«Debemos apostar por herramientas que faciliten una gestión efectiva de los recursos naturales y generen economía y empleo»

Bajo el título «Diseño de sistemas y políticas públicas de pagos por servicios de los ecosistemas», tuvo lugar ayer en la sede del la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio de Medio Agricultura, Alimentación y Ambiente un seminario que tomó el nombre de una publicación de Pablo Martínez de Anguita y Pablo Flores, profesores de la Universidad Rey Juan Carlos, editada por el Magrama en formato digital de acceso libre y que también ha contado con la colaboración de la ONG Cesal y la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

«Debemos apostar por herramientas que faciliten una gestión efectiva de los recursos naturales y generen economía y empleo»En el encuentro, participaron varios expertos del sector público y privado, que coincidieron en sus exposiciones en un mensaje rotundo: «es necesario apostar por consolidar herramientas que permitan sacar adelante una gestión efectiva de los recursos naturales, que genere economía y empleo».

En concreto, estas fueron las palabras utilizadas por Josu Azpitarte, presidente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (Cose), quien actuó de moderador y fue el encargado de poner en contexto la situación del medio ambiente en España. Esta cita resume de manera muy clara una de las ideas en las que más insistieron los responsables que participaron en el acto.

Según sus palabras, el 27 % del territorio nacional cuenta con alguna figura de protección o conservación y en muchas ocasiones se apuesta por acciones puntuales que no son efectivas. Por eso, incidió mucho en que es necesario avanzar en la reflexión sobre los pagos por servicios ambientales (PSA), que son eficientes y garantizan una gestión sostenible de la naturaleza y los servicios que nos aporta.

A continuación, Carlos del Amo, decano del Colegio de Ingenieros de Montes, recordó que hemos sido testigos durante años de las limitaciones e ineficiencia del marco legal actual y «parece que esto no va a mejorar si seguimos insistiendo en hacer las mismas cosas, es decir, en apostar por un marco basado en una posición ética y voluntarista, que, evidentemente, no ha resuelto el problema de la gestión de la naturaleza. Aún hoy continúa dándose de manera alarmante la degradación de los espacios y los daños al entorno».

«Las políticas clásicas de inversión pública, incluso de subvenciones, tienen un alcance muy limitado; lo que deja entrever que por esa vía no se van a lograr grandes avances. La disponibilidad presupuestaria a corto-medio plazo va a ser limitada. Por otra parte, la iniciativa privada tampoco encuentra rentabilidad en su apuesta por conservar la naturaleza. Esto conduce a hacer solo acciones puntuales de imagen. Además de esta ineficiencia económica, se genera una imagen injusta hacia los titulares de los bosques y del resto del territorio ambiental, que son testigos de cómo su esfuerzo por preservar la protección del medio ambiente no está bien visto. Esto no es exclusivo de España, pero como aquí tenemos más riqueza natural, se nota más».

«Los únicos que están pagando por cuidar la naturaleza son los propietarios de esos espacios. Por lo tanto, el reto está en encontrar la manera de incorporar a los usuarios y beneficiarios de la riqueza natural a la visión de pagar por ser beneficiario de esos servicios naturales».

«Se necesita invertir en la naturaleza para favorecer el desarrollo. Este cambio de enfoque conducirá a los gobiernos a establecer regulaciones más eficientes y mecanismos para disuadir del despilfarro de los recursos naturales que conlleva el uso ineficaz de los mismos. Esto también creará empleo y mejorará la vida de las familias del entorno rural», aseguró el decano.

¿Qué son los PSA?

Por su parte, Pablo Martínez de Anguita explicó de una manera brillante y didáctica los contenidos del libro que ha escrito en colaboración con su colega Pablo Flores: «Diseño de sistemas y políticas públicas de pagos por servicios de los ecosistemas».

Para exponer el trabajo fruto de 12 años de investigación, arrancó definiendo lo que son los servicios de los ecosistemas: «todo aquello que nos permite estar vivos: las especies, el agua, la polinización, el control biológico… Es decir, todos los servicios que nos aporta la naturaleza. El mercado sabe recompensar los bienes, pero apenas sabe recompensar los servicios», llamó la atención el experto.

¿Y qué son los pagos por servicios ambientales? «Los PSA son una herramienta para involucrar a la población en la conservación de la naturaleza. Cuando sucede esto, se pueden conseguir más cosas con menos dinero», hizo hincapié Martínez de Anguita. Asimismo, profundizó en la relevancia de partir del principio de subsidiariedad ambiental para poder compensar al ciclo de la naturaleza de manera efectiva y duradera. Aunque la responsabilidad de conservar la naturaleza es de todos, la posibilidad de hacer cambios en un entorno natural es solo posible si se involucran precisamente los encargados de cuidarlo. Y ejemplificó esta idea con una reflexión: si yo cuido algo que es de todos, lo razonable es que me remuneren por ello y que todos aquellos que lo disfrutan lo agradezcan.

