El CONEIA 2015 marcará la diferencia por su elevada calidad académica y técnica, el completo programa y el protagonismo del networking

En dos días dará comienzo el VIII Congreso Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (CONEIA 2015), un evento muy esperado por todos los profesionales del sector del medioambiente porque marca la diferencia respecto a otras citas similares que tratan la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), pero no con la profundidad, el carácter técnico y la calidad que el CONEIA.

El VIII CONEIA destaca por la elevada calidad de sus ponentes y participantes, el completo programa que aborda la EIA desde todos los ángulos y el impulso del networking al que se le ha dado un protagonismo especial.Desde la Asociación Española de Evaluación de Impacto Ambiental (AEEIA), encargada de su organización, buscan en cada edición mezclar adecuadamente todos los ingredientes para garantizar que se cumplen las expectativas de unos profesionales cada vez más formados y exigentes. Por este motivo, la octava edición del CONEIA destaca por la elevada calidad de sus ponentes y participantes, el completo programa que aborda la EIA desde todos los ángulos y el impulso del networking al que se le ha dado un protagonismo especial.

En este sentido, para Manuela Andrés Abellán, bióloga y doctora en Ingeniería Agrónoma, el CONEIA 2015 «tiene los mejores ingredientes para responder a las demandas de los profesionales, muchas de ellas dirigidas a la aplicación de la nueva normativa estatal y su trasposición a las correspondientes comunidades autónomas».

Asimismo, «conocer cómo se llevará a cabo esta trasposición y cómo se articulará en un futuro inmediato el procedimiento de EIA en Castilla-La Mancha» están entre las expectativas de esta investigadora, profesora de la Universidad de Castilla-la Mancha y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de Albacete (ETSIAM-UCLM, donde es subdirectora de Relaciones Externas) y responsable de la Sección de Medio Ambiente del Instituto de Investigación en Energías Renovables (IER).

Precisamente, este tema será tratado en varias ponencias institucionales durante la mañana del próximo miércoles 11 de marzo, día en el que tendrá lugar la inauguración del VIII CONEIA, y también el viernes 13, día de la clausura. En dichas intervenciones se hablará tanto de las novedades normativas en materia de EIA en el marco nacional y que afectan a las distintas CC. AA. como de los casos concretos de la adaptación a la nueva legislación de Aragón y Madrid.

Para Miguel Ángel Casermeiro, profesor titular de Edafología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y doctor en Farmacia por dicha universidad, lo mejor de las ediciones del CONEIA, a las que ha permanecido fiel desde la primera vez que se celebró en Alcalá de Henares (Madrid) en 1995, «es que es un punto de encuentro entre diferentes profesionales en un ambiente de elevado nivel académico y profesional». Y en cuanto a sus expectativas para la presente edición, se centran en «actualizar mis conocimientos jurídicos y la discusión sobre la evaluación del impacto sobre el cambio climático».

Esta opinión es compartida por Manuela Andrés, que también es una asidua al CONEIA desde que asistió a su III edición en Pamplona en 2005. «Lo mejor de este tipo de eventos, además de reencontrarse con amigos y colaboradores, es actualizarse en temas de interés. En mi caso concreto, cada encuentro ha sido muy enriquecedor, sobre todo porque me ha aportado nuevas experiencias profesionales, que he aplicado en la mejora de la docencia. No hay que dejar de lado el carácter tan técnico de materias docentes como la Evaluación de Impacto Ambiental, que es muy difícil de enseñar si no se práctica en el mundo real».

Nuevos retos de la evaluación ambiental

El lema elegido este año para centrar el debate del congreso ha sido «Los nuevos retos de la evaluación ambiental». ¿Cuáles son estos desafíos para los especialistas del sector? Por su parte, Miguel Ángel, también delegado de la AEEIA e investigador sobre la evaluación de los impactos de las actividades humanas en el medioambiente y específicamente en el suelo, los resume en tres: «actualización normativa permanente, métodos novedosos de evaluación e integración de los procedimientos de evaluación».

