La CE pisa el acelerador para que el sector financiero se alinee con los compromisos climáticos

La Comisión Europea prepara para el próximo marzo un informe de recomendaciones que será el punto final de su plan de acción sobre finanzas sostenibles. El documento pedirá una mayor transparencia al sector financiero sobre su exposición al cambio climático y la inclusión de pruebas de estrés de carbono para 2020 por parte de los reguladores. Conocidos los resultados, las autoridades supervisoras comunitarias dictarán medidas de ajuste para que los reguladores sumen mayores exigencias de capital como penalización a las entidades expuestas a inversiones que no sean coherentes con los compromisos climáticos.

 

Desde el ESRB se han solicitado medidas para la transparencia que fomenten la divulgación de riesgos por parte del sector financiero y la incorporación de pruebas de estrés de carbono para 2020. La estabilidad financiera también se ve amenazada por las inversiones perjudiciales para el clima, que pueden devaluarse cada vez más y convertirse en los conocidos como activos varados (stranded assets —aquellos susceptibles de ser devaluados por su dependencia del carbono—), a medida que avanza el cambio climático. En este sentido, la crisis climática puede convertirse en una crisis financiera. Para evitar esto, es necesario  reducir los riesgos mediante el impulso de la transparencia y estándares para la desinversión en proyectos que no estén alineados con los acuerdos y objetivos climáticos adoptados a escala global. De esta forma, también los consumidores podrán usar sus decisiones de inversión para promover la transformación social y ecológica de nuestra economía.

Según el informe Too late, too sudden: Transition to a low-carbon economy and systemic risk (Demasiado tarde, demasiado repentino: La transición hacia una economía baja en carbono y el riesgo sistémico), del European Systemic Risk Board (ESRB), la exposición del sector financiero a los activos varados se eleva a 1061 billones de euros. Si se quiere evitar el cambio climático sustancial, se debe dejar de utilizar una gran cantidad de reservas de combustibles fósiles e infraestructura. En concreto, McGlade y Elkins (2015) estiman que si el aumento de la temperatura media mundial debe mantenerse por debajo de 2° C, aproximadamente un 35 % de las reservas actuales de petróleo, un 50 % de la reservas de gas y casi un 90 % de las reservas de carbón son inutilizables. Además, Lewis (2014) estima que bajo un escenario político más estricto, las compañías de petróleo, gas y carbón podrían perder 28 bn$ en ingresos en los próximos 20 años, en relación con las proyecciones de referencia, debido a la reducción de las ventas: una estimación que representa un 22 % de recorte en los ingresos solo para la industria petrolera.

Desde el ESRB se han solicitado medidas para la transparencia que fomenten la divulgación de riesgos por parte del sector financiero y la incorporación de pruebas de estrés de carbono para 2020. La divulgación de esta información ayudaría a cuantificar la exposición potencial de las empresas financieras al cambio climático.

Por su parte, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y el Banco Central Europeo (BCE) acaban de lanzar nuevas pruebas de estrés diseñadas para proporcionar a supervisores, bancos y otros participantes del mercado un marco analítico común para comparar y evaluar consistentemente la capacidad de recuperación de los bancos de la UE frente a las crisis económicas. Los resultados se harán públicos a principios del próximo noviembre. Estos test no incluyen el riesgo climático, sino que serán los siguientes los que tengan en cuenta dicha consideración. Una vez se conozcan los resultados de las pruebas que incorporen el riesgo del carbono, las autoridades supervisoras dictarán medidas de ajuste para que los reguladores sumen mayores exigencias de capital como penalización a las entidades expuestas a inversiones que no sean coherentes con los compromisos climáticos.

El Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera (Task Force on Climate-related Finance Disclosure, TFCD), de la Junta de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board, FSB), ha lanzado una serie de recomendaciones sobre divulgación financiera relacionadas con el clima, que son aplicables a organizaciones de todos los sectores y jurisdicciones. Las recomendaciones están estructuradas en torno a cuatro áreas temáticas:

Gobernanza: la gobernanza de la organización en torno a riesgos y oportunidades relacionados con el clima.

Estrategia: los impactos reales y potenciales de los riesgos y oportunidades relacionados con el clima en los negocios, la estrategia y la planificación financiera de la organización.

Gestión del riesgo: los procesos utilizados por la organización para identificar, evaluar y gestionar los riesgos relacionados con el clima.

Métricas y objetivos: las métricas y los objetivos utilizados para evaluar y gestionar riesgos y oportunidades relevantes relacionados con el clima.

Desde la Comisión Europea, preparan para marzo un informe de recomendaciones que será el punto final de su plan de acción sobre finanzas sostenibles.

Fuente: ESRB, EBA.

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