La etiqueta energética de viviendas usadas, ¿para cuándo?

A pesar de la obligación impuesta por la Unión Europea para la puesta en funcionamiento de la nueva etiqueta energética para las viviendas, la aprobación del Real Decreto que la regula sigue pendiente.

Pasan los días, y lo que se preveía como uno de los alicientes para la recuperación el empleo en el sector de la edificación asociado a la rehabilitación de edificios, sigue pendiente de aprobación. El pasado mes de julio, el Ministerio de Industria sacaba a consulta pública el proyecto de Real Decreto para la puesta en marcha del certificado de eficiencia energética para viviendas. La puesta en marcha de este certificado, se fijaba para el 1 de enero de 2013.

La Directiva que definía el marco de esta legislación, la 2010/31/UE establecía como plazo máximo para la trasposición en los estados miembros 9 de julio del pasado año.

El sector de la edificación representa el 40% del consumo energético total de la Unión Europea (UE). La reducción del consumo de energía en este ámbito constituye, por lo tanto, una prioridad en el marco de los objetivos «20-20-20» en materia de eficiencia energética. La presente Directiva se inscribe en esta voluntad proponiendo directrices para los Estados miembros en relación con la eficiencia energética de los edificios.

El certificado tiene su cara más visible en una etiqueta similar a las que poseen los electrodomésticos. Es decir, un código de color con una letra asociada al mismo, que va desde la “A” como la calificación más eficiente, a la “G” como la menos eficiente. Esta calificación se otorga en función de las emisiones de carbono por metro cuadrado de cada vivienda.

Las casas de nueva construcción ya tienen incorporado este nuevo etiquetado, pero sin embargo la puesta en marcha del mismo para la vivienda usada no termina de ver la luz.

Los gastos del certificado, que tiene una validez de 10 años, corren por parte del propietario de la vivienda.

Hay varias asociaciones que destacan en la información y presión para la puesta en marcha de este etiquetado. Asece (Asociación Española para la Calidad en la Edificación) es la que más crítica se muestra con los movimientos en el ministerio. Según sus fuentes, más de 15.000 propietarios han solicitado información para la contratación de esta etiqueta, pero sin embargo no han podido satisfacer esta demanda hasta que el Real Decreto esté en marcha. Por otro lado, ACA (Asociación de Ciencias Ambientales) viene realizando un importante trabajo asociando este tema con la pobreza energética de los edificios, la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas.

En cifras del Cener, Centro Nacional de Energías Renovables, el 80% de los hogares españoles necesita rehabilitación energética para mejorar sus sistemas de calefacción y aislamiento para mejorar su ahorro.

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