El presupuesto destinado a ISR debe incrementarse un 60 % para cumplir la Agenda 2030

Spainsif, asociación que promueve la integración de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo en las políticas de inversión en España, acaba de conmemorar su VIII Evento Anual, en el que se han analizado los retos que la Inversión Socialmente Responsable (ISR) tiene por delante para contribuir al desarrollo sostenible y las soluciones necesarias para alcanzarlos. Incrementar el presupuesto destinado a ISR un 60 % será esencials, lo que implicará añadir 1,5 billones de USD para infraestructuras y alinear las inversiones con los ODS de la Agenda 2030.

Imágenes: Spainsif.

El octavo aniversario del Evento Anual de Spainsif contó con la asistencia de más de 200 representantes del sector de las finanzas, los seguros, gestoras de activos, proveedores de servicios de Inversión Socialmente Responsable (ISR), la academia, organizaciones sin ánimo de lucro y sindicatos. El octavo aniversario del Evento Anual de Spainsif contó con la asistencia de más de 200 representantes del sector de las finanzas, los seguros, gestoras de activos, proveedores de servicios de Inversión Socialmente Responsable (ISR), la academia, organizaciones sin ánimo de lucro y sindicatos.

Durante la inauguración, David Menéndez, director de Reputación y Responsabilidad Corporativa de Bankia, hizo hincapié en que la gestión responsable es el futuro y utilizó como ejemplo la cartera de productos sostenibles de su entidad y, en especial, el fondo de inversión lanzado ligado a los (ODS).

A continuación, Jaime Silos, presidente de Spainsif y director corporativo de Forética, incidió en el desarrollo registrado por el mercado de la ISR en España, con cifras que rondan los 170 000 millones de euros y una oferta ASG que alcanza los 150 productos. Además, aseguró que, «en periodo de bonanza, reivindicamos el papel de la ISR para construir un mercado financiero que aborde los grandes retos de la sostenibilidad», entre los que mencionó los más de 2100 millones de personas que carecen de acceso a agua potable —cuando en el mundo desarrollado se desaprovecha un 40 %— y los más de 10 millones de niños que abandonan las escuelas cada año en el mundo, lo que genera un detrimento de un 10 % en los ingresos futuros de su familia.

Desde la óptica de Spainsif, esto solo se resuelve con inversión. «Si queremos cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible, tenemos que aumentar un 60 % el presupuesto inversor sostenible global», defendió Silos. Esto supone un importe inicial de 800 000 millones de USD en infraestructuras para satisfacer el crecimiento previsto de las economías, cantidad a la que habría que sumar otros 700 000 millones de USD para alinear dichas inversiones con los ODS.

Por su parte, Carmen Casero, directora general del Trabajo Autónomo, la Economía Social y la RSE del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, subrayo que, al hablar de ISR, no estamos hablando de «buenismo», sino de una urgencia social. Advirtió también que dar respuesta al desafíos globales como el cambio climático requerirá «el compromiso de todos» y subrayó que «los gobiernos tenemos que tomar decisiones con criterios sostenibles».

La directora general hizo mención a su compromiso de acelerar el cumplimiento de los ODS, el papel del sector privado y la labor de Spainsif en esa línea de trabajo, así como las iniciativas relacionadas con la economía circular y la creación del grupo de alto nivel para la consecución de los ODS.

Eduardo Manso, director del Departamento de Informes Financieros y Corporativos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), abogó por el factor de la sostenibilidad y la preocupación por el rendimiento a largo plazo, aspectos que «nos preocupan como inversores, ciudadanos y autoridades». «Lo importante es que las empresas no se centren solo en el cortoplacismo, sino en modelos sostenibles que busquen maximizar el valor compartido, teniendo en cuenta el impacto social», defendió. Por último, agradeció la labor de Spainsif y aseguró que, «si no existiera, habría que crearla».

La conferencia inaugural corrió a cargo de Thimothée Jaulin, Associate e Investment Solutions Engineering de Amundi Gestión de Activos, quien incidió en que la «inversión sostenible es una gran oportunidad de mercado que ofrece múltiples opciones». Asimismo, ofreció datos sobre la respuesta de los inversores internacionales a los compromisos de hacer frente al cambio climático y el avance hacia la descarbonización de la economía. En este sentido, explicó que, en su opinión, el ascenso en niveles de CO2 hasta niveles nunca antes vistos es responsabilidad humana, lo que se traduce en un aumento de los desastres naturales (riesgos físicos que afectan a aseguradoras, eléctricas o infraestructuras) y un elevado riesgo de transición para los inversores, tanto por el precio no reflejado por las emisiones directas (ejemplo perfecto de externalidad), como por las emisiones potenciales de las reservas, aspecto que no cubre el presupuesto estimado de 1.100 GtCO2.

