El peso de la huella de carbono alimentaria e iniciativas para impulsar la descarbonización y el consumo responsable

El segundo bloque del XIII seminario «Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático» que tuvo lugar la semana pasada en la sede del Centro Nacional de Eduación Ambiental (CENEAM) en Valsaín arrancó con las ponencias y actividades programadas dedicadas a la estrecha relación entre la alimentación y el cambio climático y dedicó un gran espacio a compartir iniciativas impulsoras de la descarbonización de nuestras vidas y un consumo responsable.

Imágenes: Jesús de la Osa.

El segundo bloque del XIII seminario «Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático» que tuvo lugar la semana pasada en la sede del Centro Nacional de Eduación Ambiental (CENEAM) en Valsaín arrancó con las ponencias y actividades programadas dedicadas a la estrecha relación entre la alimentación y el cambio climático y dedicó un gran espacio a compartir iniciativas impulsoras de la descarbonización de nuestras vidas y un consumo responsable.Gracias a la ayuda de la tecnología, Marta Rivera, científica experta en seguridad y soberanía alimentaria de la Universidad de Vic, pudo estar presente a través de una videoconferencia en la que realizó una exposición muy ilustrativa sobre la huella de carbono de la alimentación, una huella aún muy desconocida y no considerada en su verdadera magnitud.

En este sentido, explicó que en Estados Unidos, «1 kg de maíz se produce empleando 33 veces más energía que en México» y, en el caso del proceso productivo de 1 kg de arroz, este implica el uso de 80 veces más energía en el país que mañana elige a la persona que gobernará el rumbo de los estadounidenses durante la próxima legislatura que en Filipinas.

«Hay grandes diferencias en la intensidad de los gases de efecto invernadero derivada de la producción de los distintos alimentos», advirtió Rivera, quien también llamó la atención sobre el hecho de que «un tercio de los alimentos se tiran» anualmente y que «un tercio de los impactos ambientales del consumo se deben a la producción y consumo de comida».

A este respecto, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), más de una tercera parte de los alimentos producidos se pierde al año después de la cosecha o se desperdicia en las tiendas, los hogares y los servicios de restauración a domicilio. Esta huella del despilfarro de alimentos representa 750 millones de dólares por conceptos de alimentos cada año y a precios de productor. En los precios de menudeo, el valor es aún mayor y se eleva a un billón de dólares (dos veces el PIB de Noruega).

Si la naturaleza nos pidiera pagar el total del coste de ese despilfarro, podría cobrar a la sociedad al menos otros 700 M$ anuales porque esos alimentos desperdiciados causaron emisiones de gases de efecto invernadero (390 M$) y otros daños relacionados con el cambio climático.

La experta de la Universidad de Vic se valió de otros ejemplos para ilustrar la necesidad de impulsar medidas eficientes a lo largo y ancho de la cadena alimentaria y el enorme potencial de mitigación del cambio climático que tienen los sistemas alimentarios. En este sentido, apuntó que, «cada día, 3500 cerdos viajan a España desde distintos países de Europa, mientras que otros 3000 cerdos salen de las fronteras españolas con destino a otras naciones europeas». Además, «El mismo país importa cada día 220 000 kilos de patatas de Inglaterra mientras en el mismo día exporta 72 000 kilos de patatas… a Inglaterra».

«¿Qué sentido tiene esto?», preguntó Rivera a los asistentes para motivar el debate y la reflexión.

Iniciativas hacia la descarbonización y el consumo responsable

A continuación, Cristina Monge, directora de Proyección Externa de Ecodes y profesora asociada de la Universidad de Zaragoza, dedicó sus minutos al micrófono a detallar dos iniciativas impulsadas desde su fundación con el fin de facilitar recursos, propuestas y opciones encaminadas a descarbonizar nuestras vidas. Así, presentó el proyecto Alimentación Comprometida por el Clima, en cuyo marco se han desarrollado el libro Recetas de cocina comprometidas con el clima y el concurso sobre esta materia, cuyo propósito consiste en aunar la calidad gastronómica y culinaria con una baja huella de carbono y un firme compromiso por el clima. Y, por otro lado, acercó a los participantes en esta 13.ª edición del seminario «Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático» el proyecto «Ni un hogar sin energía», un portal web dedicado a la eficiencia y pobreza energéticas en el hogar.

