El coste derivado de los impactos sobre el capital natural de las 1200 empresas más grandes del mundo es casi dos veces más alto que sus ingresos netos

Cada año, los expertos de GreenBiz evalúan junto a Trucost en su informe State of Green Business (Estado de los negocios verdes) el progreso (en caso de haberlo) que están realizando las principales empresas que cotizan en bolsa con el fin de mejorar su sostenibilidad ambiental. En la edición 2018 del documento, se destaca que en 2016 —por primera vez desde el pico registrado en 2013—, los costes derivados de los impactos sobre el capital natural de las actividades de las 1200 mayores cotizadas del mundo crecieron. En concreto, superaron los 4.1 billones de USD, lo que representa un repunte de un 24 % respecto a 2015, impulsado por el incremento de la producción de las cadenas de suministro agrícola. Esto se tradujo en mayores impactos ambientales, especialmente una mayor contaminación del agua por el uso de fertilizantes y pesticidas.

 

Según los analistas responsables de la redacción del informe, si las compañías tuvieran que internalizar todos los costes asociados a los impactos de sus negocios sobre el capital natural, por ejemplo, como resultado de mayores regulaciones o nuevos impuestos sobre el carbono, sus beneficios correrían un riesgo muy elevado.

El coste de capital natural generado por las operaciones de las 1200 empresas más grandes del mundo fue casi dos veces más alto que sus ingresos netos en 2016. Para la mayoría de los sectores, gran parte de este coste tiene origen en su cadena de suministro. De media, un 79 % de los impactos de las compañías provienen de sus cadenas de valor. Por esta razón, medir los impactos que los bienes y servicios comprados por las empresas tienen es esencial para comprender sus costes de capital natural y su exposición a riesgos derivados de la regulación ambiental y las políticas.

Entre todos los tipos de impactos ambientales, los mayores contribuyentes al aumento de costes del capital natural registrado en 2016 fueron los fertilizantes y los contaminantes orgánicos (33 %) y las emisiones de gases de efecto invernadero (31 %), seguidos del consumo de agua (18 %) y la contaminación por metales pesados (7 %).

Los nutrientes y contaminantes orgánicos fueron la principal razón del incremento de los costes vinculados al capital natural en 2016 debido al impacto del uso de fertilizantes y plaguicidas en las cadenas de suministro agrícolas, en las que la producción creció.

Los cuatro tipos principales de impacto ambiental mencionados representaron conjuntamente el 90 % del coste total de las 1200 empresas evaluadas.

Si bien estos indicadores ilustran que los costes de capital natural y la exposición al riesgo comercial continúa siendo significativa para las empresas, medir y valorar los tipos clave y las fuentes de impacto podría ayudar a las empresas a priorizar la mejora continua en su desempeño ambiental.

Emisiones de GEI, consumo de agua y energía y residuos

En cuanto al rendimiento corporativo en materia de emisiones de GEI, consumo de agua y energía y residuos del último lustro, ha habido mejoras significativas, dado que las principales firmas han reducido la cantidad de recursos utilizados por dólar de ingreso generado.

En este sentido, las emisiones corporativas de GEI decrecieron en 2016, cuando se alcanzó el nivel más bajo de los últimos cinco años. Las 1200 analizadas emitieron un 12 % menos GEI en 2016 que en 2012, mientras que las 500 las compañías más grandes de Estados Unidos emitieron un 4 % menos. Esto es resultado de una menor intensidad de GEI en el uso de combustible por operaciones directas de las empresas (Alcance 1).

Por otra parte, el mix energético continuó su transición hacia un mix bajo combustibles fósiles. La apuesta por la energía renovable de los servicios públicos de EE. UU. aumentó un 1 %, mientras que la participación de la generación de energía con carbón se redujo un 5 %.

La transición verde de la combinación energética no solo se lleva a cabo a través de una transición hacia las energías renovables, sino también mediante el uso de gas natural para la generación de energía, que representó un 6 % más en el mix energético estadounidense en 2016, frente a los datos de 2012.

 El consumo de agua por parte de las empresas analizadas ha sido relativamente estable desde 2012: hubo una reducción de un 4 % y un 2 %, respectivamente, en el cómputo total de las compañías más grandes de EE. UU. y del mundo. Por su lado, la cadena de suministro representa el mayor uso de agua de las empresas (53 %), y también tiene la mayor intensidad de agua. Esto indica que la mayor parte del riesgo derivado del consumo de agua para las empresas se encuentra probablemente más allá de sus operaciones y control directo, lo que destaca la importancia de los programas corporativos enfocados en la gestión de los riesgos relacionados con el uso del agua por parte de sus proveedores.

