El Mapama y la CE suman fuerzas para impulsar el «Pacto por una Economía Circular» en España

En el transcurso de la jornada sobre la «Estrategia Española de Economía Circular» celebrada a comienzos de semana, la titular del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), Isabel García Tejerina, presentó junto a Karmenu Vella, comisario de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca de la Comisión Europea (CE), el «Pacto por una Economía Circular», al que ya se han adherido 53 empresas españolas y que persigue el avance hacia una economía descarbonizada y sostenible. En el encuentro, Tejerina avanzó que la CE prevé que la economía circular genere 400 000 empleos en toda Europa.

Imagen: Mapama (firmantes del «Pacto por una Economía Circular»).

En el transcurso de la jornada sobre la «Estrategia Española de Economía Circular», fue presentado el «Pacto por una Economía Circular», al que ya se han adherido 53 empresas españolas y que persigue el avance hacia una economía descarbonizada y sostenible.La jornada, iniciativa conjunta del Mapama y el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (Mineco), fue inaugurada por la ministra de la primera cartera, Isabel García Tejerina, quien optó por iniciar su intervención con una serie de datos que arrojaron luz acerca del consumo de bienes y la demografía, con el fin de poner en contexto de qué manera nuestras decisiones de compra y el crecimiento poblacional influyen tanto en la economía como en el incremento de la presión sobre los recursos naturales.

Según la ministra, desde que diera comienzo el encuentro y hasta el momento de su discurso, «en el mundo se han vendido 15 000 coches, 250 000 teléfonos móviles y cerca de 35 millones de latas de aluminio. Además, en el tiempo transcurrido de acto han llegado al mundo alrededor de 22 000 recién nacidos, dispuestos a tener en un futuro su propio coche, su propio móvil y a comprar centenares de latas de aluminio. Y es que la explosión demográfica del siglo XX, que multiplicó a la población mundial por cuatro continúa hoy imparable. Naciones Unidas prevé que en el año 2050 llegaremos a los 9700 millones de habitantes y finalizaremos el siglo con una población global de 11 200 millones de personas. En términos económicos, esto se traduce en un mayor número de consumidores y una creciente demanda global que deberemos satisfacer. Además, se espera que cada año 170 millones de personas en riesgo de pobreza de los países emergentes pasen a formar parte de la clase media», detalló García Tejerina.

Sin duda, estos datos «son una buena noticia para todos, puesto que implican que cada vez más personas verán cubiertas sus necesidades, pero también supondrá una mayor presión sobre los recursos naturales para responder a esta demanda creciente», advirtió. «Los datos hablan por sí solos», continuó, nos encaminamos a un nivel de demanda que, «sencillamente, este planeta no podrá satisfacer. A menos, claro está, que hagamos algo al respecto. Precisamente este es el motivo de la jornada de hoy, la voluntad de trabajar entre todos por un futuro sostenible y el convencimiento de que nuestro futuro o será sostenible o no será futuro».

«Hago mía la reflexión que el papa Francisco se realiza cuando se pregunta: “¿qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan?”. Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es ya evidente que debemos repensar nuestro modelo económico. El principio lineal de extraer, fabricar, consumir, desechar no podrá continuar por mucho tiempo. Es indispensable que adoptemos un modelo basado en el uso sostenible de los recursos y la protección medioambiental. Me refiero al de la economía circular. Con él, nuestro objetivo es doble: por una parte, maximizar la eficiencia de los recursos tanto materiales como energéticos para que permanezcan el mayor tiempo posible en el ciclo productivo y, por otro lado, reducir la gestión de residuos y aprovechar al máximo aquellos que no se hayan podido evitar. Este doble objetivo debe ser un elemento estratégico en el planteamiento de todo tipo de políticas, no solo medioambientales, sino también económicas y energéticas. Los beneficios de la economía circular no son exclusivamente medioambientales, su desarrollo también genera importantes competitivas y favorece la creación de empleo», destacó la titular del Mapama.

Según los cálculos de la Comisión Europea, la economía circular podría llegar a crear 400 000 puestos de trabajo en toda Europa, algo que generará oportunidades para las empresas, los consumidores y la sociedad en su conjunto.

En cuanto a la situación de España en materia de economía circular, la ministra indicó que «desde 2008, la productividad del consumo nacional de materiales ha subido un 85 % y la intensidad de su consumo en relación al producto interior bruto (PIB) se ha reducido casi a la mitad. Asimismo, entre 2000 y 2013, la intensidad energética de nuestra economía, es decir, la energía consumida en relación a nuestro PIB, descendió un 20 %». La transición a la economía circular es para el Gobierno «una prioridad de primer orden», subrayó. «Por ello, ya estamos trabajando en una estrategia de carácter global e integradora del conjunto de nuestro sistema productivo que propicie la evolución ordenada hacia este nuevo modelo. Una estrategia que estará alineada con el paquete de medidas y el Plan de Acción para una economía circular europea que presentó la Comisión en diciembre de 2015 y adaptada a las condiciones de España».

El desarrollo de la nueva Estrategia Española de Economía Circular es un reto de tal envergadura que «requiere la intervención no solo de los ministerios competentes, sino también del sector productivo y los ciudadanos. Todos debemos estar implicados y sentirnos, porque lo somos, responsables del futuro».

