Energía, infraestructuras verdes, Red Natura 2000 y los bancos de conservación de la naturaleza copan el foco en el CONEIA 2015

La segunda jornada del CONEIA 2015 no desmereció en absoluto el interesante contenido compartido en las distintas sesiones organizadas el miércoles con motivo de su estreno. El día de ayer estuvo enfocado a ahondar en las novedades legislativas introducidas en materia de evaluación ambiental, la relación energía-EA, la evaluación de repercusiones en la Red Natura 2000, el papel que juega la EA en los bancos de conservación y la custodia del territorio y la integración de los bancos de hábitats en la EA de proyectos energéticos.

La relación entre evaluación ambiental, custodia del territorio y los bancos de conservación de la naturaleza fue uno de los temas protagonistas del segundo día del CONEIA 2015.Así, la mañana arrancó con las comunicaciones sobre las novedades normativas y energía y evaluación ambiental. En ellas se criticó de manera constructiva la nueva Ley 21/2013 de EA, se expusieron estudios de derecho comparado sobre la materia protagonista del VIII CONEIA y se presentó el caso del proceso de EA de dos proyectos energéticos en México y Chile, entre otros asuntos.

En paralelo, tuvo lugar un taller organizado por Red Eléctrica de España (REE) en el que Roberto Arranz, jefe del Departamento de Medio Ambiente explicó valiéndose de una serie de secuencias de vídeo cómo los técnicos de su compañía aplican distintas tecnologías para evitar y minimizar las afecciones a la biodiversidad marina cuando realizan el tendido de sus cables submarinos para la interconexión eléctrica.

Por su parte, Koldo Díez, responsable de Operaciones Marinas de Tecnoambiente, se dirigió a los asistentes para detallar qué conllevan los estudios ambientales de los proyectos de tendidos de cables submarinos.

El taller dio paso a una sesión volcada en las buenas prácticas en la evaluación ambiental. En este sentido, Fernando Vicente, del Departamento de Geociencias Marinas y Ordenación del Territorio de la Universidad de Vigo, compartió con la sala su experiencia en proyectos transfronterizos entre España y Portugal y recordó que las obligaciones comunitarias en materia de evaluación ambiental supusieron la incorporación al orden interno de ambos países de un régimen legal de EIA que obligó que las iniciativas transfronterizas se sometiesen a los procedimientos de evaluación.

Algunos ejemplos de estas iniciativas en las que están involucradas las dos naciones ibéricas son las interconexiones ferroviarias Vigo-Porto (2000), Madrid-Lisboa (2010), Salamanca-Averio y Huelva-Faro (2018).

Por su parte, José Luis Fuentes, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, defendió que la relación entre la ingeniería  industrial  y evaluación ambiental «está clara» y José Carlos Escudero, de la Universidad de Extremadura, comentó el caso de la central nuclear de Valdecaballeros (Badajoz), cuya moratoria fue declarada por el Gobierno en 1984, y explicó a quién corresponde hacer la restauración ante un desmantelamiento.

Durante la sesión, también se expuso el estudio de impacto ambiental en el área protegida de Cabo Polonio, en Uruguay.

Análisis de riesgos medioambientales para la evaluación de activos

Rodrigo Díaz, suscriptor de Riesgo Medioambiental en XL Insurance, explicó que «el seguro medioambiental protege el contrato de contraventa de activos, para lo que se necesita una evaluación». ¿Qué implica esta evaluación?: la descripción de la instalación, su emplazamiento y entorno; la historia del emplazamiento y propiedades colindantes; los aspectos regulatorios (autorizaciones, licencias y permisos) y, en el capítulo de aspectos medioambientales: la gestión de los residuos, el almacenamiento, evaluación del suelo y el agua subterránea, de los ruidos y olores, entre otros.

¿Qué ofrece el seguro de responsabilidad medioambiental? «Cobertura para contaminación histórica para un periodo de hasta 10 años, así como para contaminación nueva producida tras la transacción; cobertura para reclamaciones por contaminación no conocida y para contaminación conocida (con limitaciones); un límite de cobertura de hasta 30 millones de euros y cobertura en caso de cambios legislativos», concretó el especialista.

