El deterioro de la riqueza natural y su impacto sobre la prosperidad de las naciones y el mundo

Economistas del Institute for New Economic Thinking de Oxford Martin School han hecho público un informe en el que alertan sobre las graves amenazas que el deterioro de la naturaleza representa para la prosperidad a escala nacional y global. El documento hace hincapié en que, a pesar de que el capital natural es la base de toda la prosperidad humana, dado que las economías del planeta no explican ni reconocen esta dependencia, están impulsando una tendencia peligrosa que favorece el deterioro ambiental.

 

El documento hace hincapié en que, a pesar de que el capital natural es la base de toda la prosperidad humana, dado que las economías del planeta no explican ni reconocen esta dependencia, están impulsando una tendencia peligrosa que favorece el deterioro ambiental.El documento destaca tres fallos de nuestro sistema económico como principales culpables de esta tendencia:

– En primer lugar, actualmente no contamos con las herramientas para medir y comprender adecuadamente el valor de la naturaleza, lo que significa que es en gran parte invisible para los responsables de diseñar las políticas.

– En segundo lugar, muchos modelos económicos suponen que el valor ambiental puede reemplazarse fácil e indefinidamente por el valor creado por el hombre; por ejemplo, se estima que la pérdida de capital natural derivada por la tala de un bosque queda compensada por la creación de trabajos valiosos y madera, sin tener en consideración la pregunta de qué sucede cuando se tala el último árbol.

– Finalmente, no disponemos ni de las leyes y ni de las instituciones necesarias para proteger nuestras existencias críticas de capital natural de la explotación insostenible.

Ante este panorama, las empresas y los políticos no están registrando la acumulación de los riesgos sistémicos que tienen lugar a medida que el mundo natural fracasa.

Los investigadores que han participado en la elaboración del informe aseguran que los culpables de este escenario son las instituciones económicas y políticas defectuosas. «Estamos envenenando el pozo del que bebemos», asegura Oliver Greenfield, coordinador de Green Economy Coalition, entidad que encargó la investigación. «El nefasto estado de la naturaleza y las implicaciones para nuestro futuro apenas se registran en la toma de decisiones económicas. Dicho de otro modo, estamos acumulando un gran riesgo sistémico para nuestras economías y sociedades, y al igual que sucedió con la crisis financiera, la mayoría de los economistas no lo ven actualmente».

Afortunadamente, los expertos inciden en que existen signos alentadores de que nuestra economía puede revertir esta tendencia rápidamente para proteger el planeta. Para ello, tanto gobiernos como empresas deben comenzar a medir sus reservas de capital natural en las cuentas integrales de la riqueza natural y garantizar que esos activos son protegidos y mejorados.

Esto requiere disponer de mejores datos sobre el valor de la riqueza natural que sustenta la actividad económica, de modo que dicho valor pueda ser contabilizado por los tesoros y los centros financieros. Por su parte, los activos naturales críticos, sin los que la sociedad no puede sobrevivir, deben recibir un estatus especial para que no sean desperdiciados.

«La oportunidad de valorar correctamente la naturaleza no es solo una tarea para los economistas, sino para todos nosotros. Las sociedades y las economías que entienden su dependencia de la naturaleza son más saludables y están más conectadas, con un futuro mejor», defiende Greenfield.

Pincha en la imagen para descargarte el informe The wealth of nature (La riqueza de la naturaleza) desde nuestra Biblioteca.

 

La riqueza de la naturaleza

 

Fuente: Green Economy Coalition.

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