Invertir en bosques y ríos sanos es invertir en salud pública

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Vermont (UVM) a 300 000 niños en 35 naciones muestra que los niños cuyas cuencas fluviales cuentan con mayor cobertura arbórea son menos propensos a experimentar enfermedades diarreicas, la segunda causa de muerte en niños menores de cinco años a escala global.

 

La la protección de cuencas fluviales en las circunstancias adecuadas puede considerarse como una doble inversión en salud pública.Publicada en Nature Communications, la investigación es la primera en cuantificar la conexión entre la calidad de los bosques, las cuencas fluviales y los resultados individuales de la salud de los niños en todo el mundo.

Los científicos que han participado en este análisis liderado por Taylor Ricketts del Instituto Gund para el Medio Ambiente  de la UVM determinan que aquellas familias que se abastecen de cuencas hidrográficas más saludables tienen un riesgo mucho menor a que sus hijos sufran enfermedades potencialmente mortales como las diarreicas. Un dato interesante: el estudio predice que un aumento de un 30 % en la cubierta forestal en las cuencas fluviales rurales aguas arriba tendría un efecto comparable al mejoramiento del saneamiento del agua, como la adición de servicios sanitarios interiores o inodoros.

«Esto sugiere que la protección de cuencas fluviales en las circunstancias adecuadas puede considerarse como una doble inversión en salud pública», incide Brendan Fisher, del Instituto Gund para el Medio Ambiente de la UVM y la Escuela de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Rubenstein. Además, es una muestra muy clara de cómo la infraestructura natural representa un apoyo directo a la salud y el bienestar humanos.

La investigación es la primera en utilizar una nueva base de datos masiva que permite realizar enfoques de big data para estudiar los vínculos entre la salud humana y el medioambiente a escala mundial. La base de datos está compuesta por encuestas demográficas y de salud de la Agencia de Ayuda al Desarrollo de Estados Unidos (USAID) llevadas a cabo durante 30 años, con 150 variables para 500 000 hogares entre las que se tienen en cuenta datos espaciales sobre el medioambiente.

«Con esto no estamos diciendo que los árboles son más importantes que los inodoros o los servicios sanitarios interiores», matiza Diego Herrera, director del artículo como investigador postdoctoral de la UVM y actual miembro del equipo del Fondo de Defensa del Medio Ambiente. «Pero estos hallazgos muestran claramente que los bosques y otros sistemas naturales pueden complementar los sistemas tradicionales de saneamiento del agua y ayudar a compensar la falta de infraestructura».

La novedad de esta investigación radica en que es un análisis mundial a personas individuales que vincula los ecosistemas y la salud en todo el planeta, es decir, sirve de referencia sobre cómo la salud y el bienestar humanos pueden verse influenciados por la salud de nuestros bosques y ríos.

Los hallazgos obtenidos son un ejemplo de que invertir en bosques y ríos sanos puede proporcionar importantes beneficios para la salud humana y dirigen la atención hacia la importancia de comprender las implicaciones de esta evidencia en la toma de decisiones que afectan de estos espacios naturales. Los ríos y bosques son recursos naturales limitados y valiosos, por lo que el desacierto a la hora de cuidarlos podría tener consecuencias reales para la salud humana.

Los investigadores esperan que los resultados ayuden a los gobiernos y a las agencias de desarrollo a mejorar la salud y el medioambiente de los niños en todo el mundo y reclaman más investigación para comprender con mayor exactitud cómo los bosques de cuencas hidrográficas afectan al riesgo de enfermedades como la diarrea, que tiene muchas causas, incluidos los patógenos transmitidos por el agua.

La investigación abarca 35 países de África, el sudeste asiático, América del Sur y el Caribe, incluidos Bangladesh, Indonesia, Filipinas, Nigeria, Colombia y la República Democrática del Congo.

Fuente: UVM, Nature Communications.

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