El papel de los bosques en el Acuerdo de París

Enmarcada en las actividades programadas con motivo de la COP22 sobre cambio climático que está teniendo lugar en Marrakech, la semana pasada la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa para el Desarrollo de la ONU celebraron el Forest Action Day (Día de Acción sobre los Bosques). El objetivo de esta iniciativa consistió en realizar un llamamiento a los gobiernos del mundo con el fin de que adopten medidas para proteger, restaurar y ordenar de forma sostenible los bosques del mundo.

 

Los bosques tienen un papel crítico en la lucha contra el cambio climático, dado que absorben y almacenan carbono a medida que crecen, lo que se traduce en la eliminación de las emisiones a la atmósfera. Es más, los productos madereros también retienen carbono almacenado de manera segura durante todo su ciclo de vida.

Y es que los bosques tienen un papel crítico en la lucha contra el cambio climático, dado que absorben y almacenan carbono a medida que crecen, lo que se traduce en la eliminación de las emisiones a la atmósfera. Es más, los productos madereros también retienen carbono almacenado de manera segura durante todo su ciclo de vida.

Sin embargo, la deforestación y la degradación de los bosques, ambas prácticas que redundan en la liberación de dióxido de carbono a la atmósfera, tienen el efecto contrario. En la actualidad, la deforestación y la degradación forestal son responsables de hasta un 12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el mundo, «más de lo que emiten todos los aviones, trenes, coches y barcos del mundo juntos», según la FAO.

En la sesión de apertura del Día de Acción sobre los Bosques, Laurence Tubiana, embajadora francesa para las negociaciones climáticas, destacó la importancia de los bosques para la mitigación y la adaptación. A este respecto, señaló que el sector forestal contribuye con un 11 % a las emisiones globales y recordó que los firmantes de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques persiguen reducir la pérdida de bosques naturales a la mitad antes de 2020 y dedicar esfuerzos por frenarla completamente en 2030. Asimismo, subrayó la necesidad de ser coherente con el Acuerdo de París y alcanzar el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ºC y destacó la importancia de que la comunidad internacional trabaje unida y muestre sus historias.

Por su parte, Abdeladim Lhafi, alto comisionado para los Bosques de Marruecos, instó a una economía más inclusiva que no deje atrás a nadie mediante la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y se refirió a los bosques como «reservas de biodiversidad». Además, pidió la elaboración de una lista roja de ecosistemas amenazados y señaló que la protección de los recursos hídricos es crucial en el cambio climático y la seguridad alimentaria.

Para concluir su exposición, hizo hincapié en que se necesita una nueva actitud para ser más proactivo y gestionar la erosión de la tierra y de la biodiversidad, que tenga en cuenta las nuevas enfermedades, la falta de agua y la salud de los bosques.

José Graziano da Silva, director general de la FAO, incidió en que el cambio climático debe abordarse para combatir el hambre, objetivo a cuyo logro puede contribuir de forma determinante la ordenación forestal sostenible. Al referirse a la necesidad de reducir las emisiones de GEI a una tonelada per capita para el año 2100, abogó por mejoras en el uso de la tierra, la gestión de residuos y la producción de energía.

Otro de los temas sobre los que llamó la atención fue que las tierras secas y los trópicos son los principales retos que afrontaremos en la próxima década y aclaró que las contribuciones nacionales determinadas (NDCs, por su acrónimo inglés) de los países en el marco del Acuerdo de París deben aplicarse concentrándose en los pequeños países y los pequeños agricultores que se dejaron atrás antes y deben ser incluidos ahora, a pesar de los elevados costes que supondrá la transacción.

Después de la apertura, llegó el turno de las sesiones temáticas, en las que los distintos expertos reconocieron los esfuerzos y progresos realizados por entidades estatales y no estatales y subrayaron la necesidad de acelerar la implementación y la importancia de coordinar adecuadamente las políticas forestales a escala regional y nacional.

Otros aspectos abordados fueron las mejoras logradas en los procesos de medición, notificación y verificación (MRV, por su acrónimo en inglés), el desarrollo de mecanismos financieros sólidos para facilitar la conservación forestal, los logros cosechados por el programa REDD+ de la ONU en algunos países, las iniciativas empresariales crecientes comprometidas con la sostenibilidad para lograr una deforestación neta nula en la cadena de suministro asociada con sus principales materias primas y la importancia del avance de la sociedad civil en la protección de los bosques y la creación de asociaciones con los gobiernos y el sector privado a través de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, entre otros.

Fuente: IISD.

 

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