Entra en vigor el Protocolo de Nagoya

Ayer, 12 de octubre de 2014, entró oficialmente en vigor el Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización, un tratado internacional que impulsa significativamente el tercer objetivo del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB): la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.

El Protocolo de Nagoya entró oficialmente en vigor ayer, 12 de octubre de 2014.

El anuncio ha sido realizado durante la celebración de la COP 12 sobre el CDB que está teniendo lugar en la ciudad surcoreana de Pyeongchang, encuentro al que Ecoacsa Reserva de Biodiversidad ha sido invitada a participar por la iniciativa Business & Biodiversity de la Unión Europea. En concreto, daremos una ponencia mañana en la jornada que lleva por título «Lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible: la importancia estratégica de las salvaguardias a las compensaciones de biodiversidad», en la que hay un espacio reservado a la Comisión Europea y los bancos de conservación de la naturaleza (bancos de hábitat) en España.

En concreto, el Protocolo de Nagoya fue adoptado en la décima reunión de la Conferencia de las Partes (COP 10) celebrada en Nagoya (Japón) en octubre de 2010, y se trata de un convenio que proporciona una base sólida para una mayor certeza y transparencia jurídicas tanto para los proveedores como para los usuarios de recursos genéticos.

Se trata de un texto que incorpora dos novedades importantes: una serie de obligaciones concretas que cada parte deberá asumir para asegurar el cumplimiento de la legislación o los requisitos reglamentarios nacionales del gobierno que proporciona los recursos genéticos, y la obligación de cumplir condiciones de cooperación mutuamente acordadas.

«Estas disposiciones relacionadas con el cumplimiento de leyes y requisitos junto con disposiciones que establecen unas condiciones más predecibles para el acceso a recursos genéticos contribuirán a asegurar la participación en los beneficios cuando dichos recursos salgan de la parte que los proporciona. Asimismo, las disposiciones del Protocolo relativas al acceso a los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas y locales cuando dichos conocimientos están relacionados con recursos genéticos fortalecerán la capacidad de esas comunidades para benefi ciarse del uso de sus conocimientos, innovaciones y prácticas», según explican desde el CDB.

Al promover el uso de recursos genéticos y de los conocimientos tradicionales correspondientes, y al fortalecer las oportunidades para compartir de manera justa y equitativa los beneficios que se deriven de su uso, el Protocolo generará incentivos para conservar la diversidad biológica y para utilizar de manera sostenible sus componentes, y mejorará aún más la contribución de la diversidad biológica al desarrollo sostenible y al bienestar del ser humano.

España y el Protocolo de Nagoya

En el caso de España, se sumó a las partes que apoyan el tratado internacional en junio de 2014. Durante el anuncio de esta decisión, Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente, explicó que dado que «España, por su extraordinaria riqueza en diversidad biológica y su relevante industria biotecnológica, tiene el doble perfil de país proveedor y usuario de recursos genéticos», la decisión de sumarse al Protocolo de Nagoya «es un paso muy relevante en la lucha contra la pérdida de biodiversidad, que debe protegerse y valorarse por su contribución al desarrollo sostenible y al bienestar humano».

Fuente: CDB.

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