El Mapama valida las primeras 100 licencias FLEGT que promueven la producción y consumo legal de madera que llega a la UE

El Plan de Acción FLEGT (Forest Law Enforcement, Governance and Trade —Aplicación de las Leyes, Gobernanza y Comercio Forestales—) establece el sistema de licencias para las importaciones de madera en la Unión Europea con el fin de hacer frente a la tala ilegal mediante la mejora de la gobernanza forestal y la promoción del comercio de productos madereros legales. El Mapama acaba de validar, a través de la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal, las 100 primeras licencias FLEGT.

 

La emisión de las licencias FLEGT es una garantía de que las importaciones de madera, muebles o papel en el territorio de la UE se ajustan a la legalidad del país de origen y no provienen de talas ilegales o del uso de especies en peligro, por lo que es una labor clave y básica para el comercio exterior en España.En lo que va de año, los responsables del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente han recibido más de 300 solicitudes de licencia, de las que hasta ahora han pasado el control pertinente que asegura la legalidad de la madera y sus productos derivados que entran en España procedente de países de fuera de la Unión Europea un total de 100.

El sistema FLEGT determina que todas las exportaciones a la UE de madera o productos derivados procedentes de países socios (aquellos exportadores de madera con los que la UE mantiene algún Acuerdo de Asociación voluntario, AAV —Voluntary Partnership Agreement, VPA—), deberán contar obligatoriamente con esa licencia.

Con los AAV, se persigue asegurar que toda la madera exportada cumple con los requisitos de legalidad del país donde es aprovechada, al tiempo que se mejora la gobernanza forestal de esos países.

El centenar de licencias validadas hasta la fecha proceden de Indonesia, único país que ha ratificado el Acuerdo Voluntario de Asociación con la UE para el comercio de madera legal. Existen otros cinco acuerdos firmados entre la Unión Europea y países exportadores: República de GhanaRepública del CamerúnRepública CentroafricanaRepública del Congo República de Liberia, que están pendientes de ratificación por las naciones citadas.

La emisión de las licencias FLEGT es una garantía de que las importaciones de madera, muebles o papel en el territorio de la UE se ajustan a la legalidad del país de origen y no provienen de talas ilegales o del uso de especies en peligro, por lo que es una labor clave y básica para el comercio exterior en España.

«Estas licencias garantizan al consumidor de que están adquiriendo un producto de calidad y legal», destacan desde el Mapama.

Origen de los AAV

La tala ilegal es un problema mundial que ocasiona graves daños al medioambiente y el empobrecimiento de las comunidades que dependen de los bosques. Priva a los gobiernos nacionales y locales de ingresos muy necesarios, lo que a su vez limita los recursos disponibles para programas de desarrollo.

En respuesta a esta problemática, la Unión Europea elaboró en 2003 el Plan de Acción  FLEGT para combatir y reducir la tala ilegal a través de los mecanismos comerciales. Uno de sus instrumentos son los AAV. Estos acuerdos tratan de controlar el comercio de madera ilegal entre la UE y los países productores de madera mediante el apoyo a reformas legales y de políticas, el desarrollo de sistemas de concesión de licencias para la exportación de la madera talada legalmente y la aplicación de sistemas de seguimiento y otras medidas para verificar la legalidad de la madera.

Si bien el Plan de Acción de la UE es explícito en lo referente a su énfasis en la legalidad, el proceso de AAV se ha comprometido a garantizar que la legislación forestal aplicable en todos los países asociados apoye los principios de gestión sostenible de los bosques. Los AAV se están negociando bilateralmente en función de un conjunto de directrices establecidas por la UE.

Tal como lo implica el término AAV, el acuerdo es voluntario, ya que los países asociados pueden decidir si se adhieren a él o no. Sin embargo, una vez que lo hacen, el sistema de licencias es de carácter obligatorio. Estos acuerdos tienen el potencial para repercutir de manera muy positiva en la gobernanza forestal en los países productores, ya que implican cambios en las operaciones y beneficios para una amplia gama de interesados directos.

El proceso de los AAV exige que los gobiernos productores consulten con una amplia variedad de partes interesadas y tomen en cuenta sus opiniones en la definición de la postura final de negociación del gobierno.

 

Fuente: Mapama, UICN.

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