Certificado WfCP: el compromiso del sector vitivinícola con la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático

La Federación Española del Vino (FEV), en colaboración con la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), presentó este martes el nuevo certificado Certificado Wineries for Climate Protection (WfCP), que representa el compromiso del sector vitivinícola con la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático.

 

La certificación WfCP es un modelo que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector vitivinícola español, así como impulsar otras medidas dirigidas a fomentar la sostenibilidad ambiental como una mayor apuesta por las energías renovables y mejores prácticas tanto en la gestión de los residuos como del agua.

La encargada de inaugurar el acto fue Valvanera Ulargui, directora de la OECC, quien mostró el apoyo de su entidad a la iniciativa WfCP que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector vitivinícola español, así como impulsar otras medidas dirigidas a fomentar la sostenibilidad ambiental como una mayor apuesta por las energías renovables y mejores prácticas tanto en la gestión de los residuos como del agua.

Asimismo, Ulargui se mostró muy satisfecha con la campaña puesta en marcha por el Magrama para lograr «Un millón de compromisos por el clima» de cara a la próxima COP21 de París y avanzó que ya se han logrado cerca de 800 000. Además, explicó que la posición de España en París será la de tratar de plantear un nuevo modelo de gestión más resiliente frente al clima que afecte a todos los órdenes de la vida. Se quiere un acuerdo ambicioso, equitativo y justo, con grandes compromisos que recoja nuevas formas de cooperación y que contemple las nuevas formas de relación entre países, empresas y sociedad».

«En París vamos a abordar las negociaciones con los compromisos de los países. Ya hay más de 170 naciones con compromisos ambiciosos. Tenemos que recoger todos estos esfuerzos y ser capaces de integrar a todos los actores. Va a haber una nueva forma de colaborar entre empresas y administraciones y nuevas iniciativas como que fomentarán la colaboración público-privada», aseguró la máxima responsable de la OECC.

Valvanera Ulargui también destacó que el programa paralelo a la COP21 de la Agenda Lima-París recoge todos los compromisos paralelos de organizaciones, en los que se plasma que la transformación del modelo económico que tenemos que hacer es irreversible y va más allá del compromiso de los Estados.

Por último, subrayó que «integrar la variable cambio climático tiene ventajas competitivas, reputacionales y ofrece una ventana de oportunidades estratégicas gracias a las tecnologías bajas en carbono».

Christian Barré, presidente de la FEV, explicó que «todos tenemos por delante un reto que nos preocupa mucho, y, por supuesto, también a las bodegas: hacer frente al cambio climático». Ante esta coyuntura, necesitamos compromisos medibles que permitan medir avances. La variable del clima se encuentra fuertemente integrada en el ADN vitivinícola. En el viñedo, cada vendimia actúa como un perfecto sensor para medir el impacto del clima en la evolución del vino. De hecho cada añada es un registro histórico de cómo ha influido el clima en el viñedo y en el vino», detalló.

Barré recordó que la iniciativa WfCP ya arrancó en 2011 con un decálogo que representaba un compromiso de mejora y trabajo conjunto y en 2014 se dio un nuevo empuje a esta apuesta con la adhesión a la Declaración de Barcelona, el intercambio de experiencias y la adopción de las mejores prácticas de mitigación y adaptación entre las bodegas.

«Lo que hacemos en el día no debe tener un efecto negativo y el impacto futuro debe ser incluso positivo», defendió el presidente de la FEV.

Con la presentación del nuevo certificado WfCP se da un nuevo empuje al compromiso del sector del vino con la sostenibilidad medioambiental. «Esta nueva herramienta nos permitirá medir el avance y compromiso en la lucha contra el cambio climático. Y, en concreto, se va a trabajar en cuatro ámbitos: la reducción de emisiones GEI, la gestión agua, la reducción de residuos y el impulso de la eficiencia energética», apuntó Barré.

«Asociado a este nuevo esquema se ha desarrollado un sello que permitirá demostrar a cada bodega su compromiso con el cambio climático. Este programa debe ayudar a todo el sector y contribuye al esfuerzo global de la protección del planeta», continuó el directivo.

Ojalá dentro de un año, «cuando dispongamos de los primeros datos, podemos informar de que realmente se ha conseguido un avance en la lucha contra el cambio climático de las bodegas españolas», se mostró esperanzado Barré.

A continuación, Eduardo Mas, coordinador del grupo técnico WfCP de la FEV, explicó que «el viñedo es la clave del buen vino. Esa es la principal razón para abordar un proyecto así en un sector que posiblemente sea el que recibe con mayor intensidad los causas del cambio climático».

Según Mas, el interés por impulsar esta iniciativa se derivó de la demanda detectada entre los consumidores. Así, los primeros pasos consistieron en diseñar un esquema de certificación para cuya definición se tuvo de referencia a varias fuentes internacionales de Estados Unidos, Sudáfrica y Nueva Zelanda, entre otras. Además, también se tuvieron en cuenta los parámetros establecidos por la Estrategia 2020 y el esquema de huella ambiental que existe para el mundo del vino PEFCR Pilot on Wine, que ha servido para establecer los parámetros más determinantes en la generación de vino.

