Enfoque de sistema hacia una alimentación sostenible en la UE

Food in a green light: A systems approach to sustainable food es un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) que analiza el sistema alimentario europeo desde el enfoque de la cadena de suministro. El foco está puesto tanto en la producción y comercialización de alimentos como en el consumo y los aspectos relacionados con la salud ambiental y humana.

 

El sistema alimentario europeo se caracteriza principalmente por altos insumos externos (como combustibles fósiles, fertilizantes y plaguicidas), menores insumos de trabajo y cadenas de suministro largas. Comprender los patrones, procesos y los actores involucrados en la producción y comercialización de alimentos permite intervenciones políticas más coherentes y efectivas para reducir las presiones ambientales a lo largo de la cadena de valor. La disponibilidad de esta información hace posible la generación de cobeneficios para la salud y el bienestar humano.

El documento aborda la producción de alimentos de origen terrestre y acuático y va más allá del impacto ambiental y el desempeño económico de la agricultura y la pesca. La atención se centra en los objetivos de sostenibilidad a largo plazo, tal como se establece en la visión de 2050 del Séptimo Programa de Acción Ambiental (VII PMA) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030.

El VII PMA reconoce que la prosperidad económica y el bienestar de Europa están intrínsecamente vinculados a su entorno natural: desde suelos fértiles hasta aire y agua limpia. Históricamente, los países han logrado una transición a altos niveles de desarrollo humano mediante la adopción de patrones de producción y consumo que ejercen una presión desproporcionada sobre el medioambiente. Como resultado, algunos países hoy «viven bien», mientras que otros viven «dentro de los límites de nuestro planeta», recuerda el texto del informe.

Europa ha adoptado recientemente los objetivos establecidos por los Objetivos del Desarrollo Sostenible y se ha comprometido a liderar la implementación de la Agenda 2030. Este conjunto de objetivos integrados tiene como meta estimular la acción durante los próximos 15 años en áreas de importancia crítica para la humanidad y la naturaleza. Es una agenda amplia y la alimentación es un tema transversal que conecta los objetivos, ya que la agenda 2030 no puede implementarse de manera efectiva sin eliminar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y nutricional y mejorar la salud de la población mundial.

En concreto, son cuatro los ODS que están relacionados directamente con los alimentos: el n.º 2: «poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible»; el ODS n.º 12: «garantizar modalidades de consumo sostenible y producción sostenibles»; el ODS n.º 14: «conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible»; el ODS n.º 15: «gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad».

Las formas en que se producen y consumen los alimentos también influyen en el progreso hacia otros importantes objetivos y metas recogidas en una gama amplia de áreas políticas europeas tales como la mitigación y adaptación al cambio climático, la economía circular, la bioeconomía, la biodiversidad y la protección de la naturaleza.

En el caso de Europa, no existe un único sistema alimentario uniforme. Ha evolucionado durante siglos e incorpora sistemas nacionales y locales altamente interrelacionados. Sin embargo, la dimensión europea es crucial, dado que muchos aspectos importantes como la regulación, el apoyo financiero y el comercio se determinan a escala de la Unión Europea.

El sistema alimentario europeo se caracteriza principalmente por altos insumos externos (como combustibles fósiles, fertilizantes y plaguicidas), menores insumos de trabajo y cadenas de suministro largas. Sin embargo, también existe diversidad de muchas familias productoras a pequeña escala que operan junto a empresas y proveedores de alimentos globalizados con alcance de gran escala.

Con la finalidad de proporcionar una perspectiva general concisa, el análisis recogido en las páginas de este informe se centra en cuatro factores: la producción, consumo y comercio de alimentos y los actores del sector alimentario.

Algunos datos de interés

Los agricultores europeos producen una gran abanico de productos alimenticios debido a la variedad de las condiciones climáticas y geográficas de las distintas regiones. Asimismo, la agricultura europea proporciona otras funciones importantes, entre ellas, contribuye al desarrollo rural y a la gestión de los paisajes, aunque la provisión de alimentos se mantiene como la función principal.

La producción de alimentos se ha incrementado significativamente desde la década de 1950 como resultado de una mezcla de medidas políticas europeas y nacionales, subsidios relacionados con la producción, innovaciones tecnológicas e incentivos del mercado. Los sistemas agrícolas más productivos y especializados tienden a encontrarse en tierras bajas de la Europa Occidental, mientras que las prácticas más extensivas se dan en las regiones meridionales, orientales y montañosas.

En la actualidad, la agricultura representa aproximadamente un 40 % de la superficie terrestre en la UE. La Unión es el mayor productor mundial de vino, aceite de oliva y tomates. También es un gran productor de lácteos (más de un 20 % de la producción) y de cereales (13 % del total). Asimismo, la UE es un productor importante de ganado y, desde la década de 1980, ha registrado un cambio hacia grandes explotaciones ganaderas especializadas, lo que supuesto un aumento de la producción avícola, de ganado vacuno y cerdo y una disminución en la de carne de res, ganado ovino y caprino, según datos de Eurostat.

El patrón general de desarrollo en el sector agrícola se ha orientado hacia mayor concentración de la agricultura en las manos de relativamente pocas y, con frecuencia, grandes explotaciones corporativas. Así, mientras que la producción agrícola en general ha aumentado, la cantidad de explotaciones y agricultores ha disminuido y el promedio del tamaño de la explotación es mayor.

En 2013, las explotaciones muy grandes (de más de 100 hectáreas) constituían un 3 % del total, pero ocupaban la mitad del área cultivada agrícola utilizada en la UE-28. Solo un 2 % de las explotaciones tenían unos ingresos superiores a 250 000 euros, pero representaban más de la mitad (52 %) del total de la economía agrícola.

Del mismo modo, las pequeñas explotaciones con ingresos medios por debajo de los 8000 € representaban un 69 % del total del conjunto de la UE, lo que da muestra del número relativamente grande de explotaciones muy pequeñas; y los resultados de los hogares que practicaban la agricultura de subsistencia dedicaban un 50 % de la producción a consumo propio.

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Las formas en que se producen y consumen los alimentos también influyen en el progreso hacia otros importantes objetivos y metas recogidas en una gama amplia de áreas políticas europeas tales como la mitigación y adaptación al cambio climático, la economía circular, la bioeconomía, la biodiversidad y la protección de la naturaleza.

Fuente: AEMA.

 

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