Custodia del territorio y bancos de conservación, apuestas eficaces y garantes de la conservación de la biodiversidad

¿Qué es la custodia del territorio? ¿Qué beneficios genera y a quién? ¿Qué ventajas aporta a la conservación de la naturaleza? ¿Qué características tienen los bancos de conservación de la naturaleza? ¿Cuáles son sus objetivos principales? Estas son algunas de las preguntas cuya respuesta buscaba ayer el programa Ecogestiona Radio, conducido por Javier Martínez.

Imagen: Ecogestiona Radio.

De izquierda a derecha, David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad, Javier Martínez, presentador de Ecogestiona Radio, y Roberto Ruiz, técnico ambiental del ISM y presidente de ACA Ambientales.

En el espacio de debate que cada jueves reserva este programa a los temas medioambientales, participaron David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad (promotora de Mercados de Medio Ambiente), Raúl de Tapia, biólogo y comunicador ambiental, coordinador de la Red de Custodia del Territorio de Castilla-León, secretario del Foro Estatal de Redes y Entidades de Custodia del Territorio (FRECT) y director de la Fundación Tormes-EB, y Roberto Ruiz, técnico ambiental del Instituto Superior del Medio Ambiente y presidente de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA Ambientales).

Javier Martínez introdujo la tertulia explicando que, en España, «la responsabilidad de conservar la naturaleza y el paisaje ha recaído tradicionalmente en la Administración, sin embargo, esta no es siempre capaz de llegar de manera eficaz a todo el territorio y en este marco surgió hace unos años la custodia del territorio».

«Se trata de una herramienta de gestión de entornos naturales que trabaja con propietarios privados, ya sean públicos, como los ayuntamientos, o bien particulares, es decir, personas que tienen una finca o terreno. Dicho trabajo se realiza de manera compartida con una entidad de custodia, que es una ONG o entidad sin ánimo de lucro, y ambos llegan a un acuerdo sobre las formas más adecuadas que se utilizarán para gestionar la biodiversidad. La principal característica de la custodia es precisamente que se basa en un acuerdo de confianza», definió Raúl de Tapia.

Para clarificar la idiosincrasia de esta figura de conservación, el periodista radiofónico se preguntó: «Si hay un oyente que nos escucha ahora y que posee un terreno con valor ambiental. ¿Cómo se entera de en qué consiste la custodia? ¿Son las redes de custodia las que contactan con él? ¿Cómo es exactamente el proceso hasta alcanzar el acuerdo?

Roberto Ruiz respondió a estas cuestiones valiéndose de un lema «que me gusta mucho y que define perfectamente lo que hay que hacer en la custodia del territorio: “conversar para conservar”, que se adoptó en el I Congreso Chileno de Conservación Privada en 2003 por Alberto Tacón. La custodia consiste en llegar a un acuerdo voluntario para tratar de mejorar la biodiversidad. Los pasos que habría que dar son ponerse en contacto con el agente que posea el terreno, ya sea público o privado, y tratar de llegar a este acuerdo».

«Al alcanzar ese acuerdo, a la propiedad en cuestión se le da un «mayor valor ecológico, se le explica que sus tierras tienen un valor paisajístico, cultural y ambiental determinado… y, aunque no haya dinero de por medio, al atribuir ese valor, en realidad se le está reconociendo un valor económico. Es decir, a través del acuerdo las tierras cobran más valor, ¿esto es así?», cuestionó Javier Martínez.

David Álvarez sacó de dudas al entrevistador al explicar que «los acuerdos de custodia son fundamentalmente acuerdos de confianza y lo que busca la custodia es desarrollar buenos acuerdos de custodia que permitan poner en valor esas fincas, pero no siempre desde la perspectiva económica, sino sobre todo desde el punto de vista ecológico. Hay que identificar cuáles son realmente los activos naturales de ese terreno, porque muchísimos propietarios desconocen los tesoros que albergan sus propiedades y, una vez que se ha realizado esa primera labor de identificación, hay que desarrollar estrategias que permitan en algunos casos monetizar esos activos y, en otros casos, mantenerlos a través de propuestas de escenarios y proyectos de desarrollo sostenibles que hagan viable la conservación de los activos naturales».

