El aumento de las emisiones globales de GEI se desaceleró en 2016 por el menor consumo del carbón y el impulso de las renovables

La Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos (PBL Netherlands Environment) ha publicado un estudio sobre las Tendencias de las emisiones globales de CO2 y de gases de efecto invernadero 2017 (Olivier J.G.J. et al., 2017, Trends in CO2 global and total greenhouse gas emissions), con datos actualizados hasta 2016. El documento muestra un estancamiento en el crecimiento de las emisiones mundiales de GEI de ± 0,5 %. Esto fue debido principalmente al menor consumo de carbón en favor del gas para generación eléctrica y al impulso de las renovables.

 

Emisiones globales de GEI por tipo, incluido el sector UTCUTS.En 2016, las emisiones mundiales totales de GEI crecieron, pero a un ritmo muy lento —aproximadamente 0,5 % (± 1%), al emitirse del orden de 49,3 gigatoneladas de CO2 equivalente (Gt CO2 eq).

En los dos últimos años, las emisiones mundiales totales de gases de efecto invernadero (excluidas las del sector del Uso de la Tierra, Cambio en el Uso de la Tierra y Silvicultura, los incendios forestales y de turba) han mostrado una desaceleración en su crecimiento al situarse en las 49,3 gigatoneladas equivalentes de CO2 en 2016 (Gt CO2e). Teniendo en cuenta que el año pasado fue bisiesto —es decir, un 0,3 % más largo que un año normal— y el aumento de un 0,2 % de las emisiones registrado en 2015, el incremento de ± 0,5 % en 2016 fue el más lento desde el histórico de principios de los 90 del siglo pasado, sin tener en cuenta los últimos años de la recesión mundial.

Esto es consecuencia del menor consumo de carbón en favor del gas y al impulso de la generación eléctrica con fuentes renovables, en particular, eólica y solar.

La mayoría de las emisiones (alrededor de un 72 %) fueron de CO2, pero tanto el metano (CH4) como el óxido nitroso (N2O) y los gases fluorados representaron un 19 %, 6 % y 3 %, respectivamente. Estos porcentajes no incluyen las emisiones netas de CO2 del sector del Uso de la Tierra, Cambio en el Uso de la Tierra y Silvicultura (UTCUTS —LULUCF, por sus siglas en inglés—), que generalmente se contabilizan por separado, ya que muestran grandes variaciones interanuales y son muy inciertas, sobre todo las emisiones de dióxido de carbono relativas al cambio en el uso del suelo y la cobertura forestal y en menor proporción las emisiones de CH4 y N2O derivadas de los incendios forestales y de turba.

Si se consideran las emisiones del sector UTCUTS —que en 2016 se estima que ascendieron a 4,1 Gt CO2eq—, se calcula que las emisiones mundiales totales de GEI alcanzaron los 53,4 Gt CO2e.

La evolución de las emisiones mundiales de CO2, excluyendo las procedentes del sector UTCUTS, se ha mantenido más o menos planas en los últimos dos años (± 0,5). Por su parte, los gases de efecto invernadero que no son CO2 mantienen una tasa de crecimiento anual de alrededor de un 1 %. Por el contrario, las emisiones de CO2 del sector UTCUTS muestran un patrón muy variable que refleja la aparición periódica de años de fenómenos fuertes como El Niño como en 1997-1998 y 2015-2016.

Emisiones globales de GEI

En los dos últimos años, las emisiones mundiales totales de GEI (excluidas las del sector LULUCF y las derivadas de los incendios forestales y de turba), han mostrado una desaceleración en el crecimiento al situarse en 49,3 Gt CO2e en 2016, con aumentos calculados de un 1,0 %, 0,2 % y 0,5 % respecto a 2014, 2015 y 2016, respectivamente.

El ejercicio pasado fue bisiesto, por lo que duró aproximadamente un 0,3 % que un año normal. Desde comienzos de los años noventa, ese ritmo tan lento de crecimiento anual solo se ha dado durante la crisis económica de 2008-2009 y la mayor crisis financiera mundial de 1998, resultado de la crisis financiera asiática.

Las emisiones de GEI que no son de CO2 provienen de numerosas fuentes de energía y son mucho más inciertas que las emisiones de dióxido de carbono (su incertidumbre es del orden de un 30 % o más, mientras que para la del CO2 es de aproximadamente ± 10 %). En los últimos tres años, las emisiones de GEI distintas del CO2 han seguido creciendo algo más rápido que las emisiones de CO2. En concreto, aumentaron un 1,5 % (2014), 1,2 % (2015) y 1,0 % (2016), mientras que la evolución de las de CO2 durante el mismo periodo fue respectivamente: 0,8 %, -0,2 % y 0,3 %.