Bancos de conservación de la naturaleza y custodia del territorio

Poco antes del descanso para comer, Jaime Muñoz, responsable de Asistencia Técnica de la Subdirección General de Medio Natural del Magrama, compartió ante los interesados asistentes una breve introducción sobre los bancos de conservación de la naturaleza, una herramienta eficaz para la protección del medio natural heredada en España del modelo americano.

En cuanto a la situación en nuestro país, subrayó que en estos momentos se está llevando a cabo el desarrollo reglamentario, «que ha suscitado un intenso debate», y en el que se está «replanteando la evaluación ambiental sobre todo en lo referente a las medidas compensatorias».

Para acercar de una manera más comprensible en qué consisten los bancos de conservación, el técnico se valió del proyecto estadounidense Sacramento River Ranch, un ejemplo exitoso de integración agrícola tradicional, ecológica y orgánica con el desarrollo de un banco de hábitat.

«Los ingresos para conservar la biodiversidad suponen un 50 % del valor de explotación de toda la finca», destacó Muñoz, quien avanzó que en el caso de España esta herramienta destinada a proteger nuestros espacios naturales «podría ser asimilada como proyectos de custodia perfecta». «Se trata de una solución muy buena para hacer restauración ecológica», incidió el portavoz del Magrama.

Asimismo, recordó que la entrada en escena de los bancos de conservación tiene lugar «una vez que los proyectos son viables ambientalmente. No dependen de las medidas compensatorias». «En el 100 % de los casos, las medidas compensatorias se contemplan durante la fase de obras y posteriormente», añadió antes de concluir recordando que «la suma de pequeñas ocupaciones genera grandes impactos por acumulación».

En estos casos, los bancos de conservación son un instrumento financiero al servicio del capital natural enmarcado en el ámbito de las infraestructuras verdes y las compensaciones.

Infraestructuras verdes en Cataluña

Marta Subirà, directora de Políticas Ambientales de la Generalitat de Cataluña, explicó la importancia de invertir y conservar las infraestructuras verdes a través de varios ejemplos desarrollados en su comunidad. Así, destacó que los objetivos de la planificación de este tipo de infraestructuras busca «mejorar la calidad de vida y el bienestar humano; conservar la biodiversidad; proteger contra el cambio climático y otros riesgos ambientales y fomentar un enfoque inteligente e integrado del desarrollo»

Las infraestructuras verdes forman parte de la Estrategia de la Comisión Europea y contribuyen a «mejorar el capital natural de Europa», hizo hincapié Subirá. Es precisamente bajo este lema desde «donde se abordan los trabajos de recuperación de ecosistemas integrados en la Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea de cada a 2020», añadió la responsable catalana

Con este tipo de proyectos «se busca asegurar que las especies no queden aisladas, esto es, las infraestructuras verdes han de contribuir a la conectividad», aseguró Subirá.

Evaluación de repercusiones en la Red Natura

En la sesión dedicada a la Red Natura,  los  ponentes pusieron sobre la mesa la necesidad de llevar a cabo un nuevo inventario de espacios españoles de esta red destinada a proteger los espacios naturales comunitarios.Una vez que concluyó el paréntesis para almorzar, la segunda jornada de CONEIA 2015 retomó rápidamente el buen ritmo adquirido durante la sesión de la mañana con la jornada dedicada a las evaluaciones de las repercusiones en la Red Natura 2000, en la que sus ponentes pusieron sobre la mesa la necesidad de llevar a cabo un nuevo inventario de espacios españoles de esta red destinada a proteger los espacios naturales comunitarios.

Entre los expertos estuvo Lluís Enrique Benavente, director del Programa SF Evaluación Ambiental del Magrama, quien explicó a la audiencia congregada que es vital establecer «indicadores que muestren cuándo un impacto residual puede considerarse que afecta a la integridad del espacio»; y Enrique Camello, de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, quien abordó la gestión de la Red Natura 2000 que se desarrolla en su comunidad autónoma.

Por su parte, Fernando Valladares, profesor de Investigación en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se centró en los trabajos realizados para la conservación de los ecosistemas; Julieta Valls, de SEO/BirdLife, presentó la Guía directrices para la evaluación ambiental de proyectos que afectan a la Red Natura, y Elena Bermejo, jefa de Área del Departamento Natural de Tragsa, quien destacó en su intervención que «ha mejorado la información de partida, lo que permite una mejor evaluación del espacio Red Natura».