Según Jaulin, «los compromisos del Acuerdo de París contra el cambio climático establecen irrevocablemente la dirección a seguir» y se refirió al peligro del enorme riesgo no gestionado y de la apuesta por opciones baratas como el gas o el carbón. «El carbón no es opción. La deuda de productores de carbón ha sido arrasada», aseguró.

En su discurso, también destacó el compromiso de lograr 100 000 millones de USD de activos descarbonizados adoptado por una iniciativa impulsada por las Naciones Unidas para crear una coalición dirigida a descarbonizar las economías.

Cambio climático, impacto social y label ISR

El primer taller de trabajo que tuvo lugar en el transcurso de la jornada se centró en la experiencia de diversos operadores, nacionales e internacionales sobre el desafío que supone el cambio climático.

Carlos de la Peña, director de Inversiones de Seguros RGA, actuó de moderador y puso el foco en que la integración de los criterios ASG en los productos de seguros es algo más complejo que en los fondos de inversiones o pensiones, cuyos activos están valorados en tiempo real.

Sol Hurtado de Mendoza, directora general de BNP Paribas Asset Management, llamó la atención sobre la importancia no explícita del vínculo entre ahorro, inversión y energía de bajo carbono. Estos aspectos son, a su entender, «la principal palanca de la aceleración que ha experimentado la ISR en los últimos cinco años, junto a la unidad de los actores de la ISR».

Como referentes de este impulso, Hurtado de Mendoza se refirió a los países del norte de Europa, donde todos los fondos de pensiones aplican criterios ASG en sus carteras; o el caso de Francia, cuyo artículo 173 de su Ley de Transición Energética y el Crecimiento Verde obliga a informar sobre qué se está haciendo respecto a los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno. Al hilo de esto, aseveró que «en España se necesita un gran empuje en materia de legislación».

Por otro lado, recordó iniciativas que buscan reducir las emisiones contaminantes en Europa, como la prohibición de la circulación de vehículos térmicos (ni diésel, ni gasolina), lo que implica un necesario esfuerzo de inversión para la infraestructura eléctrica necesaria. Y habló del caso del Reino Unido, donde se ha regulado la calificación energética de los edificios, de forma que aquéllos que tengan las dos peores calificaciones no se podrán vender ni alquilar.

Asimismo, citó los ejemplos de ADIF, Caja Rural de Navarra, Iberdrola o Repsol en la emisión de bonos verdes o sociales, productos que han empezado a emitir también algunos países.

La directora de Desarrollo de Productos y Soluciones sobre Cambio Climático en MSCI, Marion de Marcillac, apunto fórmulas para afrontar el riesgo del cambio climático mediante la medición de la huella de carbono o el screening de descarbonización y, por otro lado, asignar más capital a empresas que promuevan soluciones a través de productos de renta variable (fondos de inversión) y renta fija (bonos verdes).

En cuanto al mercado español, explicó que su sensación es que los inversores españoles están un poco rezagados. A este respecto, aclaró que en cuanto a la medición de la huella de carbono (análisis de las carteras), «no hay demasiados casos en España», y solo hay un representante español en el Acuerdo de Montreal. Esta iniciativa fue lanzada antes de la COP21 de París por varios inversores que se comprometieron a medir la huella de carbono de sus carteras. Respecto al screening, España registra mayor actividad, según Marcillac, con un mercado de bonos verdes activo.

Joris Laseur, director de Estudios sobre Carbono en Sustainalytics, cree que la comunidad inversora está viviendo un impulso nunca visto antes, en gran medida gracias a la COP21 y al Grupo de Trabajo para la Transparencia en Información Sobre el Carbono. Además, explicó las diferencias regionales y el liderazgo europeo, e hizo hincapié en la necesidad de valorar la eficiencia ambiental, buscar las empresas más avanzadas en este sentido y trabajar con ellas buscando desarrollar alertas de cara al futuro y no solo indicadores de desempeño.

Mario E. Sánchez, economista de la Secretaria de Políticas Públicas y Protección Social de Comisiones Obreras, recomendó seguir los pasos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su apuesta por crear empleos verdes y transformar los actuales y citó el documento de Spainsif que demuestra que métricas de análisis como la huella de carbono siguen siendo una buena recomendación.

Con las miras puestas en el futuro, el representante de CC. OO. abogó por incorporar a todos los actores en la medición de la huella de carbono y en la inversión en activos que luchen contra el cambio climático, liderada por las redes internacionales como los PRI o la Organización Internacional de Trabajadores (OIT). Acabó su intervención defendiendo que se enfoque la ISR desde una perspectiva global.

