Green Economy Eurobarometer 2017: la economía verde crece y la inversión fluye, pero no llega al terreno y el mundo rural se está quedando atrás

Cada año, Green Economy Coalition (GEC) publica el Green Economy Barometer, un análisis sobre del estado del movimiento global hacia un futuro justo y sostenible. En la edición 2017, la panorámica sobre la economía verde es positiva: los mercados están en auge, nuevas narrativas están emergiendo y la inversión fluye. A esto cabe sumar la previsible llegada de puntos de inflexión en energía, transporte y el liderazgo global. Sin embargo, esta misma historia se ve de manera distinta desde el terreno: los jóvenes necesitan empleos; la biodiversidad está en crisis; y las economías rurales se están quedando atrás.

 

Los mercados verdes están en auge en el Barómentro de la Economía Verde 2017. Las ventas de vehículos eléctricos en 2016 aumentaron un 42 % en comparación con el año anterior, lo que representó un impulso ocho veces más rápido que el mercado general. Desde una perspectiva global, los analistas de Green Economy Coalition llaman la atención sobre el giro que ha dado la geopolítica mundial en los últimos 18 meses. «Nuestro mundo se siente más fragmentado, más inestable. En todas partes, los titulares hablan de nacionalismo y secesionismo, de crisis humanitarias y desastres naturales, de votantes que se sienten decepcionados por sus sistemas políticos», advierten.

Pero a partir de estas fisuras, algo nuevo está emergiendo. Una historia diferente está tomando forma: una de renovación, esperanza y colaboración. En este sentido, hacen referencia al presidente francés, Emmanuel Macron, quien se ha comprometido a «hacer que nuestro planeta vuelva a ser grandioso» y ha anunciado una serie de políticas medioambientales ambiciosas, incluida la creación del Ministerio para una transición inclusiva y ecológica.

Otro ejemplo de este cambio lo constituye Jacinda Ardern, líder femenina más joven del mundo. Fue nombrada primera ministra de Nueva Zelanda en agosto de 2017 a sus recién cumplidos 38 años, con una agenda ambiental muy ambiciosa. Por su parte, China destaca ahora por ser una superpotencia tecnológica verde. El gigante asiático considera que la economía verde es una parte esencial de su estrategia de desarrollo nacional y del liderazgo global emergente.

Los mercados limpios y verdes están en auge. Las ventas de vehículos eléctricos en 2016 aumentaron un 42 % en comparación con el año anterior, lo que representó un impulso ocho veces más rápido que el mercado general. Las baterías de iones de litio que las alimentan también se están abaratando —los precios han bajado un 75 % desde 2011—, lo que ha abierto el camino a un incremento masivo en la capacidad de almacenamiento de energía. Desde estufas de cocina hasta vehículos eléctricos, desde iluminación solar hasta hogares inteligentes, las soluciones verdes inundan la vida cotidiana.

«Pero, seamos claros: la economía marrón no se está muriendo en silencio. El petróleo, el gas y el carbón todavía representan alrededor de un 86 % de la energía mundial, un porcentaje que apenas ha cambiado en 25 años», hacen hincapié los autores del Green Economy Erobarometer.

«Todavía se están construyendo centrales eléctricas de carbón y de gas, especialmente en los países en desarrollo. El crecimiento del PIB continúa dominando la toma de decisiones de los gobiernos, a pesar del exceso de nuevos indicadores sobre sostenibilidad y métricas de desempeño. La mayoría de nuestros activos naturales y sociales tienen un valor cero en la economía. Una década después de la crisis financiera, nuestros mercados de capital se mantienen sin cambios», apuntan los autores del informe.

Visión desde el terreno

Las redes y centros nacionales están ansiosos por el cambio. Son alentados por la plétora de planes de acción nacionales: Perú ha firmado sus Directrices Nacionales para el Crecimiento Verde; Uganda tiene un proyecto de Estrategia de Desarrollo de Crecimiento Verde y Ley de Cambio Climático; el Reino Unido ha publicado su Estrategia de Crecimiento Limpio y la India ha establecido objetivos ambiciosos de mitigación como parte del Acuerdo de París COP21. «Pero nuestros miembros también informan de que las leyes y los marcos para proteger la naturaleza se están desmantelando en nombre del progreso económico. Desde los incentivos renovables en Sudáfrica hasta los procedimientos de evaluación de impacto ambiental en la India, la naturaleza está bajo amenaza», llaman la atención los analistas.

Algunas de las frustraciones de los socios de GEC se derivan de que los grandes proyectos verdes «financiables» se enfocan en los centros urbanos, grandes iniciativas renovables y el sector del transporte. «Poca inversión, si acaso, se dirige a las economías rurales, y los pequeños agricultores se quedan atrás», señalan.

Asimismo, el mundo laboral está cambiando. El crecimiento del desempleo ya no es una amenaza lejana. A pesar del crecimiento del PIB en muchos países, existe una crisis creciente de empleo, en particular para la próxima generación. El advenimiento de la automatización amenaza con dejar sin trabajo a millones de trabajadores pobres y poco calificados en todo el mundo.

La desconexión entre la imagen global y la perspectiva desde el terreno debe hacer sonar las alarmas. La transición verde está en marcha y ganando velocidad. Pero si no es relevante para las vidas de las personas, sus hogares, su salud, su trabajo y su seguridad, las grietas en el panorama geopolítico solo se harán más profundas y más amplias.

Hechos relevantes

En resumen, estos son los aspectos más destacados del Green Economy Barometer 2017.

Los pros

– Las soluciones verdes golpean el mercado de masas: El final del motor de combustión está a la vista ahora; sistemas de energías renovables fuera de la red se están expandiendo y las estufas de cocina mejoradas se vuelven asequibles.

– Amanecer de un nuevo liderazgo global: En un cada vez más fragmentado paisaje político global, la historia de la economía verde está empezando a convertirse en una poderosa y unificadora narrativa política.

– La transición energética global ha despegado: Por segundo año consecutivo, la energía renovable representó más de la mitad de la nueva capacidad de generación de energía agregada en todo el mundo. Los responsables de las compañías petroleras más grandes del mundo han hablado de una «transformación global» (Saudi Aramco) que es «imparable» (Royal Dutch Shell) y de una «remodelación de la industria energética» (Statoil).

Los contras

– Los sistemas financieros no han cambiado en 10 años desde el colapso mundial financiero y los mercados de capital todavía están dominados por instituciones «demasiado grandes para fallar»; los gobiernos continúan subsidiando la industria de los combustibles fósiles y la mayoría de nuestros activos naturales tiene un valor de cero.

– Las pequeñas empresas y los trabajadores informales están siendo olvidados: La mayoría de los planes nacionales de economía verde hacen poca mención de los trabajadores informales o de los pequeños negocios. La inversión verde todavía no está llegando al terreno.

– La biodiversidad está en crisis: Aunque ha habido importantes avances en conservación, la biodiversidad global está en rápido declive. Nuestras economías permanecen ciegas ante el riesgo ambiental.

La frontera

– Empleo para la próxima generación: Desde Uganda al Reino Unido, los socios de GEC informan sobre una creciente crisis de desempleo entre los jóvenes.

– La nueva revolución verde: Los grandes proyectos verdes «financiables» están enfocados actualmente en los centros urbanos, iniciativas renovables de gran envergadura y en el sector del transporte, pero las economías rurales se van quedando atrás.

– La brecha está haciéndose más grande: La brecha entre ricos y pobres crece, no decrece.

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Green Economy Barometer 2017

 

Fuente: Green Economy Coalition.

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