Bancos de conservación y proyectos energéticos

La recta final del intenso día en CONEIA 2015 nos tenía reservado un tema de lo más interesante: la integración de los bancos de conservación de la naturaleza en los proyectos energéticos, en cuya sesión participaron Rosa Arce, profesora de EIA en la ETSIC de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad, promotora de Mercados de Medio Ambiente.

Arce expuso su conocimiento sobre la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) de los planes hidrológicos, en la que se hace necesaria la elaboración de un diagnóstico sobre los efectos del plan, en el que los temas que más preocupan tienen que ver con la «calidad y la cantidad de agua» empleada.

Según reseñó la experta académica, en los Informes de Sostenibilidad Ambiental (ISA) «hay demasiadas medidas y muy generales, lo que los hace poco accesibles», y habló del caso concreto de grandes infraestructuras como las presas, en las que hay fases «en las que se debería poder ampliar la evaluación» para desarrollar el proyecto de manera adecuada.

Por su parte, David Álvarez inició su discurso poniendo en contexto a los asistentes acerca de los bancos de conservación de la naturaleza y sus objetivos. En este sentido, explicó que pese a que se desarrollan modelos similares en otros países con peculiaridades distintas en función del recurso y el marco de aplicación, dichos modelos comparten un elemento: «el establecimiento de un protocolo administrativo definido para la realización y cuantificación de medidas compensatorias».

Este es, precisamente, «uno de los aspectos que quiero destacar, ya que los bancos de conservación son una herramienta que fomenta el empleo de metodologías de cuantificación de los impactos ambientales y de las mejoras ambientales realizadas en aras de lograr que en el cómputo global de las compensaciones ambientales no se pierda biodiversidad», incidió el responsable de Ecoacsa.

El ejemplo de Endesa

David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa, explicó que Endesa se encuentra en la actualidad desarrollando un estudio sobre la aplicación de los bancos de conservación en la cuantificación de impactos ambientales asociados a sus proyectos.El directivo avanzó que Endesa se encuentra en la actualidad desarrollando un estudio sobre la aplicación de los bancos de conservación en la cuantificación de impactos ambientales asociados a proyectos relacionados con su actividad como empresa energética, fundamentalmente en lo que se refiere a los proyectos de generación, transporte y distribución eléctrica.

«Dentro del procedimiento de evaluación ambiental de los proyectos, se busca diseñar un protocolo que facilite el análisis cuantitativo de las medidas compensatorias y evite la pérdida de biodiversidad». «El protocolo diseñado contará con una aplicación práctica sobre algún proyecto en ejecución que permita evaluar la viabilidad del modelo y del esquema de bancos de conservación de hábitat para este tipo de proyectos», continuó.

Así, para realizar este análisis, el primer paso llevado a cabo es el estudio de los diferentes tipos de proyectos para los que se desarrolla este procedimiento, distribuidos en cuatro categorías: centrales de generación térmica con combustibles fósiles (ciclos combinados, turbinas de gas); plantas solares fotovoltaicas; centrales de generación hidroeléctrica y líneas eléctricas asociadas a los proyectos.

«En estos proyectos se han evaluado los impactos que se producen, así como las medidas propuestas para reponer los recursos dañados. Como premisa de partida para el análisis cuantitativo, se ha seguido la consideración de las metodologías desarrolladas por Endesa en la evaluación ambiental de proyectos de generación y distribución de energía, así como en la valoración de terrenos y espacios de su propiedad», apuntó Álvarez.

En la actualidad, el trabajo se encuentra en proceso de desarrollo, pero se ha diseñado un protocolo básico a partir del cual desarrollar una metodología que permita cuantificar los impactos generados para poder establecer las medidas complementarias y compensatorias necesarias mediante bancos de conservación que eviten la pérdida de ecosistemas.

«A grandes rasgos, las fases de este protocolo son la detección de hábitats y especies de especial interés; la determinación del tipo de impacto sobre cada recurso; la cuantificación de impactos mediante la creación de una metodología que permita determinar de manera medible la cantidad de recurso dañado para poder establecer así la necesidad de compensación una vez aplicadas las medidas correctoras; la selección de créditos de conservación para la compensación y el análisis de alternativas para determinar opciones de compensación», detalló el responsable de Ecoacsa.

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