Alcanzado el acuerdo, «si para mejorar o mantener la biodiversidad del terreno hay que invertir, ¿quién asume esa inversión?», quiso saber el conductor del programa con objeto de desentrañar los “misterios” de la custodia del territorio. «En realidad, todo está por hacer, ya que un acuerdo de custodia es como un libro abierto, en el que entidad y propietario van trabajando. En función de las condiciones de la propiedad y el terreno, las necesidades serán unas u otras. La inversión puede venir de ambas partes, es decir, el propietario puede aportar bajo el asesoramiento técnico de las entidades de custodia o bien estas pueden acercar ayudas de ámbito público y privado para que esa forma de gestión se desarrolle», apuntó De Tapia.

Imagen: Fundación Tormes-EB.

Raúl de Tapia, director de la Fundación Tormes-EB, participó en la tertulia a través de conexión telefónica.

«Por suerte o por desgracia, todo el valor ambiental creado y conservado tiene un valor en euros. Si tú mejoras una propiedad, estás mejorando el patrimonio de esa propiedad, por lo que los activos naturales que antes mencionaba David se incrementan. Si en un momento dado un propietario tiene que deshacerse de esa propiedad, va a lograr un mayor precio si esa finca está en muy buenas condiciones naturales que si carece de ellas», aclaró el especialista.

Ejemplos de custodia del territorio

Hay perfiles muy distintos, como los acuerdos de custodia agraria por los que, por ejemplo, paisanos de la Sierra de Béjar o de la Sierra de Francia mantienen con agrupaciones de la zona. Los propietarios, fundamentalmente mayores que ya no trabajan sus tierras, ceden sus huertos, bancales de cultivo, olivares o campos de frutales para que los trabajen los miembros de las agrupaciones. Estos generan unos ingresos y un modo de vida y los paisanos encuentran una alternativa a la pérdida de su finca, ejemplificó Raúl de Tapia.

Otro modelo es el que supuso la creación de la Fundación Tormes. Un propietario donó un terreno de explotación de áridos de una gravera y, gracias a unos fondos públicos, se fueron recuperando zonas del río Tormes hasta convertirse en un humedal reconocido como LIC [Lugar de Especial Conservación] en la Red Natura 2000. Dicho espacio ocupa 30 hectáreas, con 10 hectáreas de lagunas y goza de un entorno de ribera y paisajístico de gran calidad, lo que ha permitido «que sigamos funcionando gracias al ecoturismo», explica De Tapia.

Por su parte, desde ACA Ambientales se ha impulsado la creación de redes de custodia, como la Transcantábria, que abarca Asturias, Cantabria, País Vasco y norte de Castilla-León, con la que se procura integrar a las entidades de la zona trabajar juntos en apoyar esta herramienta y su divulgación para que se vaya conociendo cada vez más en España.

Bancos de conservación de la naturaleza

Con el fin de explicar a los oyentes qué son los bancos de conservación de la naturaleza y su relación con la custodia del territorio, Javier Martínez pidió a David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa, que se dirigiera a los oyentes para explicar este punto. «Desde Ecoacsa tenemos el propósito de impulsar la conservación en el sector empresarial, facilitar a las empresas herramientas para que conozcan la relación de su actividad con el capital natural desde una visión muy estratégica. Nuestro principal objetivo es desarrollar incentivos económicos para propietarios rurales y agrícolas o forestales de forma que aquellas acciones de conservación que realizan puedan traducirse en incentivos positivos y, si es posible, generar retornos».