A esta visión, Manuela añade que «la gestión ambiental aplicada a cualquier nivel, tanto en EIA como en Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) y en Sistemas de Gestión Ambiental (SGA), lleva implícito el cumplimiento de muy diversas normas y leyes, que en muchos casos dificultan los procedimientos. Además, si a esto le sumamos la concurrencia en algunos proyectos o actividades de normas de distinta escala -nacionales, autonómicas y locales-, la situación se agrava, y aún más en los casos que pueden afectar a diferentes comunidades autónomas. Por todo ello, a mi juicio uno de los principales retos de la EA en España es aunar normas en esta materia, que agilicen los procedimientos, sobre todo a nivel de actuaciones cuya competencia recae sobre las CC. AA.».

La Ley 21/2013

Según nos anunciaba recientemente en una entrevista Íñigo M.ª Sobrini Sagaseta de Ilúrdoz, presidente de la AEEIA, el CONEIA 2015 «va a estar impregnado en todas sus actividades, voluntaria o involuntariamente por las recién estrenadas Directiva y Ley nacional de Evaluación Ambiental».

A este respecto, ya ha transcurrido algo más de un año desde la aprobación de la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental y el análisis que realiza Manuela sobre el nuevo texto normativo es «positivo en cuanto a propósitos unificadores se refiere. Esta ley intenta aunar normas y simplificar procedimientos, ya que en primer lugar se regulan conjuntamente las bases que han de regir la evaluación de impacto ambiental tanto para planes y programas como para proyectos, cuando anteriormente estas estaban reguladas en dos normas diferentes, que se derogan, con la presente ley».

«Además, esta norma también parte de dos principios fundamentales: 1) respetar la proporcionalidad entre el procedimiento de evaluación requerido y el tipo de actividad, para lo cual establece dos procedimientos diferentes: el ordinario y el simplificado; 2) propone la colaboración activa entre los diferentes organismos de la Administración que intervengan en los procedimientos. Ambos principios son simplificadores, ahora bien, ahí también está el riesgo o punto crítico que yo de momento le encuentro a esta ley: la verdadera agilidad en la aplicación de estos principios, cuando realmente esta ley esté adaptada a todas las comunidades autónomas».

Entre los retos a los que se enfrenta la evaluación de impacto ambiental, se cuentan actualización normativa permanente, métodos novedosos de evaluación e integración de los procedimientos de evaluación.EIA-RSE

La sostenibilidad es un imperativo cada vez más presente en el mundo empresarial a escala global. Es creciente el número de compañías que integran en sus estrategias de responsabilidad social empresarial (RSE) la medición de los impactos que su actividad genera en la biodiversidad con intención no solo de conocerlos, sino de minimizarlos y de informar a sus grupos de interés sobre ellos. ¿Cómo se encuentra el sector empresarial español en este aspecto? ¿Es lo suficientemente responsable?

Miguel Ángel Casermeiro, integrante del Grupo de Investigación Fitosolum, lo dice alto y claro: «No, todavía queda un largo camino por recorrer. Solo las grandes corporaciones son las que dedican esfuerzos en estos aspectos». Mientras, la experiencia sobre esta materia de la delegada de Castilla-La Mancha de la AEEIA ha sido diferente. Manuela explica que «una de mis líneas de actuación para desarrollar la docencia universitaria dentro de la EIA ha sido mantener continuos contactos y colaboraciones tanto con la Administración como con el sector empresarial de mi provincia. Durante todo este tiempo, las puestas en común han sido muy positivas y muy receptivas por ambas partes. La Administración ha intentado mejorar y ayudar continuamente en los procedimientos, y las empresas se han ido poniendo al día. Dentro del sector empresarial que conozco, he de destacar un nutrido grupo de empresas “jóvenes” (algunas cuentan ya con 10 años de vida) que han hecho de la sostenibilidad su lema corporativo. Además, cabe destacar los esfuerzos de otras compañías que llevan más años funcionando en la región, que también han ido implementando las nuevas políticas de gestión. Por tanto, aunque mi experiencia se concreta más a escala regional, yo me atrevería a extrapolar esta actitud de responsabilidad a todo el sector empresarial español».

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