La estrategia contemplará actuaciones en distintos ámbitos como la innovación, las nuevas tecnologías y la investigación, herramientas que nos permitirán avanzar hacia una mayor sostenibilidad en la fabricación de los productos, en alargar su vida útil y en la posterior gestión de los residuos que se generan. Asimismo, el sector empresarial jugará un papel determinante a la hora de convertir los residuos en materias primas secundarias y la sociedad civil también será clave porque son muchas las organizaciones que impulsan la mejora del medioambiente y numerosos los agentes sociales que trabajan por un empleo sostenible. Por su parte, el consumidor es el motor indispensable de cualquier cambio social. Será necesario llevar a cabo una labor de sensibilización e información porque solo una sociedad informada y concienciada puede decidir con criterio y estar preparada para afrontar este reto».

«La economía circular tiene un gran sentido comercial y va de todos nosotros»
El comisario europeo de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca, Karmenu Vella, se centró «en varios aspectos fundamentales de la economía circular: en primer lugar, se trata de un modelo con un gran sentido económico y comercial». Además, la visión de la economía circular «trata de la gente. Trata de crear empleos verdes, que beneficien a la comunidad y a la sociedad a escala local; de impulsar el emprendimiento que ofrezca servicios y productos ecológicos y sostenibles, que se puedan exportar a todas partes. Las empresas europeas representan un 40 % de las compañías activas en energías limpias a escala mundial. Aquí está el trabajo del futuro y lo que el planeta necesita. Nuestro mundo tiene recursos finitos y los estamos agotando sin tener muy en cuenta las consecuencias. Tenemos que ser más racionales. Si somos conscientes de nuestras limitaciones, podremos asentar las bases para un futuro más próspero», añadió el comisario.

«La economía circular tiene que ver con todos los aspectos de nuestra vida: abarca la política industrial, la transformación digital y las decisiones sencillas que cada uno de nosotros adopta en su vida cotidiana. Por lo tanto, la economía circular también va de nosotros. Aunque a escala de la Unión estamos trabajando en el establecimiento de un marco para facilitar la transición hacia la economía circular, este cambio social requiere de la colaboración de todos, no solo de las autoridades. Se están dando progresos importantes, como la firma el pasado marzo de la Declaración de apoyo a una economía circular por parte de España. Además, existen ejemplos de buenas prácticas como Barcelona, que desde 2001 fundamenta sus compras públicas en un modelo de economía circular, o la limpieza de las calles, el cuidado de los aspectos medioambientales, los contratos de recogida de residuos, el aumento de los coches eléctricos y de los puntos de reciclado…».

Además de estos ejemplos, Vella hizo también referencia a empresas españolas del sector textil que fabrican tejidos a partir del plástico abandonado en el mar» como claros modelos de economía circular, y llamó la atención sobre la «pérdida de oportunidades en materia de residuos, ya que un 55 % de los residuos españoles termina en vertederos, cuando se trata de recursos muy valiosos».

En opinión del comisario, «el Pacto por una Economía Circular ofrece una señal clara a los agentes implicados, así como un conjunto de herramientas y un marco de actuación, pero para mantener el impulso y consolidar la economía circular, se necesita dialogar más y promover mejores conexiones», advirtió. «La transición europea hacia una economía baja en carbono está en marcha. España tiene que iniciar esta senda», afirmó. Para facilitar este proceso, Vella ha instado a los distintos agentes a hacer uso de los mecanismos de financiación comunitarios como los fondos Feader o el programa Horizonte 2020 dirigido a las instituciones públicas o el Fondos Europeo para Inversiones Estratégicas (EFSI), del que pueden beneficiarse los integrantes del sector privado.
Para concluir, Karmenu Vella ha avanzado los planes de la CE de elaboración de una estrategia para frenar los microplásticos en el mar, una lacra ambiental y económica muy importante en la actualidad.

Después de la pausa para el café, la programación dio paso a las conferencias enmarcadas en el tema «Economía circular: el reto del siglo XXI», que estuvieron seguidas de dos paneles temáticos: el primero, en torno a «El papel de las administraciones públicas en la economía circular» y el segundo sobre «Políticas prioritarias para impulsar la transición hacia una economía circular».

Según los cálculos de la Comisión Europea, la economía circular podría llegar a crear 400 000 puestos de trabajo en toda Europa.Tras la pausa para el almuerzo, los asistentes se dividieron en ocho mesas de trabajo en las que se trataron los siguientes temas:

1.º La implicación ciudadana y el papel de los agentes sociales y medio ambientales en la economía circular.

2.º La innovación empresarial y el emprendimiento en la economía circular.

3.º La gestión de residuos en una economía circular.

4.º El papel de los sistemas colectivos en la economía circular.

5.º Nuevas tendencias de la economía circular.

6.º Las administraciones locales en la economía circular y la Declaración de Sevilla.

7.º La I+D+i como elemento clave en la transición.

8.º Colaboración y cooperación entre la administración regional y la estatal.

Los representantes de cada mesa expusieron las conclusiones principales acordadas y la jornada fue clausurada por Carmen Vela, secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación.

Fuente: Mapama.

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