Cabe apuntar que debido a disponibilidad limitada de datos estadísticos de 2015 y 2016 sobre esos parámetros, las tendencias anuales en la emisión de CH4, N2O y gases fluorados son mucho más inciertas que las tendencias del CO2.

Aunque varían por país, las emisiones que no son dióxido de carbono constituyen una parte significativa del total de GEI. Globalmente, la participación combinada de las emisiones de CH4, N2O y gases fluorados es de aproximadamente un 28 %.

Emisiones de GEI (19 %, 6 % y 3 %, respectivamente), pero varía en el caso de los países más grandes: Japón (11 %) e India (31 %). La participación actual de China se estima en un 20 %, la de los Estados Unidos y la Unión Europea en un 23 % y la de Rusia (25 %). Estas cuotas reflejan la importancia relativa de las fuentes de emisiones de GEI que no son de CO2, como la producción de carbón, petróleo y gas natural (que libera CH4), las actividades agrícolas como la ganadería (emisiones de CH4 de rumiantes y estiércol), el cultivo de arroz (los campos húmedos liberan CH4 a través de procesos de fermentación en el suelo), otros cultivos (N2O) y prácticas de vertederos y aguas residuales (CH4).

La proporción mundial de gases de efecto invernadero distintos del CO2 se estima que ha disminuido de un 35 % en 1970 a un 27 % en 2013, después de lo cual comenzó a aumentar,

lentamente, a alrededor del 27,5 % en 2016, debido a la disminución en el crecimiento de las emisiones de CO2.

Evolución de las emisiones de CO2 de los principales emisores y la UE

En 2016, los cinco mayores países emisores y la Unión Europea, que en conjunto representan un 51 % de la población mundial, un 65 % del producto interno bruto (PIB) global y un 67 % del total suministro de energía primaria, representaron un 68 % de las emisiones globales de CO2 y del orden de un 63 % de las emisiones globales totales de GEI.

Las emisiones del transporte internacional (aviación y transporte marítimo) están excluidas del total nacional en los informes de emisiones de GEI de los países, pero constituyen alrededor de un 3 % del total de las emisiones mundiales de GEI.

El dióxido de carbono es el componente dominante de emisiones de GEI en todos los países. La contribución por país a las emisiones mundiales de CO2 suele ser muy similar a la participación de dicho país en las emisiones globales de GEI. A excepción de China, donde la proporción de emisiones de CO2 en 2016 fue de un 29 % frente a un 26 % del total de GEI, debido a la gran proporción de carbón existente en su mix de combustibles fósiles.

El grupo de las 20 mayores economías del mundo (G-20) es responsables de un 81 % de las emisiones mundiales de CO2 y de un 78 % de las emisiones mundiales de GEI. La mayoría de ellos muestra una disminución de las emisiones de CO2 en 2016; Estados Unidos (-2,0 %), la Federación de Rusia (-2,1 %), Brasil (-6,1 %), China (-0,3 %) y, dentro de la Unión Europea,

Reino Unido (-6,4 %). Por el contrario, los mayores aumentos absolutos se observaron en la India (+ 4,7 %) e Indonesia (+ 6,4 %) y menores aumentos en Malasia, Filipinas, Turquía y Ucrania. Para muchos de los mayores países emisores, esto es una continuación de la tendencia de 2015. Con un incremento estimado de las emisiones de CO2 de un 0,2 %, las emisiones en la Unión Europea se mantuvieron más o menos igual que en 2016. En contraste con la mayoría de los principales emisores, las emisiones del resto del mundo muestran una tendencia al alza.

Contexto del informe

El documento forma parte de una serie de publicaciones anuales de la Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos y del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC, por su acrónimo en inglés). Después de las reseñas web que se publicaron en 2007 y 2008, la serie de informes sobre el CO2 comenzó en 2009, con información actualizada sobre la tendencia de las emisiones mundiales de dióxido de carbono relacionadas con la combustión de combustibles fósiles y la producción de cemento. Estos informes incluyen estimaciones de las emisiones de CO2 realizadas por PBL y el JRC en función de la base de datos sobre el consumo de energía publicados por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y, en los últimos años, de los publicados por BP.

Las estimaciones también se basan en los datos de producción de cemento, cal, amoníaco y acero, así como en las emisiones, por país, de la base de datos de emisiones para la investigación atmosférica global (Edgar), desarrollada conjuntamente por JRC y PBL.

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Trends in CO2 global and total greenhouse gas emissions

 

Fuente: PBL Netherlands Environment.

 

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