El capital natural y el movimiento para redefinir el valor

El artículo cuya traducción al español publicamos hoy en Mercados de Medio Ambiente es el sexto de la serie iniciada en el Huffington Post sobre el capital natural en colaboración con la Natural Capital Coalition y lo firma Peter Bakker, president y CEO del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (World Business Council for Sustainable Development, WBCSD).

 

La puesta en marcha del Protocolo del Capital Natural a escala mundial el 13 de julio es un paso crítico en el camino hacia una economía sostenible que funcione. El Protocolo permite a las empresas medir y valorar sus repercusiones y dependencias de la naturaleza, y por lo tanto, permite una mejor toma de decisiones informada para adoptar las opciones más sostenibles.Bajo el título Natural Capital and the Movement to Redefine Value (El capital natural y el movimiento para redefinir el valor), Bakker explica de qué manera la aplicación del Protocolo del Capital Natural que será lanzado a escala global mañana en Londres permitirá a las organizaciones redefinir el significado del valor.

Así, comienza reconociendo que desde el WBCSD creen que «podemos conseguir un mundo donde todas las personas vivan bien y dentro de los límites del planeta. Esta es nuestra Visión 2050. Para que se convierta en realidad, tendremos que considerar algo más que tan solo los rendimientos y las pérdidas financieras. Necesitamos una economía que refleje el verdadero valor, los costes reales y los verdaderos beneficios».

«La puesta en marcha del Protocolo del Capital Natural a escala mundial el 13 de julio es un paso crítico en el camino hacia una economía sostenible que funcione. El Protocolo permite a las empresas medir y valorar sus repercusiones y dependencias de la naturaleza, y por lo tanto, permite una mejor toma de decisiones informada para adoptar las opciones más sostenibles», continúa el presidente del WBCSD.

El Protocolo está diseñado para ser flexible. Cada empresa puede utilizarlo de manera que le ayude a avanzar hacia una toma de decisiones e informes en materia de desempeño integrados.

Para ilustrar lo que este viaje podría ser para una de esas empresas, sigamos la historia de una hipotética compañía a partir de ahora y hasta el año 2050.

2016: Medición, valoración e integración de capital natural en la toma de decisiones

En este momento, una compañía internacional de café está tratando de gestionar su compleja cadena de suministro y avanzar en un mercado competitivo. Cada día, la alta dirección tiene que tomar decisiones acerca de su negocio, en función de la información disponible.

Su negocio depende de la naturaleza, como por ejemplo del incremento de la polinización y los cultivos, sobre todo en zonas remotas y pobres del mundo. La compañía se enfrenta a muchos riesgos, pero ¿cómo pueden integrar la información sobre el capital natural en su toma de decisiones o en sus sistemas de contabilidad si no los han medido o valorado?

A partir de julio de 2016, esta empresa de café comienza a utilizar el Protocolo para entender los riesgos y las oportunidades de sus impactos y dependencias del capital natural. Así, mide y valora el grado en que sus instalaciones y los agricultores impactan y dependen del capital natural, específicamente en relación al uso del agua, la polinización y la calidad del aire.

A través del Protocolo, la empresa conoce que estas cuestiones ya están incurriendo en costes significativos para su negocio, y que es previsible que estos costes aumenten significativamente en el futuro.

Con esta información, la compañía de café puede ahora decidir qué hacer. De ese modo, reduce sus necesidades de agua mediante la inversión en infraestructura natural. Se suman a otras organizaciones que luchan para hacer frente a la disminución de las poblaciones de abejas. E introducen un precio de carbono interno de 60 $ por tonelada para anticiparse a las próximas regulaciones sobre emisiones derivadas de los combustibles.

De la toma de decisión interna a los informes externos y el reconocimiento

Al pensar estratégicamente sobre las decisiones en materia de capital natural, nuestra compañía de café establece una referencia del sector que los inversores recompensan y sus competidores harán por seguir. La empresa ha incorporado evaluaciones del capital natural en su negocio y gestiona el capital natural de una manera coherente internamente. Al haber sido de los primeros usuarios, estaba mejor posicionada que otras compañías cuando se introdujo el precio del carbono en todo el mundo, y ahora que esos factores externos están firmemente arraigados en la economía, recoge los frutos sembrados.

A continuación, la empresa comparó su rendimiento del capital natural con los de otras compañías. Recibió comentarios positivos de las primeras comunicaciones con los inversores y las partes interesadas, y compartió públicamente su desempeño del capital natural y social en sus informes anuales antes de que este fuera un requisito obligatorio.

Ahora, en todo el mundo, las normas de gobierno corporativo exigen a las empresas que midan su rendimiento del capital natural y social, y realicen un seguimiento de su contribución a los Objetivos del Desarrollo Sostenible para 2030 de la ONU.

Este impulso cada vez mayor también está alimentando la llegada de metodologías y conjuntos de datos estandarizados y más generalmente aceptados que apoyan el uso del Protocolo. Existen dos guías sectoriales bien establecidas que complementan el Protocolo cada vez más refinadas y utilizadas como puntos de referencia sectoriales.

Solo unos pocos años más tarde, nuestra empresa de café y otras como ella de otras industrias ya utilizan estas metodologías reconocidas para producir resultados comparables sobre su rendimiento del capital natural.

Esto significa que los inversores, los reguladores, los mercados de capitales y las bolsas son capaces de reconocer y premiar a las empresas que gestionan el capital natural mejor que sus competidores.

2050: el capitalismo integrado que redefine el valor

En nuestra visión, todas las empresas en el futuro miden, valoran y rinden cuentas de su información sobre el capital natural y social. El impulso en todo el mundo para incluir esta información (para beneficio de las empresas y de los inversores) se ha disparado en las últimas dos décadas, y ahora esta información es un requisito estándar en los informes corporativos. Se llama capitalismo integrado y se ha convertido en la nueva normalidad.

En el capitalismo integrado, el valor no se limita a los «flujos de caja futuros». Se basa en la integración de las externalidades para el cálculo de los rendimientos del capital financiero, social y natural.

En el futuro, se convertirá en obligatorio para todas las empresas contabilizar el capital natural y social a través de reglas de contabilidad estandarizadas, tal como lo hacen para el capital financiero.

El capitalismo integrado es la transformación del concepto original de la triple cuenta de resultados integrada por las «personas, el planeta y los beneficios». Las empresas optimizan el equilibrio y la longevidad de los rendimientos de los tres capitales y son transparentes acerca de los intercambios que inevitablemente necesitan hacer entre ellos.

Nuestra empresa de café se encuentra todavía a la cabeza de su industria. Su viaje comenzó allá por 2016 y en los años transcurridos desde entonces lidera el terreno mediante la integración sistemática del capital natural y social en su toma de decisiones y la gestión del desempeño. Todo ello gracias a que fue lo suficientemente flexible como para actuar y absorber los avances en la medición y valoración del capital natural. Y porque fue lo suficientemente audaz para comunicar a las partes interesadas su desempeño en materia de capital natural y social, aun cuando esta información no era obligatoria, sino voluntaria.

Podemos darle forma al futuro y este nos pertenece a todos nosotros. A través de la colaboración, el intercambio de metodologías y el pensamiento a largo plazo, podemos acelerar el progreso hacia un mundo donde las empresas más sostenibles son reconocidas y recompensadas. Después de eso, depende de nosotros decidir el futuro.

Fuente: Huttington Post.

Deja un comentario