Un enfoque más inteligente sobre cómo nos alimentamos contribuiría a salvar especies en extinción

Perturbaciones de los hábitat —la contaminación del agua, por ejemplo— podrían evitarse en países desarrollados como Estados Unidos, si elegimos mejor las aplicaciones de «insumos» como, por ejemplo, los fertilizantes. Si los agricultores cortan su uso en un 25 %, aún producirían aproximadamente la misma cantidad de alimentos, destacan los autores del estudio.

Un estudio sobre las amenazas futuras de la biodiversidad y soluciones para prevenirlas concluye que los riesgos previstos de extinción de mamíferos y aves terrestres como consecuencia del crecimiento demográfico y el desarrollo económico son evitables si aplicamos un enfoque más inteligente al modo en cómo nos alimentamos. Para ello, se requieren «esfuerzos internacionales proactivos que aumenten los rendimientos de los cultivos, minimicen el desmonte de tierras y la fragmentación de los hábitats y protejan las tierras naturales para aumentar la seguridad alimentaria en los países en desarrollo y preservar gran parte de la biodiversidad restante de la tierra».

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