El G7 acuerda medidas para mantener el aumento de la temperatura terrestre en el límite de los 2 ºC

Los líderes del G7 reunidos en Elmau (Alemania) acordaron ayer respaldar medidas para limitar el calentamiento global a un máximo de 2 ºC por encima de los niveles preindustriales, una decisión que supone un importante impulso para las negociaciones que se están manteniendo en Bonn sobre el acuerdo universal sobre el cambio climático que se aspira a firmar en París el próximo diciembre.

Imagen: Gobierno de Alemania.

Para la canciller alemana, Angela Merkel, la clave está en asegurar un acuerdo sobre cómo los miembros del G7 financiarán los esfuerzos de los países en desarrollo para descarbonizar sus economías de aquí a 2050. Para la canciller alemana, Angela Merkel, anfitriona del encuentro de las principales potencias económicas mundiales, la clave está en asegurar un acuerdo sobre cómo los miembros del G7 financiarán los esfuerzos de los países en desarrollo para descarbonizar sus economías de aquí a 2050. Precisamente, dejó su visión sobre este punto muy clara antes de la reunión de ayer al publicar durante el fin de semana un vídeo para recordar a los países industrializados la promesa que hicieron en la Cumbre sobre el Clima de Copenhague (Dinamarca) de destinar 100 000 millones de dólares anuales a partir de 2020 para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse a los cambios climáticos y a protegerse. «De lo contrario, no creo que haya un acuerdo sobre el clima en París y todos los participantes lo saben», afirmó la responsable alemana.

Además de exigir a los gobiernos que cumplan la promesa realizada hace seis años, Merkel también aspira a que los miembros del G7 apoyen un plan mundial para descarbonizar plenamente los sistemas de energía del mundo a lo largo del presente siglo. Para 2050, debería lograrse que dos tercios de los sistemas de generación de energía estén libres de carbono (incluso existe cierta presión para que se alcance el 90 % para entonces). Asimismo, Merkel ha instado a sus homólogos en el G-7 a crear planes de desarrollo nacional de carbono destinados a ayudar al mundo a alcanzar esas metas, entre las que se incluyen reformas relacionadas con la financiación y créditos a la exportación.

«Lo único que necesitamos de la Cumbre de Elmau es que todos los grandes emisores se pongan de acuerdo en rebajar sus emisiones de carbono, de lo contrario la gran conferencia de la ONU en París en diciembre no va a funcionar», aseguró John Kirton, director del Grupo de Investigación del G7 de la Universidad de Toronto.

Por su parte, Merkel está impulsando la transición hacia una economía descarbonizada mediante una fuerte apuesta en su país por fuentes de energía renovables como la solar y la eólica. Cabe recordar que el Gobierno germano se ha comprometido a eliminar la energía nuclear para el año 2022 y que el año pasado, casi un tercio de la energía producida en suelo alemán provino de energías renovables.

Para Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, sería esencial que el G7 forme un frente unido en la Conferencia de París, mientras que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, avanzó que presionará por lograr acuerdos vinculantes sobre el cambio climático.

Por su parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, también se ha mostrado en la cumbre del G7 favorable a abordar la financiación y el aumento gradual de los objetivos de reducción de emisiones hasta lograr un nivel ambicioso de emisiones cero para final de siglo; esto es, ante cualquier emisión de carbono realizada, secuestrar una cantidad de carbono equivalente o bien compensar dicha emisión con la adquisición de compensaciones de carbono equivalentes, que apoyan proyectos que impulsan un desarrollo descarbonizado.

Según declaraciones a la prensa de François Hollande, presidente de Francia, «los compromisos deben hacerse en este G7. Por el momento, vamos en la dirección correcta».

Metas

Canadá ha anunciado su objetivo de reducir sus propias emisiones en un 30 % en 2030 en comparación con los niveles de 2005. Esto equivaldría a un recorte del 23 % si se compara con 1990, que es la línea que han seguido tanto la Unión Europea como muchos otros países.

Por su lado, Japón está recibiendo críticas generalizadas al haber avanzado que tratará de frenar sus gases de efecto invernadero en un 26 % en comparación con los niveles de 2013, cuando las emisiones del país alcanzaron su punto máximo como consecuencia del impulso del carbón después de la catástrofe nuclear de Fukushima. Si el recorte se midiera respecto a 1990, el esfuerzo de reducción de Japón sería solo del 17 %, según datos del Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute).

El anuncio realizado por el G7 «es una buena noticia. También es alentador ver cómo la UE ha sido capaz de demostrar el papel positivo que las energías renovables y la eficiencia energética están jugando en Europa -en términos de reducción de las emisiones y de creación de puestos de trabajo. En cualquier caso, los anuncios realizados no son más que palabras sobre el papel. Todos los países deben ahora convertir estos compromisos en acciones. La UE debe predicar con el ejemplo, poniendo en primer lugar la eficiencia energética en la lucha contra el cambio climático, y colocando la transición hacia una sociedad y economía sostenibles en el centro de todas sus políticas», en palabras de Roland Jöbstl, representante de Política Oficia -Clima y Energía de la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB).

 

Fuente: Oficina Europea del Medio Ambiente, Político.

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