Hacia una educación ambiental independiente, transgresora, transversal, incómoda y diversa

Representantes del colectivo de la educación ambiental conocido como #EA26 mantuvieron su primer encuentro presencial este sábado con el fin de reflexionar y trabajar juntos por el futuro que quieren construir para el sector de la educación ambiental y dar respuestas a retos trascendentales que marcarán su devenir. Hasta ahora, Twitter había «alojado» en su foro virtual a los participantes en los debates coordinados por este proyecto surgido hace más de cuatro años con motivo del Día Mundial de la Educación Ambiental para impulsar el desarrollo de esta disciplina y reivindicar su papel como una de las herramientas imprescindibles para avanzar hacia un mundo sostenible. Era momento de desvirtualizarse.

Imágenes: #EA26 y Pablo Toboso.

Algunas de las conclusiones sobre el sistema educativo formal y la EA subrayaron la necesidad de contar con un marco legal que respalde la aplicación de la educación ambiental de forma transversal, de trabajar por la formación continua de los educadores y de sensibilizar y formar a la comunidad educativa.

Un día cualquiera: el 26 de mayo de 2018. Una hora acordada: las 16:30 h. Un lugar donde ser bienvenidos: el espacio Ecooo en Madrid. Una consigna común: #EA26. Estos elementos que aparentemente no tienen nada fuera de lo común crearon al combinarse un efecto extraordinario. Materializaron la ilusión de ponerse cara y trabajar codo con codo que comparten desde hace más de cuatro años los integrantes de la iniciativa #EA26 —formada por educadoras ambientales y personas interesadas en el desarrollo de esta disciplina de todos los rincones de España—.

Por primera vez en más de 48 meses de comunicación vía Twitter, de más de 40 debates y 50 horas de aportaciones, opiniones, propuestas, críticas constructivas, planes, luchas, algún desencuentro, planteamientos y replanteamientos a través de la red social, el sábado pasado llegó el momento de conocerse en carne y hueso, de compartir mirándose a los ojos y de sentirse.

Y así lo hicieron las 60 educadoras ambientales y personas que sienten pasión por la EA que se dieron cita en la sede madrileña de Ecooo, cuyo director, Mario Sánchez, recibió en su casa con los brazos abiertos y el espíritu colaborador. Tras la bienvenida, tres activos del equipo de #EA26, Beatriz Guerra (ingeniera de Montes y educadora ambiental), Daniel Rodrigo (doctor en Comunicación, investigador en e-learning y ciberactivismo social y ambiental), y Sonia Calvo (gestora educativa en EAsempervirens) explicaron la estructura del encuentro. Este resultó de lo más dinámico y enriquecedor gracias a la gran participación de todos los presentes y al ingenio dinamizador de un equipo con muchas ganas, ilusión, energía, compromiso y creatividad.

El gran reto por delante consistía en abordar tres cuestiones clave para diseñar una hoja de ruta que contribuya a aportar solidez a los cimientos, coherencia al discurso y que refuerce la identidad de la educación ambiental para impulsarla hasta el lugar que debe ocupar dentro del sistema educativo. Y es que, en muchos foros, su rol se ha banalizado y el intrusismo existente en numerosas iniciativas desarrolladas en otros ámbitos bajo la etiqueta «EA» dificulta la identidad de este colectivo, se destacó durante el encuentro.

Los temas troncales de la jornada fueron: sistema educativo formal y educación ambiental, ecofeminismo y futuro de la EA. Para incentivar la lluvia de reflexiones e ideas se lanzaron tres preguntas en torno a las que se organizaron varios grupos de debate siguiendo la dinámica World Café. Estos interrogantes y el acierto en la fórmula de la sesión dieron mucho juego, provocaron muchas conexiones, generaron autocrítica y un guion con multitud de propuestas prometedoras sobre las que trabajar. ¿Qué ofrece la educación formal a la educación ambiental? ¿Los principios de la EA recogen los planteamientos ecofeministas? ¿Define el arcoíris el futuro de la EA?

Sistema educativo vs EA, ecofeminismo y futuro

Algunas de las conclusiones sobre el sistema educativo formal y la EA subrayaron la necesidad de contar con un marco legal que respalde la aplicación de la educación ambiental de forma transversal, de trabajar por la formación continua de los educadores y de sensibilizar y formar a la comunidad educativa. El debate sobre ecofeminismo dejó patente el escenario machista que prevalece en la profesión, en la hay mayoría de mujeres, sin embargo, casi ninguna en puestos de responsabilidad. Y que aún hay labor por hacer para desterrar el ecofeminismo entendido como labor de cuidado y lograr que no solo esté presente en la EA en el ámbito teórico, sino también práctico.

Al hablar del futuro de la educación ambiental, por las ventanas del espacio Ecooo se adivinó un arcoíris de colores variados y brillantes, reflejo de la gran diversidad de perfiles y actores necesarios e involucrados en llevar a buen puerto un proyecto impulsado por personas apasionadas por promover la conciencia ambiental en todos los foros y a todas las escalas y que apasiona a los que entendemos que sin EA siempre faltará una pieza del puzle del mundo sostenible que deseamos.

El futuro de la EA pasa por reforzar su carácter independiente, transgresor, a veces «incómodo», siempre diverso y por su aplicación transversal.

Reflexiones posevento        

En las algo más de tres horas que duró este primer (pero seguro que no último) encuentro presencial, hubo de todo menos lugar para el aburrimiento. «Intensidad, pasión, ilusión, debate, reflexión, emponderamiento, descubrimiento, motivación, desafío… la gran coctelera de la educación ambiental, a punto de estallar», lo resume en un post publicado horas después del evento David Gutiérrez, director técnico de la Oficina Técnica de Sostenibilidad Rural de la Red Cántabra de Desarrollo Rural y también un activo de peso en #EA26.

Lo vivido el sábado «suma un nuevo capítulo en la historia de la educación ambiental», vaticina María José Molina, coordinadora del Área de Recursos Agroecológicos de Origen Americano de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y también integrante de #EA26. Y no parece que vaya muy desencaminada, no solo por los resultados cosechados, sino también por la trascendencia que está logrando este «movimiento», como lo define Daniel Rodrigo. El hastag del encuentro logró la cuarta posición del ranking de #TT.

Y ya desde su puesto de mando de vuelta a casa, Serafín Huertas, técnico de Educación Ambiental del Centro de Educación Ambiental de la Comunidad Valenciana que también está enredado en el proyecto #EA26, comparte estas reflexiones en las que hace un trabajo de destilación de una jornada muy intensa y productiva, desde la frescura y el optimismo que le caracterizan y que contagia con maestría.

Pero esto no acaba aquí, tal y como advierte Sera, habrá una versión más formal de todo lo vivido, sentido y avanzado (estaremos muy atentos). Y el día 26 de cada mes, la educación ambiental se seguirá haciendo sentir en las redes y nos propondrá de nuevo debatir sobre temas necesarios, de interés social, actuales… para que no bajemos la guardia y que, seamos los que seamos y estemos los que estemos, sigamos remando por aportar, enriquecer, contribuir y hacer masa crítica por que la conciencia y la educación ambiental sean una prioridad.

Fuente: #EA26.

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