El PNUMA lanza la Iniciativa Mundial de Turberas para proteger los principales sumideros de carbono orgánico del suelo y reducir los GEI

Los responsables del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) han lanzado la Iniciativa Mundial de Turberas (Global Peatlands Initiative), cuya misión pasa por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y salvar miles de vidas protegiendo las turberas, que son los principales sumideros de carbono orgánico del suelo del mundo.

 

Las reservas de carbono de las turberas equivalen a un 60 % de todo el carbono atmosférico, lo que significa que tienen el potencial de conducir la espiral del cambio climático fuera de control.El anuncio tuvo lugar durante la reciente COP22 de Marrakech y persigue movilizar a gobiernos, organizaciones internacionales e instituciones académicas en un esfuerzo dirigido a proteger las turberas, que contienen casi 100 veces más carbono que los bosques tropicales.

Las emisiones de GEI procedentes de las turberas drenadas y en combustión suponen hasta un 5 % de las emisiones antropogénicas de carbono. Estas emisiones están aumentando debido al incremento de la degradación de la turba y a su pérdida por la agricultura y los incendios, lo que está acercando al mundo a un peligroso punto de inflexión.

Tal y como advierte el comunicado del PNUMA, «el aumento de las temperaturas puede provocar una reacción en cadena en la que el descongelamiento del permafrost transforme los sumideros de carbono de las turberas árticas y boreales en fuentes, lo que emitiría grandes cantidades de GEI. Las reservas de carbono de las turberas equivalen a un 60 % de todo el carbono atmosférico, lo que significa que tienen el potencial de conducir la espiral del cambio climático fuera de control».

Durante la presentación de esta iniciativa, Erik Solheim, director ejecutivo del PNUMA, aseguró que «incluso con las promesas actuales enmarcadas en el Acuerdo de París, nos dirigimos a un aumento de la temperatura global de más de 3 ºC este siglo». «Esto causará miseria y caos a millones de personas vulnerables, por lo que no nos podemos permitir perder cualquier oportunidad para reducir las emisiones».

«Adoptar medidas urgentes a través de la Iniciativa Global de Turberas puede ayudarnos a limitar el cambio climático. Es crítico que no alcancemos el punto de inflexión que muestre cómo las turberas dejan de almacenar carbono y comienzan a emitirlo a la atmósfera, lo que destruirá cualquier esperanza que tengamos de controlar el cambio climático».

A pesar de su importancia, las turberas están sufriendo una gran amenaza, principalmente derivada de la producción de aceite de palma y pulpa de madera. El drenaje de las turberas puede dar lugar a problemas ambientales, algunos de los más visibles son los enormes incendios en Indonesia y Rusia de los últimos años.

En la nación del sudeste asiático, los incendios forestales más graves provocaron emisiones mayores que las de toda la economía de los Estados Unidos. Por su parte, en los países nórdicos y bálticos, el drenaje de las turberas es responsable de un 25 % de todas las emisiones.

Cabe apuntar que los impactos de la degradación de las turberas van más allá de las emisiones. Estudios recientes revelan que los incendios de las turberas indonesias de 2015 afectaron a 43 millones de personas y fueron la causa indirecta de la muerte de 100 000 personas.

A través de la bruma tóxica, provocaron un daño económico global de unos 16 100 millones de dólares (el doble del valor de la reconstrucción necesaria tras el tsunami de Banda Aceh).

La Iniciativa Global para las Turberas cuenta con el apoyo de más de una docena de socios y se trata del mayor esfuerzo de colaboración sobre la turba emprendido hasta el momento. Su objetivo es aumentar la conservación, restauración y gestión sostenible de las turberas en países con importantes depósitos de turba, mediante el aporte de beneficios para la agricultura, la biodiversidad y el clima.

Los miembros fundadores de esta iniciativa internacional son los gobiernos de Indonesia, Perú, República del Congo, el PNUMA, la FAO, el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC, por sus siglas en inglés), CIFOR, Wetlands International, UNEP-WCMC, GRID-Arendal, la Convención de Ramsar sobre los Humedales, el Word Resources Institute, la Agencia Espacial Europea, el Greifswald Mire Centre y StarVision/Sateligence.

Fuente: PNUMA.

 

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