Día Mundial del Suelo: Los suelos y las legumbres, una simbiosis a favor de la vida

Hoy es el Día Mundial del Suelo, fecha en la que nos sumamos a las distintas iniciativas que desde distintos puntos del planeta dedicarán tiempo, recursos y contenidos a extender la voz sobre la importancia que tiene contar con suelos sanos y bien conservados, así como a dar a conocer las contribuciones positivas de las legumbres a las propiedades del suelo. ¿Por qué las legumbres en particular? Porque, hasta que no concluya este año, te recordamos que 2016 es el Año Internacional de las Legumbres.

 

Los beneficios que las legumbres aportan al suelo son numerosos. Por ejemplo: fijan el nitrógeno atmosférico y mejoran su biodiversidad, fertilidad y estructura. Estos argumentos han sido más que suficientes para que desde la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se decidiera dedicar la celebración del Día Mundial del Suelo de este año a las legumbres.

Los beneficios que las legumbres aportan al suelo son numerosos. Por ejemplo: fijan el nitrógeno atmosférico y mejoran su biodiversidad, fertilidad y estructura. Estos argumentos han sido más que suficientes para que desde la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se decidiera dedicar la celebración del Día Mundial del Suelo de este año a las legumbres.

La campaña lanzada en todo el planeta tiene por objetivo dar a conocer la gran importancia del suelo en nuestras vidas.

El suelo es un recurso clave y un elemento esencial del entorno natural que produce la mayor parte de los alimentos mundiales. Además, proporciona espacio habitable para los seres humanos y desempeña un rol crítico en el buen funcionamiento de los ecosistemas. De hecho, contribuye a la regulación del flujo del agua y el clima, la biodiversidad, la captación de carbono y la preservación de tradiciones culturales.

Sin embargo, los suelos están sometidos a una presión creciente debido al aumento de la población, la demanda de alimentos y el uso de la tierra con fines diversos. Aproximadamente un 33 % de los suelos del planeta están degradados. Por su parte, legisladores de todo el mundo estudian cómo alcanzar el desarrollo sostenible a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), empresa en la que jugará un papel determinante la salud de nuestros suelos.

Principales amenazas del suelo

En la actualidad, las principales amenazas que sufren nuestros suelos son nueve:

1.º Acidificación, es decir, la disminución del pH en el suelo como consecuencia de la acumulación de iones de H y AI3 en el suelo y la pérdida de cationes básicos tales como Ca2+, Mg2+, K+ y Na+. Las causas más frecuentes de acidificación del suelo son los largos eventos de precipitación, drenaje de suelos potencialmente ácidos, deposición ácida, aplicación excesiva de fertilizantes a base de amonio, deforestación y práctivas de uso del suelo quitando los restos de cosecha.

La acidez de la capa superior del suelo y del subsuelo (pH<5.5) afecta a entre un 30 y un 75 % de la superficie global libre de hielo, respectivamente.

Se pueden desarrollar prácticas de gestión sostenible del suelo, como la incorporación de limo, para mejorar el pH del suelo, preservar sus propiedades y regular su acidez.

2.º Pérdida de biodiversidad del suelo: La declinación en la diversidad de organismos presentes en el suelo que afecta a múltiples funciones ecosistémicas, incluyendo la diversidad vegetal, la descomposición, la retención y el ciclo de los nutrientes, la salud animal y la vegetal, el secuestro del carbono orgánico y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El suelo alberga un cuarto de la biodiversidad del planeta.

Preservar e impulsar la biodiversidad del suelo es esencial para mejorar su salud, lo que contribuye a asegurar un sistema de producción alimenticia, una subsistencia rural mejorada y un medioambiente sano.

3.º Compactación del suelo: Incremento en densidad y disminución de macro-porosidad en el suelo que perjudica sus funciones e impide la penetración de las raíces y el agua y el intercambio gaseoso.

La compactación del suelo puede reducir el rendimiento agrícola en un 60 %. La mala gestión agrícola (80 %) y el sobrepastoreo (16 %) son las dos principales causas antrópicas de compactación.

Se estima que un 4 % de la superficie terrestre global está compactada.

El laboreo mínimo está entre las mejores opciones pasa reducir gastos de laboreo, conservar suelo y agua, incrementar lo almacenes orgánicos del suelo y reducir las emisiones netas de CO2.

 

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4.º Contaminación del suelo: El incremento en compuestos tóxicos (metales pesados, pesticidas, etc.) en los suelos afecta a la salud humana y a la provisión de servicios ecosistémicos.

La contaminación del suelo puede reducir la seguridad alimenticia, al decrecer el rendimiento agrícola y convirtiendo cultivos en cultivos inseguros para su consumo.

Las tres principales vías de contaminación difusa del suelo son la deposición atmosférica, la agricultura y las inundaciones.

