El gran potencial de la tecnología de teledetección para evaluar los sitios naturales del Patrimonio Mundial

Los especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se están valiendo de la tecnología de teledetección para llevar a cabo la evaluación de los sitios naturales del Patrimonio Mundial, una práctica que demuestra disponer de un enorme potencial para conocer cómo está cambiando la naturaleza y cómo son los flujos de esos cambios.

La teledetección ha dejado de ser el concepto de una tecnología «antigua» para transformarse en algo muy tangible y accesible para todos. Esto ha sido posible en parte gracias a la gran cantidad de aplicaciones que hacen uso de imágenes satelitales para informarnos acerca de dónde están las cosas, qué son y cómo cambian con el tiempo.

No hay duda de que la teledetección es una tecnología potente con un enorme potencial para ayudarnos a entender de qué manera está cambiando la naturaleza, por lo que aprovechar sus aplicaciones es una manera muy eficaz de mejorar el trabajo que se realiza en materia de conservación.

En este sentido, los especialistas de la UICN han apostado por ella con el fin de llevar a cabo la evaluación de las perspectivas de conservación de los sitios naturales del Patrimonio Mundial y están siendo pioneros en la puesta a prueba de nuevas tecnologías para mejorar la conservación y la monitorización de dichos lugares.

En concreto, en el proyecto Brighter Outlook for World Heritage (Mejores Perspectivas para el Patrimonio Mundial), financiado por la Fundación Mava, los técnicos del Programa del Patrimonio Mundial de la UICN están tratando de probar la capacidad y la viabilidad de la teledetección para aumentar el alcance y la cobertura de monitoreo de los sitios a la vez que consiguen que sea más oportuna, proactiva, integral y científicamente rigurosa.

Así, uno de las pruebas que están desarrollando consiste en la observación del cambio de la cubierta de la tierra a través del tiempo. El cambio de la cubierta terrestre es una observación objetiva del cambio que se ha producido en diferentes tipos de tierras (por ejemplo, los bosques, las cuencas hidrográficas o los campos de hierba), independientemente de cómo son utilizados. Refleja la dinámica de los ecosistemas naturales y el impacto que producen las perturbaciones humanas. Este aspecto puede ser un indicador muy útil, por ejemplo, para identificar cambio anormales en los tipos y composiciones de la vegetación, lo que puede ayudar a determinar si es necesario llevar a cabo una determinada acción. «La recopilación de la información es a menudo difícil, inexacta y cara a gran escala mediante las técnicas topográficas tradicionales», subrayan desde la UICN.

A lo largo de 2015, los expertos de la entidad internacional realizaron un análisis preliminar de los 229 sitios naturales del Patrimonio Mundial y calcularon la cantidad de cada clase de cubierta en los años 2000 y 2010. Los datos utilizados para esta evaluación se basaron en las conclusiones de un artículo publicado en Nature en octubre 2014 titulado China: Open access to Earth land-cover map (China: Acceso abierto al mapa de la cubierta terrestre de la Tierra).

El resultado inicial revela algunos patrones interesantes en la cantidad de cambio registrado, así como el flujo de dicho cambio. Por ejemplo, en las imágenes del Parque Nacional de Virunga en la República Democrática del Congo se observa claramente que entre 2000 y 2010 una cantidad considerable de bosque se convirtió en pastizales. Esto corrobora la deforestación masiva provocada por la industria ilegal del carbón vegetal reportada en los alrededores de las fronteras del parque. La naturaleza de un análisis basado en datos como este no solo permite estimar la cantidad total de cambio producido, sino también el flujo del cambio, tanto en términos absolutos como relativos, explican los especialistas de la UICN.

Imagen: Yichuan Shi.

En las imágenes del Parque Nacional de Virunga en la República Democrática del Congo se observa claramente que entre 2000 y 2010 una cantidad considerable de bosque se convirtió en pastizales.

 

Sin embargo, debido a que este tipo de análisis se basa en los resultados de otros, las limitaciones asociadas pueden extenderse y afectar a las propias conclusiones de la UICN, advierten los expertos. Además, los resultados obtenidos por otros, por ejemplo, las conclusiones de un proyecto de investigación, no se producen necesariamente de forma regular. Esto provoca que este tipo de trabajo sea difícil de repetirse y mantenerse, lo que es esencial para un seguimiento continuo y para su integración en las prácticas existentes —ambos aspectos, fuera de nuestro control—.

Así las cosas, la UICN determinó que tiene que ser capaz de desarrollar la capacidad de acceder y analizar los datos de teledetección por sí misma. Como primer paso, el Programa de Patrimonio Mundial de la UICN inició un estudio piloto para archivar imágenes satelitales automáticamente captadas por el Landsat 8 cada vez que el satélite pasa por encima de cualquier sitio natural del Patrimonio Mundial. El objetivo de este estudio es comprender las consecuencias financieras de este tipo de trabajo y explorar las posibilidades de alcanzar los objetivos de monitoreo a largo plazo mediante la creación de una base de datos interna, no solo para alojar, sino también para utilizar los datos.

Un uso inmediato de un archivo de este tipo consiste en crear series temporales de imágenes desde el espacio, permitir un fácil acceso y ayudar a la interpretación visual a los que no son especialistas.

En la siguiente imagen, los profesionales de la UICN exponen una colección de imágenes pancromáticas archivadas del Landsat 8 (una técnica que aumenta la resolución espacial) y agrupadas que ilustran la fluctuación estacional del agua del delta del río Okavango durante las estaciones seca y húmeda. «La principal innovación de esta técnica radica en la escalabilidad potencial, es decir, su capacidad de hacer lo mismo con facilidad en el resto de sitios, porque todo el proceso para archivar (y en este caso, también para visualizar) está totalmente automatizado y el único factor requerido es el límite del sitio natural del Patrimonio Mundial.

Imagen: Yichuan Shi.

En la siguiente imagen, los profesionales de la UICN exponen una colección de imágenes pancromáticas archivadas del Landsat 8 (una técnica que aumenta la resolución espacial) y agrupadas que ilustran la fluctuación estacional del agua del delta del río Okavango durante las estaciones seca y húmeda.

 

Aunque la lista de los sitios naturales del Patrimonio Mundial asciende a 229 (una cifra muy pequeña en comparación con las más de 200 000 áreas protegidas en todo el mundo), estos sitios están distribuidos en paisajes grandes y complejos que abarcan una extensión del 7 % del total de las áreas protegidas terrestres, lo que significa que tienen una importante presencia global. «Sus muy diferentes características y la necesidad de controlarlos permanentemente implica que cualquier solución basada en la teledetección debe tener en cuenta la escalabilidad y la capacidad de repetición», inciden los especialistas de la UICN.

 

Fuente: UICN.

 

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