El CESE apuesta por la Economía del Bien Común y la transición hacia un mercado europeo ético

El Comité Económico y Social de la Unión Europea (CESE) ha aprobado recientemente un dictamen por el que reconoce a la Economía del Bien Común (EBC) como un modelo sostenible orientado a la cohesión social. Así, sus miembros apoyan la transición hacia un mercado europeo ético que recompense, «en términos de contratación pública, acceso a los mercados, ventajas fiscales, etc., a aquellas empresas que puedan demostrar un mayor rendimiento ético».

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Los miembros del CESE apoyan la transición hacia un mercado europeo ético que recompense, «en términos de contratación pública, acceso a los mercados, ventajas fiscales, etc., a aquellas empresas que puedan demostrar un mayor rendimiento ético»..La adopción de esta resolución se realizó por 144 votos a favor, 13 en contra y 11 abstenciones y entre las recomendaciones consensuadas destacan:

– El CESE considera que el modelo de la Economía del Bien Común (EBC) está concebido para incluirse en el marco jurídico europeo y nacional con el fin de avanzar hacia un mercado único europeo a través de una economía más ética basada en los valores europeos y los logros de las políticas de responsabilidad social, creando además sinergias encaminadas a su reforzamiento.

– La Economía del Bien Común es un enfoque holístico cuyos conceptos están cerca de los valores fundamentales de la Economía Social, la Economía Circular, la Economía Participativa, la Economía de la Funcionalidad, la Economía Basada en los Recursos y la Economía Azul.

– La EBC se apoya en las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y las universidades, y se considera un modelo viable que refuerza los valores europeos y la cohesión social, a la vez que fomenta un sistema económico responsable. De hecho, la EBC cuenta con el respaldo de más de cien grupos locales, cerca de dos mil empresas y diversas organizaciones sociales.

– En consonancia con la Estrategia Europa 2020, propone la transición hacia un «mercado europeo ético» que promoverá la innovación social, elevará la tasa de empleo y será beneficioso para el medioambiente. El «mercado europeo ético» podrá construirse mediante la aplicación de varias estrategias:

  • Indicadores del bienestar y el desarrollo social más allá del PIB, como el Producto del Bien Común y los Balances del Bien Común.
  • La elaboración de políticas destinadas a reconocer a las empresas que contribuyen en mayor medida al bien común, como la contratación pública ética y la promoción del comercio interior ético.
  • Promover el comercio exterior ético, como la «marca Europa». De esta forma, Europa allanará el camino para obtener un reconocimiento como un mercado ético, y las empresas europeas liderarán el mercado mundial ético y contribuirán a la promoción de los derechos humanos, las normas laborales y la protección del medioambiente en todo el mundo.
  • Animar a todos los tipos de emprendedores que creen organizaciones con el objetivo de contribuir al bien común.
  • Fomentar el consumo ético y la sensibilización entre los consumidores europeos.
  • Aumentar la diversidad del ecosistema financiero promoviendo redes de bancos éticos y mercados de valores en toda la UE.
  • Por último, el CESE exige a la Comisión Europea que, en el marco de la estrategia renovada de RSE, lleve a cabo un salto cualitativo que recompense –en términos de contratación pública, acceso a los mercados exteriores, ventajas fiscales, etc.– a aquellas empresas que puedan demostrar un mayor rendimiento ético.

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