Se están implementando programas y políticas nacionales que promueven informar de las áreas contaminadas y la remediación de suelos contaminados.

5.º Desequilibrio de nutrientes: El mal uso y gestión de tierras puede resultar en exceso de nutrientes, causar la contaminación del suelo y contribuir al deterioro de la calidad del agua y la emisión de gases de efecto invernadero. Por otro lado, la falta de nutrientes puede dar lugar a baja fertilidad del suelo.

El incremento de materia orgánica del suelo puede impulsar la fertilidad del suelo y el equilibrio del sistema de nutrientes.

Mejoras en el uso de la eficiencia de nutrientes pueden dar lugar a reducciones sustanciales en el uso de insumos agrícolas y proporcionar beneficios directos al medioambiente e incrementar la producción alimentaria.

6.º Salinización y sodificación del suelo: Incremento de sales hidrosolubles en el suelo, incluyendo potasio, magnesio, calcio, cloruro, sulfato, carbonato y bicarbonato (salinización). Afecta negativamente al crecimiento vegetal, reduce los rendimientos agrícolas y puede hacer los suelos improductivos.

El coste anual de la degradación del territorio inducida por sales se eleva a 441$/ha.

La amenaza de la salinización del suelo puede controlarse por la lixiviación directa de sales, mediante la plantación de variedades tolerantes a la sal, mejora química y uso de enmiendas orgánicas.

 

Las tres principales vías de contaminación difusa del suelo son la deposición atmosférica, la agricultura y las inundaciones.

 

7.º Sellado del suelo: Cobertura permanente de la superficie del suelo con material artificial impermeable, lo que da lugar a la pérdida no reversible del suelo y de la mayoría de sus servicios ecosistémicos.

Los principales impactos negativos sobre los servicios ecosistémicos son pérdidas de producción de alimento y fibra; pérdida significativa o total de retención de agua en el suelo; capacidad de neutralización y purificación reducida; y reducción de la capacidad de secuestro de carbono.

A escala mundial, 17 ha de suelo son selladas cada minuto bajo la expanción de la infraestructura.

Es necesario impulsar la promoción de nuevas políticas que apoyan la protección/conservación de, especialmente, suelos aptos para la agricultura.

8.º Pérdida de carbono orgánico del suelo (COS): La pérdida de carbono orgánico almacenado en el suelo afecta a su fertilidad y capacidad de regulación del clima.

Aproximadamente, 1417 billones de toneladas de COS están almacenadas en el primer metro de suelo y alrededor de 2500 billones de toneladas, a dos metros de profundidad. La pérdida global de almacenamiento de COS desde 1850 se estima en alrededor de 66 (±12) billones de toneladas, principalmente debido al cambio en el uso del suelo.

Hay más carbono orgánico en el suelo que en la vegetación y la atmósfera combinadas.

La gestión sostenible del suelo promueve el almacenamiento de CO2, impulsa la salud del suelo y contribuye a alcanzar los ODS, especialmente en materia de adaptación y mitigación del cambio climático.

9.º Erosión del suelo: Eliminación del suelo superficial por agua, viento o labranza. Cada año, se estima que entre 20 y 30 Gt (billón de toneladas) de suelo es erosionado por agua, 5 Gt por laboreo y 2 Gt por viento en tierra arable. Si la actual tendencia no cambia, se prevé que el potencial de producción total anual se reducirá en un 10 % para 2050.

La tasa media de erosión por agua, viento y laboreo se estima en 0,9 mm por año.

Las tasas de erosión pueden reducirse mediante la implementación de técnicas de gestión y medidas estructurales adecuadas como construcción de terrazasy vías acuáticas.

 

Hay más carbono orgánico en el suelo que en la vegetación y la atmósfera combinadas.

 

Antecedentes del Día Mundial del Suelo

La Unión Internacional de las Ciencias del Suelo (IUSS, por sus siglas en inglés) elaboró una resolución en 2002 proponiendo declarar el 5 de diciembre Día Mundial del Suelo, con el fin de resaltar su importancia como un componente crítico del sistema natural y su contribución vital al bienestar de la humanidad.

Bajo el liderazgo del Reino de Thailandia y en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo, la FAO ha respaldado el establecimiento formal del Día Mundial del Suelo como una plataforma para incrementar la sensibilización a escala mundial.

La Conferencia de la FAO, en junio de 2013, apoyó de forma unánime la celebración de este Día y pidió que se adoptara oficialmente durante el 68.° periodo de sesiones de la Asamblea General. En diciembre de ese año, este órgano de las Naciones Unidas declaró el 5 de diciembre Día Mundial del Suelo.

Desde 2012 la FAO y la Alianza Mundial por el Suelo han organizado eventos para celebrar este importante día.

Fuente: ONU, FAO, IUSS.

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