¿Cómo reducir las emisiones del ganado de manera rentable para los ganaderos?

Los integrantes del Grupo de Expertos del la Alianza Europea para la Innovación en la Agricultura (EIP-AGRI Focus Group) han hecho público su informe final Reducing emissions from cattle farming (Reducción de las emisiones de la ganadería), en el que dan respuesta a cómo recortar las emisiones procedentes del ganado de manera rentable para los ganaderos.

 

«Reducción de las emisiones de la ganadería» recoge un inventario de las prácticas competitivas de gestión de la explotación agrícola y las estrategias relacionadas con los alojamientos y la alimentación que están actualmente disponibles para hacer frente a las emisiones del ganado a nivel de explotación en la UE. La producción ganadera contribuye a las emisiones de amoníaco y a los gases de efecto invernadero (GEI). De acuerdo con la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), la agricultura es responsable de un 94 % de las emisiones de amoniaco de la UE-28. Asimismo, la agricultura representa un 10 % de las emisiones totales de GEI de Europa, si se excluyen las emisiones derivadas del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (LULUCF, por su acrónimo en inglés). De este 10 % del total emisiones de CO2 equivalente (CO2-eq), la fermentación entérica representa un 42 % y la gestión del estiércol, un 15 %. Los principales GEI relacionados con el ganado son el metano (CH4) procedente de la fermentación entérica y el estiércol y el óxido nitroso (N2O) del estiércol.

Amoníaco, metano y N2O son emitidos al aire, lo que puede afectar al clima, los ecosistemas y la salud humana. La producción ganadera también está relacionada con otros impactos ambientales como la lixiviación de nutrientes a los cursos de agua y la lixiviación de nitratos a las aguas subterráneas.

Por otro lado, el ganado también tiene impactos positivos en la sociedad y el medioambiente. La producción ganadera europea y del resto del mundo y también son una fuente importante de productos para la exportación y de materias primas para la industria alimentaria. Desde una perspectiva ambiental, el ganado es capaz de transformar los tipos de biomasa —que no son comestibles para los seres humanos— en formas de carne de ternera y productos lácteos valiosos desde una perspectiva nutricional y económica y puede contribuir a la economía circular. El ganado también contribuye a la conservación de ciertos ecosistemas, donde el pastoreo es necesario para mantener el equilibrio biológico.

Durante las últimas décadas, se han hecho esfuerzos para reducir las emisiones del ganado. Como resultado, combinado con la reducción del número de cabezas de ganado, las emisiones de GEI se redujeron un 23 % entre 1990 y 2014 y las emisiones de amoniaco un 27 % entre 1990 y 2013. Pero aún queda mucho por hacer para mejorar la calidad del aire y combatir el calentamiento global. Desde el ámbito político, los Estados miembros de la UE se han comprometido tanto a disminuir los GEI como las emisiones de amoníaco, lo que requerirá esfuerzos de todos los sectores, incluida la agricultura.

Al mismo tiempo, la demanda mundial de alimentos de alta calidad va en aumento. Un reto de primer orden para el sector agrícola es, por tanto, lograr incrementar la producción de alimento al tiempo que reduce su impacto medioambiental. Esto requiere reducir costes de los métodos de disminución de las emisiones.

Precisamente, el trabajo de los miembros del Grupo de Expertos de EIP-AGRI consiste en reducir los costes que implica recortar las emisiones de la ganadería de forma eficaz y rentable para los agricultores.

Reducing emissions from cattle farming (Reducción de las emisiones de la ganadería) recoge un inventario de las prácticas competitivas de gestión de la explotación agrícola y las estrategias relacionadas con los alojamientos y la alimentación que están actualmente disponibles para hacer frente a las emisiones del ganado a nivel de explotación en la UE. En sus páginas, se resumen las principales conclusiones de las microponencias y debates mantenidos durante dos reuniones del Grupo de Expertos y se incluye una descripción de las medidas de mitigación identificadas para el amoniaco y el metano. Estas se dividen en dos grupos: el primero se refiere a medidas que disminuyen las emisiones de forma directa, entre las que se incluyen la alimentación, la cría y el alojamiento/medidas para el almacenamiento de estiércol; y el segundo hace referencia a las herramientas y medidas que facilitan la reducción de las emisiones, entre ellas, modelos agrícolas, explotaciones ganaderas de precisión, métodos de medición de emisiones y sinergias entre los diferentes enfoques.

En conclusión, los especialistas inciden en que existen posibles soluciones para reducir las emisiones de amoníaco y metano procedentes del ganado, aunque la rentabilidad de algunas de ellas sigue constituyendo un desafío importante y requieren más investigación y desarrollo. Algunos ejemplos de las medidas y sus desafíos asociados son:

La gestión de la explotación: está ampliamente reconocida como uno de los factores que afectan no solo a la rentabilidad de la explotación, sino también a las emisiones procedentes de la ganadería.

Los aditivos para piensos: su capacidad de disminución de las emisiones de metano está en desarrollo, pero su coste limitará una aplicación generalizada.

La crianza: existe un potencial de reducción de las emisiones de metano por vaca en la reproducción. Se requiere desarrollar métodos de medición precisos y exactos para las emisiones de animales individuales.

Programas de crianza y cambios en la composición de los piensos pueden mejorar la eficiencia. Esto generará menores emisiones de amoniaco y metano por litro de leche o kilo de carne y puede ser un beneficio económico para el ganadero, pero no necesariamente supondrá un recorte de las emisiones totales a escala local o nacional. La alimentación de precisión del ganado puede ser una herramienta útil para la gestión de la composición del alimento.

La medición de las emisiones de amoníaco y metano del ganado es difícil en general y está asociada a grandes errores de medición, lo que dificulta la determinación de los efectos actuales de las medidas sobre las emisiones. Por lo tanto, se requiere el desarrollo de métodos de medición más precisos, más exactos y más baratos.

– Existen varias tecnologías de alojamiento para reducir las emisiones de amoníaco, pero muchas son costosas y requieren cambios estructurales en las instalaciones en las que están alojadas las cabezas de ganado y que, por lo tanto, no resultan rentables para los ganaderos.

El Grupo de Expertos de EIP-AGRI surgió a finales de 2015 y en él participan 20 expertos en diferentes disciplinas, provenientes de 12 países comunitarios, entre ellos, España.

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La producción ganadera contribuye muy significativamente a las emisiones de amoníaco y a los gases de efecto invernadero (GEI).

 

 

Fuente: EIP-AGRI Focus Group.

 

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