«Los bancos de conservación son terrenos rurales en los que se realizan acciones de mejora para incrementar sus valores ambientales y para que sus propietarios puedan tener beneficios ambientales por la realización de estas acciones. Una de las alternativas que plantean es que las entidades de custodia participen en su desarrollo y verificación y promuevan acciones para que supongan un incentivo para los propietarios rurales y forestales, algo que hasta la fecha no se ha logrado en muchas ocasiones. Los bancos ofrecen la posibilidad de reconocer el valor de aquello que más valor tiene: la conservación del medio natural», añadió David Álvarez.

Por su parte, Raúl de Tapia reconoció «creer bastante en los bancos de conservación de la naturaleza y, sobre todo, en «el potencial que tiene de recuperar áreas degradadas. Quizá siempre se asocia la conservación a entornos primigenios, bellos , como Doñana, las Lagunas de Villafáfila, el Delta del Ebro o Cabañeros. Por lo general, la gente que trabaja en conservación busca siempre estos entornos o, si no, sus especies bandera, como el lince, el oso, la foca monje… en definitiva, los paisajes o especies “calendario”».

Ante esta situación, el también secretario del Foro Estatal de Redes y Entidades de Custodia del Territorio «ve tremendamente necesarios y útiles a los bancos de conservación para recuperar precisamente todos esos entornos de los que no se ocupa nadie: las zonas degradadas, las escombreras, las antiguas canteras, las graveras… esos lugares sin vitalidad, sin ninguna vocación en principio y que deben recuperarse. Si el siglo XX ha sido el siglo de la conservación, el XXI tiene que ser el siglo de la recuperación, porque si no continuaremos teniendo pérdidas netas muy grandes de biodiversidad».

«La biodiversidad tiene que incrementarse, son los espacios que más adicionalidad van a tener, los que más van a mejorar y los bancos de conservación son una herramienta dentro de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental que puede ayudar muchísimo a volver a una naturalidad que seguramente sea distinta a la que tenían originalmente, pero que tendrá una función ecológica determinante en los entornos en los que se halla».

Entidades de custodia como verificadoras de los bancos de conservación

«Los bancos de conservación se basan en dos pilares fundamentales: la creación de adicionalidad que se traslada en la realización de esas acciones de mejora y la dotación de garantías que aseguren que esas mejoras ambientales se pueden mantener a largo plazo. Ahí es donde las entidades de custodia del territorio tienen que jugar un papel muy importante como conocedoras del medio, del propietario y como verificadoras independientes de que tanto el propietario como la entidad ambiental que en su momento autorice el banco de conservación están llevando a cabo las acciones de acuerdo a los planes establecidos y que se mantienen en el tiempo».

Los expertos invitados por Ecogestiona compartieron con la audiencia algunos ejemplos de acuerdos de custodia que permiten poner en valor numerosas profesiones artesanas y antiguas tradiciones que se están perdiendo. Como el que ACA Ambientales mantiene con Javier Colmenarejo, un cabrero que hace quesos artesanos en el Parque Natural de la Sierra de Guadarrama o la recuperación de un cortín (construcción de piedra de tres metros de alto para evitar que los osos alcanzaran las colmenas) en Asturias.

Para terminar, David Álvarez subrayó la importancia de la relación bancos de conservación-custodia del territorio, que persiguen generar herramientas que «permitan dar rentabilidad al medio rural y dotar al campo de nuevas oportunidades de negocio que eviten el abandono de nuestro patrimonio natural y crear nuevos puestos de trabajo cualificados en el medio rural, que está muy necesitado de ellos. Todo ello, mediante una conservación real y cuantificable del medioambiente. En ese espectro de actuaciones, tanto las personas que trabajan en las entidades como en las redes de custodia tienen un amplio abanico de oportunidades».

Por su parte, Raúl de Tapia eligió como modelo de éxito en la sensibilización social por el cuidado del medioambiente a Reino Unido, donde la Sociedad de Conservación de las Aves británica tiene 1 200 000 socios, mientras que una de las más importantes de España, la Asociación Española de Ornitología, cuenta con unos 12 000.

Este es el enlace al podcast del programa de ayer.

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