La dendroenergía tiene un gran potencial para reducir las emisiones globales de GEI y mejorar los medios de vida rurales

En un informe reciente, los expertos de la FAO subrayan que la aplicación de prácticas de ordenación forestal sostenible en la cadena de valor del carbón vegetal es esencial para reducir las emisiones de GEI, al tiempo que se garantiza el acceso de los hogares a las energías renovables.

Un informe hecho público por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) llama la atención sobre el gran potencial de la dendroenergía (uso de la madera como fuente de energía) en la disminución de las emisiones de globales de gases de efecto invernadero (GEI) y en la mejora de los medios de subsistencia rurales. Y es que un 7 % de las emisiones mundiales de GEI de origen humano proceden de la producción y el uso de leña y carbón vegetal, lo que en gran parte es consecuencia de una gestión forestal insostenible y de la fabricación del carbón vegetal y la combustión de la leña ineficiente.

El cambio climático y los ODS: Abordar este fenómeno global es una oportunidad económica para gobiernos y empresas

2016 fue el año más caliente desde que se realizan registros de la temperatura terrestre y marina y durante la última década también se han registrado las temperaturas más altas hasta ahora conocidas. Además, tanto el nivel del hielo marino como el del mar se hayan en mínimos históricos. «Estamos tratando con hechos científicos, no con política. Y los hechos son claros. El cambio climático es una amenaza directa en sí misma y un multiplicador de muchas otras amenazas», según António Guterres, secretario general de la ONU. «Pero abordar el cambio climático es una oportunidad enorme para los gobiernos y las empresas».

Durante el evento de alto nivel recientemente mantenido por las Naciones Unidas en su sede neoyorquina para llamar a la acción a las Partes sobre «El cambio climático y la Agenda del Desarrollo Sostenible», quedó patente que el cambio climático es una amenaza sin precedentes y creciente para la paz, la prosperidad y el desarrollo y abordarla representa una oportunidad económica para los gobiernos y las empresas.

Los bonos verdes tienen un gran potencial para financiar los objetivos climáticos y medioambientales de Europa

La Comisión Europea ha publicado los resultados de Study on the potential of green bond finance for resource-efficient investments (Estudio sobre el potencial de financiación de los bonos verdes para inversiones eficientes en recursos), documento que revela que los bonos verdes han experimentado un empuje extraordinario desde su primera emisión en 2007 y que tiene un gran potencial para contribuir a alcanzar tanto los objetivos de la Estrategia sobre Clima y Energía de la UE como los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU.

La Comisión Europea ha publicado los resultados de Study on the potential of green bond finance for resource-efficient investments (Estudio sobre el potencial de financiación de los bonos verdes para inversiones eficientes en recursos), documento que revela que los bonos verdes han experimentado un empuje extraordinario desde su primera emisión en 2007 y que tiene un gran potencial para contribuir a alcanzar tanto los objetivos de la Estrategia sobre Clima y Energía de la UE como los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU.

Iberdrola lanza una emisión de bonos verdes por valor de 750 M€

Los fondos obtenidos, cuya utilización responsable ha sido validada por la agencia independiente Vigeo Eiris, se destinarán a refinanciar inversiones realizadas en parques eólicos ubicados en España.

Iberdrola ha cerrado recientemente una emisión de bonos verdes en el euromercado por un importe de 750 millones de euros, con vencimiento el 7 de marzo de 2024, el diferencial situado en 77 puntos básicos sobre midswap y un cupón del 1 % anual.

Los compromisos europeos no se lograrán sin la bioenergía: representa un 61 % de la cuota de renovables, según Aebiom

La dependencia energética de la UE es de las más elevadas del mundo: 53 %, frente a menos de un 20 % de China y EE. UU.

La Asociación Europea de la Biomasa (Aebiom) acaba de publicar su Informe Estadístico 2016, que proporciona una descripción en profundidad del sector de la bioenergía en los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Algunas de las conclusiones más destacadas subrayan que la dependencia comunitaria de los combustibles fósiles ha ido en aumento en los últimos años (se ha pasado de un 45,6 % en 1995 a un 87,4 % en 2014), que la dependencia energética de la UE es de las más elevadas del mundo (53 %, frente a menos de un 20 % de China y EE. UU.) y que la contribución de la bioenergía a los objetivos de la UE para 2020 es crucial. En 2014 ya representó un 61 % de la cuota de renovables.

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