ingeniería y Gestión Forestal Ambiental de la Universidad Politécnica de Madrid,  centró su comunicación en el seguimiento del impacto ambiental de las carreteras en aves esteparias. Así, detalló cómo se lleva a cabo la evaluación del impacto por ruido del tráfico sobre una población de sisones.

Por su parte, Javier Granero, socio director de Taxus Medio Ambiente, realizó una exposición muy original sobre los impactos derivados del vaciado de los embalses y, en concreto, explicó el caso del de Pilotuerto (Asturias); y su compañero, Eloy Montes, jefe de Proyectos, detalló el estudio hidrodinámico en tres dimensiones desarrollado para determinar la dispersión de vertidos y la existencia de efectos barrera sobre la fauna piscícola del embalse del Principado.

Jorge Abad, delegado de la AEEIA y coordinador de esta ronda de comunicaciones, concluyó destacando «la importancia y necesidad del trabajo de campo».

Taller y segunda ronda de comunicaciones
En paralelo, se desarrolló un taller sobre los «Efectos sociales y procesos de participación pública», dirigido por Juan Manuel Martínez Orozco, profesor de EA en la Universidad Europea de Madrid (UEM), que resultó muy dinámico y enriquecedor para los participantes.

Poco después, arrancó la segunda ronda de comunicaciones con la restauración ambiental, las nuevas tecnologías aplicadas a la EA y la evaluación ambiental y el cambio climático como protagonistas.

Los expertos contaron las posibilidades que ofrece el uso de drones como herramienta de apoyo en los trabajos de vigilancia ambiental, explicaron las dificultades de revegetación en Canarias y las ventajas del uso de viveros in situ y detallaron proyectos como el coordinado por Inescop: CO2Shoe, una herramienta para el cálculo de la huella de carbono de la industria del calzado.

El taller sobre la aplicación de la Ley de Evaluación Ambiental en las comunidades autónomas tuvo máxima audiencia. De los casos expuestos se concluyó que la adaptación de la nueva normativa es un «auténtico galimatías».La adaptación de la nueva ley de EA a las CC. AA. se abordó en forma de taller, en el que la numerosa audiencia congregada participó activamente y, tras los casos y experiencias expuestos, concluyó que se trata de un «auténtico galimatías», según Íñigo M.ª Sobrini Sagaseta de Ilúrdoz, presidente de la Asociación Española de Evaluación de Impacto Ambiental (AEEIA).

EA y cambio climático
Después de un breve descanso para estirar piernas y tomar un café, dio comienzo el panel de conferencias sobre evaluación ambiental y cambio climático, en el que se subrayó que la nueva normativa española sobre EIA incorpora directrices en materia de cambio climático, lo que la convierte en pionera en este sentido, aunque aún no existen experiencias de aplicación.

José Ramón Picatoste, jefe de Área de Estrategias de Adaptación al Cambio Climático de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), explicó que los objetivos de la Estrategia Europea de Adaptación al Cambio Climático 2013-2016 pasan por la «promoción de acciones de adaptación en los Estados miembros; ampliar y difundir el conocimiento sobre la adaptación para la toma de decisiones y promocionar la adaptación en sectores vulnerables».

Adicionalmente, enumeró una serie de políticas públicas que requieren la incorporación de la adaptación a los impactos del cambio climático, como aquellas relacionadas con la planificación de la gestión del agua, la planificación urbanística y energética o la planificación de espacios naturales y biodiversidad.

Gabriel Borrás, responsable de Adaptación de la Oficina Catalana de Cambio Climático, fue el encargado de explicar las debilidades y fortalezas de la integración de la adaptación del cambio climático en la nueva Ley 21/2013. Algunos de los puntos flojos son que «no existen referentes, ni indicadores de seguimiento de las medidas de adaptación y de su efectividad»,  y algunos de los puntos fuertes son que «se considera positivo que exista una obligación derivada de instrumentos legales y que implica una transición hacia un modelo sostenible y menos vulnerable».

Por su parte, Alberto Compte, responsable del Centro de Estudios de Técnicas Aplicadas del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), compartió las recomendaciones para estimar las emisiones de gases de efecto invernadero en la evaluación ambiental de planes y proyectos de transporte.

En su ponencia, incidió en la relevancia de «capitalizar el conocimiento» que se adquiera en la evaluación de la influencia del cambio climático en los distintos proyectos y viceversa y en dedicar «esfuerzos a establecer convenciones para poder interpretar los resultados de forma similar». Asimismo,  realizó una serie de recomendaciones para el análisis del CO2 en puertos, aeropuertos, carreteras y ferrocarriles, obras que se evalúan cada «10, 15 o 20 años, por lo que hay un componente asociado el tiempo», matizó antes de avanzar que «el mix eléctrico va a cambiar mucho y este espectro hay que incorporarlo».

Alejandro López, representante de la Asociación Española de Empresas de Ingeniería, Consultoría y Servicios Tecnológicos (Tecniberia), expuso el proyecto hueCO2, desarrollado por su asociación para determinar cómo afecta una obra civil al cambio climático. «La mayor dificultad estriba en encontrar factores de emisión que den un cálculo aproximado», reconoció, quien apuntó que sería «idóneo adaptar y recoger los factores de emisión de todas las asociaciones españolas y concebir una base de datos dinámica que fuera alimentándose con el tiempo».

Asimismo, otra de sus aportaciones consistió en subrayar dos aspectos fundamentales de la relación EA-cambio climático: la necesidad de facilitar a la Administración cuál va a ser la huella de carbono de las alternativas que se planteen cuando se proyecten nuevos desarrollos y aportar una idea de la magnitud que abarcará para que se tenga presente en cualquier otra política que se formule más adelante.

El punto final a la jornada lo puso Pedro Cruces, director de Ingeniería y Medio Ambiente de Ángel Camacho Alimentación, que presentó la memoria de sostenibilidad de su compañía, pionera en el mundo en el cálculo y verificación de la huella de carbono de aceitunas y mermeladas bajo la norma PAS 2050:2011.

El presidente de la AEEIA, Íñigo M.ª Sobrini Sagaseta de Ilúrdoz, clausuró el CONEIA 2015 recordando que la evaluación ambiental aún tiene por delante numerosos retos.A continuación, llegó el turno de la clausura, que corrió a cargo de Íñigo M.ª Sobrini Sagaseta de Ilúrdoz, presidente de la AEEIA, entidad organizadora del VIII CONEIA, un encuentro que ha supuesto un estupendo foro para aprender, compartir, despejar dudas y dejar claro el papel que los profesionales del medioambiente, tanto públicos como privados, tenemos en la consecución de los retos que tiene por delante la evaluación ambiental.

En este sentido, Sobrini concluyó su discurso destacando que aún existen múltiples retos para la evaluación ambiental, que habrán de superarse con el esfuerzo de todos los agentes involucrados y una mayor implicación de las administraciones públicas a la hora de «unificar procedimientos y terminologías». Asimismo, abogó por una adecuada integración científico-técnica en el tratamiento de la información, las metodologías y los procedimientos y por una mayor involucración de los grupos de investigación.

Deja un comentario