El calentamiento global está remodelando los bosques

En la asamblea anual de la Unión Europea de Geociencias (EGU) celebrada recientemente en Viena (Austria), científicos y expertos forestales han llamado la atención sobre el hecho de que el calentamiento global está provocando cambios como el desplazamiento hacia cotas más altas de los árboles para escapar del calor o el aumento de poblaciones de insectos invasores que están exterminando franjas enormes de bosque. Estos cambios tendrán consecuencias significativas tanto para las comunidades como para los ecosistemas y están remodelando los bosques del mundo.

 

Los científicos congregados en la asamblea anual de la Unión Europea de Geociencias (EGU) han llamado la atención sobre el hecho de que el calentamiento global está provocando cambios como el desplazamiento hacia cotas más altas de los árboles para escapar del calor o el aumento de poblaciones de insectos invasores que están exterminando franjas enormes de bosque. Estos cambios tendrán consecuencias significativas tanto para las comunidades como para los ecosistemas y están remodelando los bosques del  mundo.

Los científicos congregados en el evento (alrededor de 14 400 de 107 países) advirtieron que, en algunas regiones, el clima está cambiando tan rápidamente que los bosques probablemente no serán capaces de seguir proporcionando funciones básicas que damos por aseguradas como la producción de madera y la protección contra deslizamientos de tierra y avalanchas de nieve, así como la generación de alimentos, el suministro de hábitat para la vida silvestre y lugares para la recreación y el esparcimiento.

«El cambio en la línea de los árboles es algo que todo el mundo puede observar ya, con árboles jóvenes creciendo en nuevas áreas», afirmó Matthias Jochner, ecólogo forestal de ETH Zürich mientras explicada sus hallazgos recabados en una investigación realizada en los árboles de los Alpes suizos, según la información divulgada por DW.

Los resultados obtenidos apoyan estimaciones por estudios anteriores que mostraban que las zonas de vegetación se desplazarán hacia arriba, en concreto, a entre 500 y 700 metros (entre 1600 y 2300 pies). Dicho cambio será especialmente notable en las altitudes medias, donde las comunidades dependientes de los bosques de los Alpes mantienen actividades prósperas relacionadas con la agricultura y el turismo.

En las altitudes más bajas, los robles y otros árboles de hoja ancha empezarán a dominar los bosques, lo que se traducirá en un cambio radical de los paisajes que ahora nos resultan familiares. Los árboles que crecen ahora, vivirán en un clima muy alterado cuando lleguen a una edad media.

En los bosques suizos de coníferas, donde se ha registrado un incremento medio de la temperatura de 1,9 ºC desde el siglo XIX y se proyecta que se dará un aumento de entre 1 y 2 grados más para el año 2100, los árboles se vuelven cada vez más susceptibles a los incendios y brotes mortales de insectos. Estas dos amenazas combinadas jugarán un papel clave en la remodelación de los bosques en todo el mundo durante las próximas décadas.

Asimismo, el ancho de los anillos de los árboles examinados por Jochner muestra cómo las diferentes especies, e incluso los árboles individuales, responden a temperaturas más cálidas y a los cambios en la humedad. Este tipo de información es exactamente lo que agricultores y silvicultores necesitan para poder tomar decisiones sobre cómo y dónde probar y conservar los árboles o dónde plantar nuevas especies más adecuadas para las condiciones climáticas futuras.

América del Norte, transformada

La gestión proactiva de los bosques podría evitar la muerte a gran escala de las masas boscosas impulsada por el calentamiento global, como ya sucedió durante la década de los 90 del siglo pasado en América del Norte con el brote de escarabajos de la corteza. Estos insectos aniquilaron árboles en una extensión que abarcaba los 200 000 kilómetros cuadrados (77 000 millas cuadradas), área más del doble del tamaño de Austria.

En el caso de Canadá, el brote representó la pérdida de un 53 % de la producción comercial de pino del país, según el Ministerio de Recursos Naturales de Canadá.

En las Montañas Rocosas de Colorado y Wyoming y en la Sierra Nevada de California (Estados Unidos), estudios recientes han demostrado que el clima se ha vuelto demasiado cálido para que algunas especies de pino vuelvan a crecer después de incendios o brotes de insectos. Esos bosques se están convirtiendo rápidamente en praderas y matorrales.

Los científicos han investigado el mismo fenómeno en la región de Four Corners, en el Desierto del Suroeste, donde el cambio climático desencadenó un brote de escarabajos Ips que destruyeron bosques de piñón milenarios. Su desaparición puede haber sido para siempre, dado que la región «se cuece» bajo el calentamiento global.

Los investigadores también están vigilando los bosques tropicales, especialmente el Amazonas, para determinar cómo se verán afectados. Algunos estudios sugieren que el Amazonas podría ser bastante resistente frente al calentamiento global hasta el año 2100, aunque enfrenta serias presiones de deforestación.

Los bosques europeos crecen en zonas más pequeñas para que ser tan susceptibles a los impactos a gran escala; sin embargo, el cambio climático seguirá teniendo afecciones regionales significativas.

Los modelos climáticos elaborados para Gran Bretaña proyectan tal grado de calentamiento y sequía para el año 2080 que gran parte de los bosques de hayas de las tierras bajas no podrán sobrevivir, aseguró durante su exposición en la asamblea genera de la UGE Jianjun Yu, experto del Instituto de Cambio Ambiental de la Universidad de Oxford.

«La conservación de los bosques de haya debe ser priorizada en el futuro», continuó Yu, quien hizo hincapié en que los bosques del norte y del este de Inglaterra son más susceptibles a las sequías extremas y a las olas de calor que el calentamiento global causará.

Un lugar en el que los bosques se beneficiarán del calentamiento global se encuentra situado en el extremo norte, donde el investigador forestal ruso Viacheslav Kharuk, del Instituto Forestal de Sukachev en Krasnoyarsk (Rusia), ha observado cómo se están desplazando hacia el Polo Norte los bosques de taiga.

En los extensos bosques de la región, los pinos siberianos están llenando huecos y avanzando hacia el norte. Gracias al exceso de dióxido de carbono en la atmósfera, la tasa de crecimiento de los árboles de 50 años se ha duplicado desde el comienzo del siglo XX, aseveró. Al mismo tiempo, esto ha quedado atenuado por los brotes de insectos, que están aumentando en tándem junto con las temperaturas regionales de fuerte crecimiento desde la década de 1980.

Desastre forestal

En general, el calentamiento global es un desastre desde una perspectiva forestal, dado que supone una amenaza para servicios ambientales de los bosques durante largos periodos de tiempo, según Klaus Katzensteiner, científico de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Viena (Austria).

Estos cambios en curso ponen en peligro la producción forestal comercial a corto plazo. Y, a más largo plazo, amenazan con afectar a los suministros de agua, aumentar la erosión y la contaminación de las corrientes e impedir la capacidad de los bosques de eliminar el CO2 de la atmósfera.

«Viéndolo desde una perspectiva societal, recuerdo que en los años 80, cuando comencé mi carrera científica, tuvo lugar el“Waldsterben”», en referencia a una extinción generalizada de bosques en Europa Central causada por la lluvia ácida. «Vimos extensas áreas de bosques muertos. La sociedad reaccionó. Las medidas para fomentar un aire limpio eran la solución al problema». «Tal vez lo que ahora necesitamos más pruebas de nuestro impacto en el clima para superar el escepticismo del cambio climático y para acelerar el Energiewende [transición a los combustibles renovables]», concluyó el experto.

 

Fuente: DWEGU.

 

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