«El flujo económico de la vida no puede estar desvinculado del ciclo ecológico. No es que sea inmoral, es que no es viable: sin madera no hay casas, sin agua, no sería posible la vida. Por eso, este ciclo “está atado a tierra”. Si nos cargamos la base de recursos naturales que nos permite vivir, podemos colapsarnos», continuó el profesor.

Los PSA han pasado de ser un mecanismo económico a ser una política de Estado que requiere unas herramientas conceptuales para su desarrollo. Conjugan lo nacional con lo local, matizó Martínez de Anguita. «Debemos lograr el reconocimiento efectivo del bien público ejercido por el que cuida de la naturaleza. No se trata de que el Estado se vacíe los bolsillos y cobre más impuestos, se trata de que la sociedad asuma su papel de custodio o de corresponsable por los custodios».

El sector privado como generador de bienes públicos

La visión del custodio la dio Francisco Carreño Sandoval, vicepresidente de Cose, quien, como propietario de una finca en Murcia, insistió en que queda mucho camino por recorrer para lograr políticas efectivas de la gestión forestal. Entre las ideas compartidas, cabe destacar la siguiente: «los bienes públicos no son solamente generados por las administraciones públicas, sino que el sector privado también los genera; por lo tanto, ¿por qué no se pueden destinar recursos a su sostenimiento cuando se trata de bienes y servicios que disfrutan todos?.

Además, Carreño también se lamentó de que exista una gran demonizacón de la propiedad. «La gente no valora las propiedades», aseguró el responsable de Cose, quien también transmitió la necesidad de «definir indicadores de medición para poder medir las cosas y ofrecer datos concretos» sobre los recursos naturales que gestionan los propietarios forestales.

Landscare, conexión economía-ecología y riesgos de los PSA

Gonzalo Zulueta, coordinador técnico de la iniciativa LandsCare, en la que también participa Pablo Martínez de Anguita, realizó una demostración sobre el uso de esta aplicación para el móvil que es un ejemplo de iniciativa de pagos por servicios ambientales.

Recientemente, publicamos en Mercados de Medio Ambiente una noticia sobre este proyecto participativo que busca la colaboración ciudadana y la sensibilización social sobre la necesidad de velar por los espacios naturales que disfrutamos.

José María Rábade, vicepresidente de la Fundación Capital Natural, inició su discurso incidiendo en que el uso eficiente de los recursos naturales es algo muy trascendente para la economía porque son limitados. Así, explicó que desde la Fundación, iniciativa de Colegio de Ingenieros de Montes, tienen el compromiso de sacar delante los mercados de servicios de los ecosistemas, para formen parte de los ciclos económicos y que el capital natural esté integrado en la contabilidad nacional y en el mundo de los negocios. «La conexión entre economía y ecología es vital».

Adicionalmente, transmitió una recomendación a los responsables públicos presentes: «la legislación actual y en el futuro deben legislar sin desconfiar de la propiedad. Hay que hacer que la propiedad del medio ambiente no tengan barreras para desarrollarse».

Es necesario reconocer los derechos de propiedad sobre los ecosistemas. Debemos alinear el pilar 1 de la PAC, que apoya la renta, y el pilar 2, relativo al desarrollo rural. De ese modo, se podrán construir corredores, concentrar recursos para conseguir el máximo valor añadido, desarrollar mercados de sumideros de carbono forestal y del agua y también otras iniciativas relacionadas con la conservación de la biodiversidad. En definitiva, «debemos trabajar juntos en el cuidado de los recursos naturales».

Para concluir, Mónica Corrales, vocal asesora para Medio Ambiente, Agua y Cambio Climático, Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, se sumó al mensaje de que «es esencial la puesta en valor de los servicios de los ecosistemas e incentivar la inversión en capital natural, de esa manera, se reducirá la presión existente sobre la biodiversidad y los servicios naturales».

Aparte de subrayar las bondades ya explicadas por el resto de ponentes sobre los mecanismos de mercado para la conservación de la naturaleza y, en concreto, los PSA, enumeró una serie de riesgos asociados y que conoce bien, después de sus 20 años de experiencia en el sector: sus elevados costes de transacción, la complejidad de la adicionalidad y los incentivos “perversos”.

El libro «Diseño de sistemas y políticas públicas de pagos por servicios de los ecosistemas» lo podéis encontrar en nuestra Biblioteca:

 «Diseño de sistemas y políticas públicas de pagos por servicios de los ecosistemas».

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