Pero la distribución está obligando a establecer una serie de paralelismos o sinergias, por lo que también se tuvieron en consideración otras fuentes. Así, se encontraron sinergias con el Registro Nacional de Huella de Carbono, de forma que la certificación WfCP se acerque al máximo al sello de la OECC.

La siguiente fase exigía la normalización del nuevo sello, por lo que se escogió a Aenor como entidad certificadora, cuyos profesionales colaboraron en la redacción de un cuestionario para la certificación, un reglamento para la certificación y la realización de pruebas pilotos en bodegas de distinto tamaño, ya que el objetivo es que el esquema pueda abarcar a bodegas de todo tipo.

Posteriormente, se llevaron a cabo ajustes en el cuestionario y reglamento y se redactó la guía de buenas prácticas, las normas de uso del sello y más información de interés que está disponible en la página web de la FEV.

«Se trata de un modelo hecho por las bodegas para las bodegas», destacó Mas. La marca es propiedad de la FEV y esta fundación es la que la promociona tras haber sido verificado el esquema por una tercera parte acreditada para ISO 14001 en sector agroalimentario y para la verificación de GEI.

WfCP es una certificación de mejora continua que obliga a mejorar los resultados en un porcentaje anual en cada uno de los aspectos, a la par que exige unos compromisos de reducción de emisiones hasta llegar al 20 % en 2020. No es una certificación de producto, sino que es una etiqueta que avala la gestión sostenible desarrollada por la bodega.

Esquema sencillo y motivante

Manuel Romero, director de Desarrollo de Negocio de Aenor, compartió con la audiencia la metodología empleada para definir la nueva certificación. «Es un sistema robusto, sencillo, defendible, repetitivo y verificable q otorga unas características de comunicación fundamentales. Además, el esquema surge de un decálogo y se fundamenta en el compromiso de mejora continua de los cuatro aspectos ya mencionados», incidió el experto.

La sencillez del esquema se debe a la voluntad de facilitar la incorporación de las bodegas a la apuesta por la sostenibilidad medioambiental. Para ello, «alcanzar los primeros 50 puntos es relativamente sencillo, pero simultáneamente se obliga a realizar una serie de compromisos. Por ejemplo, en relación con la huella de carbono, el hecho de medir la huella y establecer un plan de reducción ya otorga los 50 puntos necesarios para superar esa fase», indicó Romero, quien terminó haciendo hincapié en que el sello WfCP sigue un sistema «sencillo y motivante».

El Registro Nacional de la Huella de Carbono y la involucración ciudadana

Imagen: Magrama.

 

Valvanera Ulargui (a la derecha de la imagen), directora de la Oficina Española de Cambio Climático, se mostró muy satisfecha con los resultados de la campaña puesta en marcha «Un millón de compromisos por el clima» de cara a la COP21 y avanzó que ya se han logrado cerca de 800 000 compromisos.

En la recta final de la jornada, Marta Hernández, consejera técnica de la OECC, explicó el funcionamiento del Registro Nacional de la Huella de Carbono, cuyos objetivos son impulsar la «reducción de gases de efecto invernadero en el sector empresarial, ayudar a las pymes en esta labor y fomentar la creación de sumideros forestales», aseguró la especialista.

Hernández también avanzó que próximamente se suprimirá la verificación de alcance 3 para las pymes y se añadirá una parte específica que afectará al sector agrícola.

Tras su intervención, tomó la palabra Víctor Viñuales, director de la Fundación Economía y Desarrollo (Ecodes), quien lanzó un mensaje muy claro e inspirador: «Queremos sacar el cambio climático del espacio de impotencia». Que no sea solo algo con lo que puedan lidiar los peces gordos, sino que también la gente sea consciente de que puede hacer mucho para hacer frente a este problema.

«Queremos sacar al cambio climático del espacio de irresponsabilidad y que la gente pueda responsabilizarse. Los trozos de acera son diferentes, pero si barres tu trozo de acera, ejerces tu responsabilidad», usó de ejemplo Viñuales.

Otro de los mensajes trasladados a los asistentes a la jornada consistió en la necesidad de convertir las buenas intenciones de la sociedad en acciones positivas que ayuden a reducir los GEI. Compartir las muchas iniciativas ya existentes y movilizar a todo el mundo para que seamos corresponsables y actuemos.

«Hoy se destaca la labor desarrollada para hacer frente al cambio climático por las primeras bodegas que se han sumado a esta lucha. El mundo cambia por imitación y será determinante que prediquen a toda su cadena de valor».

«Porque esta tarea titánica no solo la resolverán las administraciones y empresas, sino toda la sociedad», concluyó el director de Ecodes.

Para concluir, se hizo entrega de los diplomas correspondientes a las bodegas que ya se han certificado con el sello WfCP e Isabel García Tejerina, ministra del Magrama, oficializó la clausura de la jornada.

Deja un comentario