Junto a la pequeña reducción en el uso general del agua, los impactos sobre la calidad del agua asociados con actividades comerciales aumentaron. Los costes ambientales totales derivados de la contaminación del agua fueron un 6 % y un 2 % más altos para las empresas estadounidenses más grandes y para las principales compañías a escala global, respectivamente.

La cantidad de residuos generados por las mayores firmas del mundo disminuyó un 22 % en comparación con 2012, mientras que creció un 13 % en el panorama estadounidense. Esto se debió a una mayor intensidad de residuos y crecimiento económico. La mejora más notable en este área fue la reducción de un 35 % de los residuos destinados a los vertederos por parte de las empresas a escala global en 2016.

Adicionalmente, el informe subraya que las empresas también muestran su compromiso creciente para reducir aún más sus impactos medioambientales y divulgar públicamente sus objetivos en esta materia. El porcentaje de compañías estadounidenses y del resto del mundo que cuentan con objetivos de reducción de GEI y consumo de agua creció aproximadamente un 10 % en los últimos cinco años. En 2016, alrededor de un 60 % de las empresas globales establecieron un objetivo de disminución, mientras que un 25 % por ciento de ellas se marcaron objetivos de reducción del consumo de agua.

Aunque los esfuerzos realizados por las empresas hasta la fecha están creciendo, los compromisos están muy por debajo de las reducciones de GEI requeridas usando enfoques basados en la ciencia y basados en el contexto, si se tiene en cuenta que las principales empresas globales y de los EE. UU. representaron un 10 % y un 4 %, respectivamente, de las emisiones mundiales en 2016.

Según estimaciones de Trucost, la reducción proporcional que estas empresas deben lograr en 2050 y 2100 para lograr el objetivo de 2 ° C especificado en el Acuerdo de París son de 3 y 5 gigatoneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (GtCO2e), en el caso de las empresas globales, y de 1.2 y 1.9 GtCO2e , en el caso de las firmas de EE. UU.

Los objetivos de reducción de GEI establecidos por las compañías globales y estadounidenses más grandes en 2016 (0.7 y 0.2 GtCO2e) representan solo un 22 % y un 20 % de su participación reducción necesaria para 2050. Los objetivos actualmente en vigencia son aún más insuficientes en comparación a la reducción necesaria para 2100, puesto que representan aproximadamente un 13 % (empresas globales) y un 12 % (firmas de EE. UU.).

Gestión del riesgo ambiental

 En general, la mayoría de los indicadores muestran tendencias en constante mejora en la gestión del riesgo ambiental de las empresas a través de una comprensión más profunda de los riesgos a lo largo de la cadena de valor, una mejor divulgación y proyectos de reducción de impactos.

Las empresas son cada vez más conscientes de las posibles implicaciones que los impactos ambientales podrían tener para su negocio, por lo que impulsan cada vez más medidas para monitorear y mitigar los riesgos ambientales que producen sus operaciones. En este sentido, hay más compañías interesadas en explorar el valor del capital natural a través de su participación en varias iniciativas, alianzas de capital natural o el establecimiento de un precio interno del carbono. En comparación con 2012, el número de firmas que participan en iniciativas de capital natural creció más de tres veces (casi 900 empresas) en 2016. Al mismo tiempo, la divulgación de los costes asociados a los impactos sobre el capital natural se mantuvo relativamente estable a lo largo de los años. Solo un 37 % y un 47 % de las mayores compañías estadounidenses y globales, respectivamente, reveló sus costes ambientales en 2016.

Otros datos clave:

– Por primera vez en cinco años, los costes asociados al capital natural de las 1200 mayores compañías del mundo exceden los 4.1 billones de MUSD.

– Los costes de capital natural fueron el doble que los ingresos netos.

– Las emisiones de GEI de las empresas cayeron un 1 %, lo que supone el nivel más bajo desde 2012.

– Un 33 % más de empresas informó las emisiones derivadas de su cadena de suministro respecto a 2012.

– Un 10 % más de compañías establece objetivos de carbono y agua respecto al último lustro.

– Los actuales objetivos de reducción de emisiones de carbono representan solo un 20 % del recorte necesario para que las 1200 firmas más grandes del mundo estén alineadas con el compromiso adoptados con el Acuerdo de París de cambio climático de mantener el aumento de la temperatura del planeta en el límite de los 2° C.

– 10 bolsas de valores más establecen requerimientos ambientales para la cotización.

– Un total de 68 bolsas de valores exigen requerimientos ambientales para que las empresas interesadas puedan cotizar.

– 40 000 empresas de todo el mundo cotizan en las 68 bolsas de valores que exigen requisitos ambientales para formar parte de su parqué.

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State of Green Business 2018

 

Fuente: GreenBiz.

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