El coste de la adaptación al cambio climático en los países en desarrollo podría elevarse hasta 500 000 M$ al año de aquí a 2050

Un total de 15 autores de 15 instituciones han participado en la redacción del último Informe sobre la brecha de adaptación de los especialistas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Entre sus conclusiones, se destaca que el coste de la adaptación climática en los países en desarrollo podría alcanzar entre los 280 000 y los 500 000 millones de dólares (entre 247 000 y 442 000 millones de euros) al año hasta 2050.

 

La financiación bilateral y multilateral total para la adaptación al cambio climático en los países en desarrollo ha aumentado sustancialmente en los cinco años previos a 2014. En este sentido, dicha financiación se ha situado en los 22 500 M$, sin embargo, advierten que a pesar de este impulso, habrá un importante déficit de fondos para el año 2050.Los profesionales que han colaborado en la elaboración de este análisis, que fue lanzado la pasada semana, subrayan que la financiación bilateral y multilateral total para la adaptación al cambio climático en los países en desarrollo ha aumentado sustancialmente en los cinco años previos a 2014. En este sentido, dicha financiación se ha situado en los 22 500 M$, sin embargo, advierten que a pesar de este impulso, habrá un importante déficit de fondos para el año 2050, a menos que se pongan a disposición nuevas y adicionales formas de financiación para la adaptación al cambio climático.

Ibrahim Thiaw, director ejecutivo adjunto del PNUMA, defendió durante la presentación de esta segunda publicación de la serie sobre la brecha de adaptación iniciada por los especialistas del organismo internacional que «es vital que los gobiernos comprendan los costes que implica la adaptación al cambio climático». Este documento «sirve como un importante recordatorio de que el cambio climático seguirá teniendo graves costes económicos. La brecha de financiación para la adaptación es grande, y es probable que crezca sustancialmente en las próximas décadas, a menos que se logre un avance significativo que asegure financiamiento nuevo, adicional e innovador para la adaptación».

Estimaciones realizadas con anterioridad sitúan el coste de la adaptación al cambio climático entre los 70 000 y los 100 000 M$ (entre los 61 800 y los 88 400 M€) anuales para el periodo 2010-2050, cifra basada en el informe de 2010 Economics of adaptation to climate change (La economía de la adaptación al cambio climático) del Banco Mundial.

Por su parte, el análisis llevado a cabo en Informe sobre la brecha de adaptación tiene en cuenta estas estimaciones previas, mediante la revisión de estudios nacionales y sectoriales. Como resultado, se concluye que es probable que dichos pronósticos previos hayan subestimado el verdadero coste de la adaptación al cambio climático. En este sentido, los nuevos cálculos hablan de un coste anual para los países en desarrollo de entre 140 000 y 300 000 M$ (entre 123 700 y 265 000 M€) hasta 2030, y de entre 280 000 y 500 000 (entre 247 000 y 442 000 M€) por año hasta 2050.

Asimismo, avanzan que los costes de adaptación podrían aumentar considerablemente con el tiempo, incluso si el mundo consigue limitar el aumento global de la temperatura por debajo de los 2 ºC para el año 2100. Para los escenarios con mayor calentamiento global, las estimaciones de los costes de adaptación en los países en desarrollo son más altos, incluso en los primeros años, según el informe.

Cabe recordar que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) ha pedido a los países desarrollados que proporcionen 100 000 M$ (unos 88 400 M€) al año en 2020 para ayudar a los países en desarrollo a mitigar el cambio climático y adaptarse a sus impactos, como la sequía, el aumento del nivel del mar y las inundaciones.

Pero el documento inicide en que «no hay acuerdo en cuanto al tipo de financiación que deberá movilizarse para cumplir con este objetivo. Esto dificulta los esfuerzos para monitorear el progreso hacia el cumplimiento de la meta». El informe hace notoria  la necesidad de una correcta medición, seguimiento y un sistema de reporte de inversiones de adaptación que garanticen que la financiación se utiliza de forma eficiente y enfocada allí donde más se necesita.

Otro de los hechos destacados es que, «mientras que los fondos especiales para el clima están rompiendo las barreras de la inversión en proyectos de adaptación en los países en desarrollo, las contribuciones a estos fondos son bajas en comparación con aquellas hechas a los fondos para mitigar el cambio climático».

El Fondo Verde para el Clima, establecido por la CMNUCC, tiene como objetivo dividir sus fondos en partes iguales entre los esfuerzos de mitigación y los de adaptación y se espera que juegue un papel significativo en los esfuerzos para financiar la adaptación, según el informe.

«Para satisfacer las necesidades financieras y evitar una brecha de financiación, el total de los fondos para la adaptación tendrían que ser, en 2030, aproximadamente de entre seis y 13 veces mayor que la financiación pública internacional actual», señala el informe.

Los costes de adaptación son ya entre dos y tres veces más altos que la financiación pública internacional actual para la adaptación, reconocen los expertos. Cerrar esta brecha será crucial, si el mundo piensa abordar las necesidades futuras de adaptación, especialmente en los países en desarrollo.

El Acuerdo de París sobre el cambio climático incluye varias disposiciones fundamentales destinadas a promover la adaptación. Tres son particularmente trascendentales: la adopción de un objetivo global en materia de adaptación, el compromiso de aumentar la financiación de los países desarrollados para los países en desarrollo y el requerimiento de que todas las partes deberán elaborar y actualizar periódicamente los planes y estrategias de adaptación.

En un movimiento sin precedentes, el Acuerdo de París también llama a un equilibrio entre la financiación a la adaptación y a la mitigación, con el objetivo de satisfacer la demanda que los países en desarrollo vienen pidiendo desde hace años en materia de financiación para la adaptación.

 

Los costes de adaptación podrían aumentar considerablemente con el tiempo, incluso si el mundo consigue limitar el aumento global de la temperatura por debajo de los 2 ºC para el año 2100. Para los escenarios con mayor calentamiento global, las estimaciones de los costes de adaptación en los países en desarrollo son más altos, incluso en los primeros años, según el informe.

 

Fuente: PNUMA.

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