Buenas prácticas para facilitar a las entidades financieras evitar o minimizar el impacto sobre la biodiversidad de sus proyectos

Las entidades financieras son conscientes de que es necesario buscar alternativas que eviten o al menos minimicen el impacto que los proyectos que financian tienen sobre la biodiversidad. Para facilitarles este proceso, especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han trabajado de forma conjunta con expertos de entidades financieras multilaterales en la elaboración de dos guías prácticas.

 

Esta guía del BID guía está dirigida a los desarrolladores de proyectos y a los consultores encargados de preparar las Evaluaciones de Impacto Ambiental y Social (EIAS).

El último análisis elaborado por los expertos de la ONU, el PNUMA y el CDB en Perspectiva Mundial de la Diversidad Biológica 4 subraya que es necesaria una acción firme e innovadora urgente de los gobiernos si se pretenden cumplir los objetivos del Plan Estratégico acordado mundialmente para la biodiversidad y las Metas de Aichi para 2020.

Entre dichos objetivos, se cuenta el de frenar la alarmante pérdida de biodiversidad que está provocando la desaparición de numerosas especies vegetales y animales, así como la sobreexplotación de los recursos naturales y así terminar con la excesiva presión ejercida sobre hábitats críticos, la erradicación de la caza, del comercio ilegal de especies y de la introducción de especies exóticas invasoras que terminan destruyendo hábitats vitales.

Esta situación no pasa desapercibida para las instituciones financieras, que buscan alternativas que eviten o al menos minimicen el impacto que los proyectos que financian tienen sobre la biodiversidad. Con el fin de facilitar este proceso, especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han trabajado de forma conjunta con expertos de entidades financieras multilaterales en la elaboración de dos guías prácticas:

– Buenas prácticas para la recolección de datos de referencia sobre la biodiversidad (Good Practices for the Collection of Biodiversity Baseline Data),

– y Buenas prácticas para la evaluación del impacto y planificación de la gestión que sean inclusivos de la biodiversidad (Good Practices for Biodiversity Inclusive Impact Assessment and Management Planning).

La primera guía está dirigida a los desarrolladores de proyectos y a los consultores encargados de preparar las Evaluaciones de Impacto Ambiental y Social (EIAS). Así, el documento resume las buenas prácticas que se deben seguir para lograr una evaluación de los impactos sobre la biodiversidad y una planificación de la gestión inclusivas en las EIAS.

Esta guía está basada en una revisión y síntesis de diversos informes y documentos de orientación realizados por instituciones multilaterales de financiación (IMF), reguladores gubernamentales, asociaciones industriales y organizaciones no gubernamentales (ONG).

Por su parte, la guía sobre Buenas prácticas para la evaluación del impacto y planificación de la gestión que sean inclusivos de la biodiversidad está dirigida para las corporaciones, entidades prestamistas, reguladores y otras personas involucradas en la realización de Evaluaciones de Impacto Ambiental y Social.

En ella se resumen las buenas prácticas para desarrollar estudios básicos sobre la biodiversidad que apoyen evaluaciones inclusivas de la biodiversidad sobre el impacto sobre la diversidad biológica y la planificación de la gestión de las EIAS.

Ambas publicaciones no pretenden sustituir la orientación de las EIAS, sino complementarlas en aquellos puntos en los que la biodiversidad no está adecuadamente cubierta.

Las dos guías establecen tres pasos clave para contribuir a la reducción de los impactos sobre la biodiversidad de los distintos proyectos:

1.º Debe comprenderse el proyecto y área de impacto. Es decir, han de tenerse en cuenta no solo los impactos directos evidentes que pueden derivarse del desarrollo del proyecto (por ejemplo: la construcción de una carretera puede derivar en la destrucción de hábitats, lo que a su vez implicará cambios en los cursos del agua por la erosión del suelo), sino también aquellos indirectos o no intencionados. Como ejemplo de estos últimos, Graham Watkins, coordinador de la unidad de salvaguardias responsable de la biodiversidad y los recursos naturales del BID, menciona que la construcción de rutas también puede alterar áreas circundantes, modificar zonas de pesca, actividades agrícolas… y generar pérdidas de hábitats naturales en áreas de mayor tamaño que la empleada para construir la carretera.

En consecuencia, un estudio de referencia de la biodiversidad no debe limitarse a describir las zonas que se encuentran en las inmediaciones del proyecto, sino también incluir aquellas que puedan ser afectadas de manera indirecta. Además, los planes de gestión deben garantizar que tanto los impactos directos como los indirectos son tenidos en cuenta.

2.º El enfoque debe ser uno de los aspectos prioritarios de la biodiversidad del área, según Watkins. El experto del BID hace hincapié en que la urgencia por conseguir una evaluación de los impactos ambientales y sociales con frecuencia conduce a que se omita mantener un diálogo con aquellas personas que mejor conocen la zona. Esto resulta en obviar datos sustanciales. Para evitar esto, «los buenos estudios de base y evaluaciones de impacto de la biodiversidad deben proveer toda la información necesaria para la toma de buenas decisiones que eviten, minimicen o compensen los impactos sobre la biodiversidad», incide.

3.º Los esfuerzos sobre el terreno deben enfocarse en las cuestiones principales y las lagunas de información. Según Watkins, «una evaluación del impacto ambiental y social no requiere un costoso y extenso inventario de todos los taxones de biodiversidad que incluya todas las especies del área. Una vez que conocemos los potenciales impactos del proyecto y cuáles son las características más distintivas de la biodiversidad de la zona, estamos en condiciones de definir eficientemente cuáles son los estudios que deberíamos estar realizando».

El informe de la Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica 4 advierte que los mayores causantes de las pérdidas de biodiversidad no se limitan a nuestro creciente consumo y generación de residuos sino que también se deben al tipo de proyectos que justamente son apoyados por las instituciones financieras. Para poder evitar y minimizar los impactos sobre la biodiversidad que resultan de los proyectos  es fundamental mejorar nuestra capacidad de comprensión y gestión de la biodiversidad de los lugares en que se realizan. Espero que al leer y aplicar estos nuevos lineamientos, podamos contribuir a la preservación de la biodiversidad del planeta.

 

Esta guía está dirigida a las corporaciones, entidades prestamistas, reguladores y otras personas involucradas en la realización de Evaluaciones de Impacto Ambiental y Social.

 

Fuente: BID.

 

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