Se trata de un lugar al que acudir para conocer de forma práctica cómo reducir las facturas de los suministros energéticos, aprender hábitos de consumo responsable de la energía y buscar ayudas o programas relacionados.

Tal y como mencionó Monge, «desde 2007, en España el precio de la energía eléctrica ha aumentado un 80 %» y, gracias al proyecto, se «logra un ahorro medio de entre un 30 y un 35 % en las facturas de energía de los hogares». Además, incidió en que las medidas y propuestas realizadas en el marco del proyecto «Ni un hogar sin energía» persiguen avanzar hacia la sostenibilidad, lo que pasa por el ahorro económico y energético y dar respuesta a la vulnerabilidad.

Luis González, de la Fundación FUHEM, relató la experiencia transformadora llevada a cabo con comedores escolares que sirven 2500 comidas diarias, a cuyos responsables han ayudado a transformarlos en comedores ecológicos «sin subir los precios», destacó el también activista de Ecologistas en Acción. Para la puesta en marcha de esta apuesta ambiciosa a la vez que responsable, la «formación y diálogo con equipos de cocina y comedor han sido fundamentales», quiso subrayar González, quien reconoció que «reducir la cantidad de carne en los menús produjo resistencias iniciales».

El interesante proyecto alimentario global bautizado con el nombre de Foodtopia fue presentado por Jesús Pagán, director general de esta iniciativa que aspira a lograr un cambio profundo en el actual modo de alimentarse de las naciones. Los ingredientes escogidos para darle vida a esta iniciativa son «comer sano y barato respetando el medioambiente y con bajo gasto energético». Se trata de «activar a la sociedad civil en un entorno más pequeño, esto es, fomentar la cocina de barrio», defendió Pagán.

Cambio climático y salud y reducción de la huella de carbono

El análisis del incuestionable vínculo entre el cambio climático y la salud corrió a cargo de Jesús de la Osa, técnico de Educación Ambiental del Ayuntamiento de Zaragoza, quien quiso incidir sobre el hecho de que «el cambio climático podría revertir los avances en el campo de la salud» y las importantes consecuencias que se derivarían de ello.

En su reciente libro publicado Cambio climático y salud, actuando frente al para mejorar la salud de las personas y el planeta, De la Osa advierte que el cambio climático podría aumentar un 20 % el riesgo de malnutrición para 2050, que la contaminación del aire, muy relacionada con el cambio climático, es culpable de más de 33 000 muertes prematuras al año, según datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) y que, en el caso de España, se estima que las olas de calor derivadas de la acción del cambio climático son responsables de unos 13 000 fallecimientos entre 2001 y 2009, según información del Instituto de Salud Carlos III.

La siguiente presentación fue realizada por Carmen Ruiz, del Centro de Educación Ambiental de la Comunidad Valenciana (CEACV), sobre el proyecto «CompromesO2 amb el clima». Surgido en 2013, tiene la finalidad de impulsar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en entidades públicas mediante el cálculo de su huella de carbono y la implantación de planes de reducción de las emisiones de CO2.

El cambio climático en la gestión forestal y su presencia en la prensa española

Por su parte, Josechu Ferreras, director de la Feria de la Ciencia y administrador de Argos, Proyectos Educativos, presentó ante la numerosa y atenta audiencia una interesante unidad didáctica sobre cambio climático para la FP de gestión forestal. Y, a continuación, Rogelio Fernández, doctor en Periodismo y miembro del Grupo Mediación Dialéctica de la Comunicación Social (MDCS) de la Universidad Complutense de Madrid y del Grupo de investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación (EGCC) de la Universidad de Sevilla, detalló los resultados de sus investigaciones sobre el peso del cambio climático en la prensa española y habló del periodismo en transición.

A este respecto, hizo referencia a la aparición de términos en el lenguaje de la comunicación sobre este fenómeno global como «transformacional». Según sus palabras, es un concepto utilizado por el Grupo de Trabajo II del V Informe (conocido como AR5) del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) que, tal y como define su glosario, se trata de «un cambio en los atributos de los sistemas naturales y humanos».

Asimismo, aclaró que los integrantes de este grupo diferencian entre «adaptación progresiva», aquella que «trata de las medidas de adaptación cuyo objetivo principal es mantener la esencia y la integridad de un sistema o proceso a escala dada», y «adaptación transformacional». Esta última es «la adaptación que cambia los atributos fundamentales de un sistema en respuesta al clima y sus efectos».

