Cinco razones por las que querrás salvar los bosques en América del Sur

Desde su blog en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Juan Chang explica cinco motivos por los que todo lector interesado querrá contribuir a la protección de los bosques en América del Sur. Y es que se trata de un tesoro ecológico que ayuda a mantener el equilibrio climático en todo el planeta porque:

1.º América Latina y el Caribe albergan el 23 % de los bosques y el 31 % de los recursos de agua dulce de todo el mundo.

2.º La región es una de las más ricas del mundo en términos de biodiversidad. Se estima que, tan solo en América del Sur, se encuentra la mitad de la biodiversidad terrestre del mundo.

3.º América del Sur contiene cerca de 800 millones de hectáreas de áreas forestales, 570 millones de hectáreas de sabanas salvajes, 700 millones de hectáreas de tierras productivas y más de la cuarta parte del agua potable del planeta.

4.º Los bosques de América del Sur cumplen una función clave para preservar el equilibrio climático a escala global, ya que ayudan a regular los flujos mundiales de carbono atmosférico y de agua.

5.º Diversos estudios señalan que en América del Sur se encuentra alrededor de un tercio de las reservas naturales de carbono que quedan en el mundo. La vertiente oriental de los Andes podría tener la mayor concentración de carbono terrestre de todo el planeta.

Pero todos estos ecosistemas se encuentran amenazados. ¿Por qué? Principalmente, por el crecimiento demográfico, la expansión urbana no planificada, la falta de regulación de recursos naturales y los patrones de consumo insostenibles. Todos estos factores fomentan la conversión de los bosques para agricultura y extracción de materias primas, lo que impacta de manera irremediable sobre la biodiversidad e influye en el aumento de los índices de deforestación de la región.

Entre 2005 y 2010, América Latina y el Caribe han perdido cuatro millones de hectáreas anuales de bosque, una cifra nada desestimable puesto que es el índice de deforestación más alto del mundo.

Ante esta situación, cabe subrayar que los altos índices de deforestación tropical tienen graves consecuencias para el cambio climático local y global: pérdida de biodiversidad, inundaciones, sedimentación y degradación del suelo. Chang subraya que «la deforestación representa una amenaza para los servicios racionales de los ecosistemas que podrían mantener a una población en aumento y, en términos más generales, es una amenaza para los medios de subsistencia y para la integridad cultural de las personas que dependen de los bosques».

Por si fuera poco, «la deforestación y la degradación de los bosques representan la quinta parte de las emisiones de carbono actuales de todo el mundo», incide el experto del BID.

Se están dando pasos en el panorama internacional con objeto de otorgar a la conservación de los bosques la importancia que le corresponde como instrumento necesario que garantice el desarrollo de las economías de los países en vías de desarrollo, y aunque también se está trabajando en la consecución de un acuerdo internacional para garantizar incentivos financieros con el fin de proteger los bosques, el índice de deforestación y la pérdida de biodiversidad siguen creciendo.

Ante este escenario, es urgente implementar programas innovadores que preserven la integridad y el valor sostenido de los bosques de América del Sur. En este sentido, desde el BID han priorizado la puesta en marcha del Plan de Acción para el Cambio Climático 2012-2015. Este trabajo genera y mejora las capacidades locales de regulación de los bosques, promueve inversiones en las áreas forestales para reducir la deforestación y crea un instrumento financiero nuevo, el Fondo Bioclimático, que se centra en una de las áreas con mayor biodiversidad del mundo: la región de Madre de Dios, al sudeste del Amazonas en Perú, en el límite con Brasil y Bolivia.

Fuente :iadb

 

 

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