El segundo taller fue moderado por Andrés Herrero, técnico de Previsión Social Confederal de UGT, quien presenta el avance resultados del Informe sobre la participación sindical en las empresas del Ibex 35 del Observatorio de la RSE y apuntó que el sistema de previsión de empleo ya ha recorrido gran parte del camino hacia la ISR, mientras que esta sigue siendo una asignatura pendiente de la inversión individual.

Mercedes Valcárcel, cofundadora de Innovis Capital, explicó en qué consiste la inversión con impacto social e hizo referencia a que una reciente investigación de su entidad ha comprobado que la mayor parte de proyectos de emprendimiento ambiental y social están en fase semilla, lo que implica que sus necesidades de inversión no son elevadas (siempre inferiores a 250 000 EUR y, de la mayoría de ellos requieren entre 25 000 y 75 000 EUR).

Los equipos directivos tienen poca experiencia y la empresa tiene falta de madurez. La tasa de mortalidad es muy elevada respecto a otros sectores, debido a, entre otros factores, la falta de financiación, de entendimiento entre inversor y emprendedor y la ausencia de sensibilización sobre la realidad del impacto. Esto repercute en que se convierta en un entorno complejo, que puede abortar la naturaleza de la inversión de impacto cuando el emprendedor acude a la financiación tradicional.

A continuación, Luca Torre, cofundador y CoCEO de GAWA Capital, usó de ejemplo de la situación del mercado ISR las 19 inversiones de impacto que gestiona su organización, con un promedio de entre 2,5 y 3 MEUR, algunas desinversiones con rentabilidades medias de un 5,6 % en las inversiones en deuda y de un 25 % en las de capital. A escala internacional, el sector de inversiones de impacto es sólido. Y recordó que en los 10 años de vida del término «inversión de impacto», este ya cuenta con una definición estricta: inversiones en compañías que tienen la intencionalidad de tener un impacto ambiental y social medible. Este mercado, a escala global, cuenta con unos activos bajo gestión cercanos a 70 000 MEUR, y cada año se invierten unos 25 000 MEUR a escala global.

Luis Berruete, cofundador y CEO de Fundación CREAS, aseguró que la ISR está en las empresas y en las alianzas y comentó el interés que suscitó en Reino Unido el lanzamiento del bono social vinculado a la reducción de la tasa de reinserción en las cárceles. «Los inversores tenemos la oportunidad de generar un cambio social por un mundo mejor», abogó, y valoró de manera especial el momento que vive actualmente la ISR y las palancas que suponen el emprendimiento ambiental y social y los bonos de impacto social.

Por último, Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank, opina que asistimos a una oportunidad histórica para la introducción de la ética en el sistema financiero. Lanzó a la audiencia una pregunta para la reflexión: «El objetivo de los accionistas va hoy más allá de la maximiación de la rentabilidad? A este respecto, subrayó la necesidad de reencontrarnos con la visión del dinero como una herramienta de servir a la iniciativa humana y recuperar un mayor equilibrio entre el impacto social, la rentabilidad y el riesgo. Instó a un accionariado mucho más responsable, que se vincule con las organizaciones, entendiendo el sentido social de la empresa a largo plazo, el equilibrio entre todos los grupos de interés y siendo conscientes de que los desequilibrios en la motivación cuestionan la viabilidad a largo plazo.

 

Durante el VIII Evento Anual de Spainsif se destacó que todos los países del norte de Europa aplican criterios ASG en sus fondos de pensiones.La conferencia de cierre fue dada por Nicole Notat, presidenta de Vigeo-Eiris, quien destacó que España ocupa el séptimo puesto en el ranking mundial de emisión de bonos verdes y avanzó que «los fondos ISR no solo no tienen riesgo de tener un rendimiento bajo, sino que se ha demostrado que baten al mercado».

Durante la explicación sobre su experiencia en el proceso de implantación del Label ISR en Francia, que etiqueta a los fondos de inversión y pensiones en Francia, según su adscripción a los criterios ASG, apuntó que la ISR sigue siendo un tema desconocido para un 66 % de los franceses y que en su país este mercado está dominado por la inversión institucional.

También subrayó el caldo de cultivo creado por el crecimiento de la integración de criterios ASG, de los bonos sociales  y verdes, de los índices bursátiles sostenibles y de la concienciación en torno a los ODS, lo que propició un impulso de la demanda de productos responsables (un 66 % de ahorradores franceses desean que se integren los factores ASG en los productos de inversión).

El colofón del encuentro sobre la ISR lo puso Jaime Silos al instar a todos a «ser capaces de involucrar a la ciudadanía en la agenda de la inversión responsable» para impulsar el avance en el logro de los grandes retos del desarrollo sostenible, al tiempo que se generan oportunidades de participar en instrumentos de inversión rentables y eficientes desde un punto de vista financiero.

 

Fuente: Spainsif.

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