Talleres dinámicos

En la tarde del segundo día de seminario, las actividades dinámicas fueron las protagonistas. De este modo, los participantes tuvieron ocasión de intercambiar pareceres, aprender, cuestionar planteamientos y actualizar conocimientos al tiempo que se divertían durante el taller Carbon Restaurant, y compartieron sus ideas de futuro en distintos ámbitos y grupos de trabajo en los que participaron en la recta final de la segunda jornada.

Estrategias anteriores y de futuro y gobernanza climática

Como no dio tiempo a realizar una recapitulación de todas las aportaciones durante la última dinámica del segundo día, la mañana de cierre del seminario dio comienzo con el resumen por parte de Josechu Ferreras sobre la comparación de los enfoques y visiones de anteriores estrategias y fórmulas de educación y comunicación del cambio climático y las planteadas durante la participación en el seminario. Así, confrontó que los enfoques anteriores se centraban en los convenios internacionales, la planificación, la participación y la información, mientras que las propuestas surgidas durante el seminario abogan por acercarse a lo local, volver a lo básico, incidir en la cotidianeidad, acciones de desobediencia civil, participar haciendo comunidad y vincular las causas con las consecuencias.

María Sintes, coordinadora del área de Educación y Cooperación del CENEAM, contó que el proyecto LIFE Shara está destinado a promover una mejor gobernanza climática mediante la ampliación de la implicación de los agentes sociales. Otra de las metas consiste en facilitar la comunicación, gestión y diseminación de información, así como el intercambio de conocimiento, crear plataformas de coordinación e intercambiar buenas prácticas, al tiempo que eleva la conciencia sobre las vulnerabilidades al cambio climático y las opciones de adaptación.

Por su lado, Alfonso Sanz, geógrafo, matemático y técnico urbanista de Gea21, avanzó el precioso proyecto que prevén lanzar en la primera mitad de 2018 llamado Dígaselo con flores. Consiste en la realización de una película documental que propone abordar el complejo tema de la insostenibilidad ambiental y social del actual modelo económico mediante el uso de una metáfora bella y al mismo tiempo dramática: la producción globalizada de la flor cortada.

Alfabetización climática, transición alimentaria y ciudad

El investigador y profesor de Teoría de la Educación, Historia de la Educación y Pedagogía Social de la Universidad de Santiago de Compostela Pablo Meira ahondó en los hallazgos logrados en una investigación sobre la alfabetización climática en el marco del proyecto Resclima: «El bosque de la ciencia no deja ver el árbol del cambio climático», desarrollada en colaboración con su compañera Mónica Arto.

En la tarde del segundo día de seminario, las actividades dinámicas fueron las protagonistas. De este modo, los participantes tuvieron ocasión de intercambiar pareceres, aprender, cuestionar planteamientos y actualizar conocimientos al tiempo que se divertían durante el taller Carbon Restaurant, y compartieron sus ideas de futuro en distintos ámbitos y grupos de trabajo en los que participaron en la recta final de la segunda jornada.

En ella, realizan un análisis transcultural de las representaciones sociales del cambio climático. Para comenzar, se refirió al significado de «alfabetización climática», entendida como «la comprensión de tu influencia sobre del clima sobre ti y la sociedad», y de una persona «alfabeta climática». Esta es aquella que «comprende los principios esenciales del sistema climático sobre la tierra, sabe valorar la credibilidad científica de la información sobre el clima, comunica acerca del clima y del cambio climático y es capaz de tomar decisiones informadas y responsables respecto a las acciones que afectan al clima».

Puso el colofón a un programa muy variado e interesantísimo José Luis Fernández, sociólogo de la cooperativa social Garúa S. Coop, con su intervención sobre transición alimentaria y ciudad. Así, habló de cambio climático y la alimentación en las ciudades y compartió varias experiencias de agricultura urbana y periurbana y huertos compartidos.

Los tres días intensos compartidos por el grupo de expertos que ha conformado la XIII edición del seminario permanente «Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático» llegaron a su fin el pasado viernes coincidiendo con la entrada en vigor del Acuerdo de París. Ahora, es tiempo de analizar y evaluar las conclusiones y propuestas de futuro realizadas en común para llevarlas a la acción cuanto antes.

Fuente: XIII seminario «Respuestas desde la Educación y la Comunicación al Cambio Climático».

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