Cómo puede la agricultura ayudar a avanzar a la economía verde

Los profesionales de Farming First han realizado una infografía en la que recogen una gran cantidad de datos sobre las razones de por qué la agricultura es importante para la economía verde.

 

Mediante el aumento del rendimiento de los cultivos, se podrá contribuir a proteger el suelo. El Banco Mundial estima que una hectárea de tierra tendrá que alimentar a cinco personas en 2025, mientras que en 1960 una ha era requerida para dar de comer a solo dos personas.

Entre ellas, se destaca que, a escala global, la agricultura cuenta… porque «tenemos que crear medios de vida en los lugares donde se gestionan los recursos, así como las áreas donde las personas son más vulnerables». Y es que el 70 % del consumo de agua del planeta lo hace la agricultura; un 34,3 % de la superficie terrestre está cubierta por cultivos agrícolas; el 17 % de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de las explotaciones agrícolas y un 13 % es consecuencia de la deforestación; y el 37,3 % de la mano de obra mundial se dedica a la agricultura.

De este porcentaje mundial de trabajadores dedicados al sector agrícola, el 41 % son mujeres. En concreto, en el Sudeste Asiático hay un 64,5 % de mujeres trabajando en el campo, mientras que el ratio femenino en el África Subsahariana se eleva al 64,3 %.

Del conjunto de la población agrícola del globo, el 97 % vive en países en desarrollo.

Todo el mundo necesita la agricultura. El sector agrícola alimenta a toda la población mundial, produce fibra para ropa, alimento para el ganado y bioenergía. En particular, en el mundo en desarrollo, la agricultura contribuye significativamente al crecimiento del PIB, lidera el camino hacia la reducción de la pobreza y es responsable de la mayor parte de las oportunidades de empleo, en especial para las mujeres. Asimismo, la agricultura también tiene uno de los potenciales de reducción de emisiones de carbono más elevados, así como de apoyo a las personas vulnerables adaptarse al cambio climático.

En el gran desafío de lograr una economía verde en todo el mundo, la agricultura ofrece oportunidades muy significativas para el crecimiento, la inversión y la creación de puestos de trabajo con el fin de avanzar hacia un planeta sostenible.

¿Cómo alimentar a una población en crecimiento continuo?

Tal y como recoge la infografía, para alimentar a una población mundial de unos 9000 millones de habitantes en 2050, es necesario incrementar la producción de alimentos un 70 %.

Mediante el aumento del rendimiento de los cultivos, se podrá contribuir a proteger el suelo. «El Banco Mundial estima que una hectárea de tierra tendrá que alimentar a cinco personas en 2025, mientras que en 1960 una ha era requerida para dar de comer a solo dos personas».

¿Cómo reducir la pobreza en el planeta?, se preguntan los expertos que han elaborado la infografía. De los 1400 millones de personas pobres existentes, 1000 millones viven en las áreas rurales, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Un 61,6 % de los pobres residen en el África Subsahariana, un 25,6 % en el Sudeste Asiático, un 15,3 % en Asia del Este, un 8,8 % en Latinoamérica y un 3,6 % en Oriente Medio y norte de África.

Ante este escenario, el crecimiento de la agricultura es el arma más potente para combatir la pobreza, subraya el documento gráfico. El crecimiento del PIB de la agricultura genera por lo menos el doble de reducción de pobreza que cualquier otro sector.

¿Dónde invertir para avanzar hacia una economía verde?

Desde 1980, tanto la ayuda externa a la agricultura como la inversión interna en el sector han caído. El gasto público destinado a la agricultura se redujo a menos del 7 % en 2000, y la proporción de la Asistencia Oficial al Desarrollo (Oficial Development Assistance, ODA) destinada a la agricultura se redujo al 5 % en 2004.

Cómo lograr cadenas de suministro más sostenibles es otro de los retos a los que se enfrenta la apuesta por una economía verde. Durante los últimos cuatro años, los precios de las materias primas agrarias han sido volátiles y los países han reaccionado reduciendo las exportaciones.

Entre 2006 y 2008, los precios internacionales de los alimentos se duplicaron. En 2008, unos 40 países impusieron prohibiciones o restricciones a las exportaciones de alimentos. Esto redundó en la escasez de alimentos en todo el mundo, mientras que los niveles de obesidad también han ido en aumento.

Al hilo de esto último, el alza de los precios de alimentos en 2008 empujó a unos 100 millones de personas pobres a las filas del hambre, mientras que el porcentaje de obesidad en todo el mundo se ha duplicado desde la década de 1980.

Otro dato sobre el que llaman la atención los especialistas de Farming First es el hecho de que las pérdidas registradas en toda la cadena de suministro se traducen en una cantidad ingente de alimentos que nunca llegan a servirse en el plato. En este sentido, se estima que hasta un 30 % de todos los alimentos cultivados en todo el mundo puede perderse o desperdiciarse antes incluso de que llega a la consumidor. Incluso algunas estimaciones hablan del 50 %.

Cada dólar invertido en agricultura se traduce en 68 kgC menos de emisiones, y la mejora en el rendimiento de los cultivos ha evitado la emisión de un 34 % de las emisiones totales de carbono de origen humano.

¿Cómo podemos gestionar la sostenibilidad del medioambiente con la viabilidad económica en un mundo en el que el cambio climático es una continua amenaza?, se cuestionan los especialistas de Farming First. Un cambio climático descontrolado podría costar el mundo al menos el 5 % del PIB anual y los agricultores de los países menos desarrollados son los más vulnerables a este fenómeno.

Sin embargo, la agricultura tiene un gran potencial de mitigación entre los más vulnerables: las mejoras logradas en el rendimiento de los cultivo desde 1960 han reducido las emisiones de GEI en hasta 13 millones de toneladas de dióxido de carbono al año.

Cada dólar invertido en agricultura se traduce en 68 kgC menos de emisiones, detalla la infografía y la mejora en el rendimiento de los cultivos ha evitado la emisión de un 34 % de las emisiones totales de carbono de origen humano.

Otra de las llamadas de atención en las que se centra la infografía tiene por protagonista al agua, un factor crucial y un limitante fundamental de la agricultura. Alrededor de 1200 millones de personas, o casi un quinto de la población mundial, vive en áreas de escasez física, y otros 500 millones de personas están cerca de encontrarse en la misma situación. Por este motivo, la mejora de la productividad del agua en la agricultura a través de mayores rendimientos y del riego por goteo es la clave.

En teoría, un aumento del 1 % en la productividad del agua durante la producción de alimentos pone a disposición 24 litros extras de este bien tan preciado al día por persona.

Grandes áreas de cultivo están degradadas en el mundo, recuerda la infografía. Para el año 2050, se estima que la mitad de la tierra cultivable actual se convertirá en inutilizable debido a la desertificación y la degradación de la tierra. Pero las buenas prácticas agrícolas pueden ayudar a preservar y proteger las tierras de cultivo.

El cultivo sin labranza o con un mínimo de labranza puede ayudar a reducir la erosión del suelo entre un 50 y un 98 %, además de mejorar la calidad de la tierra y la retención de humedad.

Fuente: Farming First.

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