Interfaith Rainforest Initiative: Alianza de las religiones del mundo para proteger las selvas tropicales

Desde su lanzamiento en 2007, Government of Norway´s International Climate and Forest Initiative (NICFI) ha colaborado con distintos socios internacionales, gobiernos de países boscosos y donantes y un amplio abanico de ONG para reducir la deforestación y degradación forestal. Al detectar la necesidad de aportar una dimensión religiosa, espiritual y ética más fortalecida a este cometido, los responsables de NICFI y Rainforest Foundation Norway han trabajado con una coalición de socios para constituir la Interfaith Rainforest Initiative. Su misión consiste en proteger las selvas tropicales del mundo.

Imagen: NICFI.

Interfaith Rainforest Initiative es una apuesta que persigue forjar un plan de acción conjunto dirigido a proteger, restaurar y realizar una gestión sostenible de las selvas tropicales en todo el planeta.Este lunes tuvo lugar en Oslo, capital de Noruega, la presentación de la Interfaith Rainforest Initiative, una apuesta respaldada por el Parlamento de las Religiones del Mundo, REIL Network y el Consejo Mundial de Iglesias, que cuenta con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para su implementación, que aspira a movilizar a los líderes de todas las religiones, fes y tradiciones espirituales del mundo —incluidas las poblaciones indígenas y las comunidades forestales— para forjar un plan de acción conjunto dirigido a proteger, restaurar y realizar una gestión sostenible de las selvas tropicales en todo el planeta.

Las selvas tropicales son elementos únicos e icónicos de la creación. Son el hogar de la mitad de las especies existentes en la tierra, proporcionan servicios indispensables para la humanidad y otorgan regalos espirituales y emocionales, belleza y asombro.

Estos bosques poseen un valor cultural, práctico y espiritual excepcional, tanto para sus habitantes tradicionales como para el resto de la comunidad mundial. Almacenan miles de millones de toneladas de carbono y son fuente de suministro de alimentos, agua y medios de vida para más de 1600 millones de personas en el planeta, lo que les convierte en cruciales para cumplir el Acuerdo de París sobre cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Pero las selvas tropicales están siendo diezmadas en todo el planeta, lo que socava gravemente los esfuerzos globales para luchar contra el cambio climático, erradicar la pobreza, garantizar la seguridad alimentaria, la paz y los derechos humanos.

Aún estamos a tiempo de salvar estas selvas tropicales gloriosas, pero para ello es necesaria una acción urgente.

El nacimiento de Interfaith Rainforest Initiative surge con la finalidad de contribuir a esta misión.

Durante el lanzamiento de la nueva iniciativa, que tuvo lugar en el Centro del Premio Nobel de la Paz de Oslo y contó con la presencia de Su Majestad el rey Harald V de Noruega y el ministro de Clima y Medioambiente del país nórdico, Vidar Helgesen, los líderes budistas, católicos, daoistas, hindúes, judíos, musulmanes, protestantes y de otras religiones, fes y tradiciones espirituales del mundo estuvieron de acuerdo en destacar que «necesitamos actuar juntos para proteger nuestro hogar común».

Por su parte, el ministro de Clima y Medioambiente de Noruega, se lamentó de que «estamos perdiendo el tapiz de la vida y la biodiversidad que hay en los bosques tropicales», y advirtió que «el Acuerdo de París está condenado si continúa la deforestación».

Otros mensajes compartidos incidieron en la necesidad de un «cambio transformador», en el «rol crucial que juegan los indígenas como guardianes de los bosques tropicales», el trabajo que aún hay por hacer para garantizar sus derechos y en que, a pesar de las numerosas experiencias positivas en materia de acción climática, «tanto la fe como las voces indígenas deberían jugar un papel más importante».

El arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo, responsable de la Academia de las Ciencias del Vaticano, explicó que las selvas son esenciales para el ciclo de la vida y el agua en la tierra. Si alteramos esto, podemos llegar a tener un planeta sin vida». Y aseguró rotundo que «la deforestación es un suicidio».

Joseph Itongwa, representante de los pueblos indígenas de África, en concreto, de la República Democrática del Congo, aseguró que «los árboles no solo tienen valor ecológico para nosotros, sino también un valor cultural»,

 

Fuente: PNUD, NICFI.

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