España apuesta por evitar la compra de derechos de emisión a otros países que no los han gastado

Establecer las medidas necesarias para tratar de disminuir en lo posible las emisiones de gases de efecto invernadero desde dentro y cuanto antes es la estrategia que quiere seguir el Gobierno español en materia de lucha contra el cambio climático, según ha explicado recientemente el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete.

 

En concreto, el portavoz ministerial ha asegurado que, en los próximos años, se quiere evitar la adquisición de derechos de emisión a otros países que no los han utilizado, al igual que se ha hecho este último año con Polonia.

Respecto a esto último, el pasado octubre Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente, argumentaba el acuerdo alcanzado con el Gobierno polaco porque, gracias a él, «se cubrirá gran parte del déficit estimado, de 105 millones de unidades, consiguiendo más unidades que en todas las compras bilaterales realizadas entre 2008 y 2011. Además, esta compra de derechos de emisión a Polonia nos sitúa en posición de poder cumplir con el Protocolo de Kioto», compromiso del que España deberá rendir cuentas en 2015.

Tal y como detalló Ramos, la operación se realizó «en condiciones inmejorables para nuestro país. De hecho, con solo el 12 % del presupuesto dedicado en años anteriores a esta compra, España va a obtener en torno a un 40,5 % más de derechos que en toda la legislatura anterior. Se ha logrado un ahorro del 91 % por tonelada de CO2 adquirida respecto al mejor precio negociado en la legislatura previa».

Ahora, la dirección que seguirá la política española consistirá en desarrollar medidas dirigidas a que sectores difusos como el transporte o el sector residencial alcancen el objetivo de reducir las emisiones de GEI un 10 % para 2020 respecto a 2010. Para ello, ya hay varias iniciativas en marcha: Pima Aire, que apuesta por la renovación del parque de vehículos comerciales, o Pima Sol, cuya finalidad es que los hoteles sean más eficientes. A estos proyectos hay que sumar el fomento del uso de la bicicleta eléctrica como método de transporte limpio.

Real Decreto de Huella de Carbono

Por otra parte, cabe recordar que Susana Magro, directora de la Oficina de Cambio Climático del Magrama, avanzó a mediados del mes pasado que su departamento está trabajando en la redacción de un Real Decreto de la Huella de Carbono que «persigue promover acciones para la mejora de las absorciones por los sumideros de carbono, de manera que las reducciones y absorciones que se lleven a cabo en estos ámbitos tengan reflejo en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de España, facilitando el cumplimiento de los compromisos internacionales y comunitarios asumidos por el Gobierno español en materia de cambio climático», recoge el propio borrador de la propuesta.

Adicionalmente, este real decreto busca «sensibilizar e incentivar a la sociedad en su conjunto en la lucha contra el cambio climático con el fin de lograr una economía baja en carbono, dando respuesta al compromiso creciente que tanto entidades públicas como privadas han venido mostrando en los últimos años en relación con la reducción de emisiones de GEI», continúa el texto.

En resumen, el RD de la Huella de Carbono propone la creación de un registro voluntario con el que medir la huella de la actividad que desempeñan los distintos sectores y seguir su evolución de manera que permita recibir distintos incentivos, como desgravaciones o conseguir sellos de reconocimiento que valoren el compromiso de los participantes.

Es reseñable que, a pesar de la crisis, la intensidad de dióxido de carbono emitido a la atmósfera alcanzó un nuevo récord en 2012, con 34 500 millones de toneladas, según un estudio publicado en noviembre por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC, por su siglas en inglés), que recoge datos de 2011 y 2012. Aunque la cifra es alta, el estudio apunta a que el incremento de las emisiones se suavizó a un 1,1 % en el último año, lo que es positivo en comparación con el 2,9 % registrado de media anualmente en la última década.

Otro dato destacado por los responsables comunitarios es que el consumo de recursos fósiles creció el año pasado; en concreto, un 2,2 % el de gas natural, un 0,9 % el de los productos derivados del petróleo y un 0,6 % el uso de carbón.

Fuente: Magrama, Empresa Clima

 

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