Bonos verdes para abordar la adaptación al cambio climático y promover la conservación del medio ambiente

Los bonos verdes son instrumentos financieros líquidos de renta fija que recaudan unos fondos que se destinan exclusivamente a proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático y a otras actividades beneficiosas para el medio ambiente.

Son instrumentos financieros líquidos de renta fija que recaudan unos fondos que se destinan exclusivamente a proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático y a otras actividades beneficiosas para el medio ambienteEn palabras de Rachel Kyte, vicepresidenta y enviada especial para el Cambio Climático del Grupo del Banco Mundial, «los bonos verdes han abierto un nuevo flujo de financiación que será esencial para hacer frente al cambio climático. Proporcionan oportunidades ecológicas de inversión a un grupo de inversores cada vez más amplio, entre los que se incluyen aquellos que desean desprenderse de las carteras de proyectos que tienen un uso intensivo de combustibles fósiles y que desean diversificarse. En este sentido, los bonos verdes han demostrado que existe una corriente de capital de inversores para activos ecológicos».

Por su parte, la Tesorería del Banco Mundial realizó la primera emisión de bonos verdes en 2008. Desde entonces, ha emitido más de 6000 millones de dólares en este tipo de productos (cerca de 4780 millones de euros) a través de 65 transacciones en 17 monedas diferentes; mientras que la Corporación Financiera Internacional (IFC) ha emitido del orden de 3400 millones de dólares (unos 2540 millones de euros) de bonos verdes.

Los fondos recabados de los bonos verdes del Banco Mundial y del IFC se dirigen a proyectos que apoyan iniciativas bajas en carbono: energías limpias, eficiencia energética, transporte sostenible, así como a financiar la gestión de bosques y cuencas hidrográficas (infraestructuras que permitan evitar los daños provocados por inundaciones derivadas de los efectos del cambio climático y que fortalezcan la capacidad de adaptación a este fenómeno).

La calificación de crédito AAA/Aaa de los bonos verdes gestionadas por ambas instituciones internacionales han contribuido de forma determinante a impulsar este mercado, a la par que han contribuido a crear conciencia sobre las necesidades y oportunidades existentes en las inversiones en proyectos inocuos para el clima.

Durante la celebración del Foro Económico Mundial de Davos a comienzos de este año, el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, exhortó a los inversores a reforzar su participación en el mercado de bonos verdes y exhortó a lograr duplicar su valor el próximo septiembre, cuando tendrá lugar la Cumbre sobre el Clima convocada por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

En 2013, el mercado de bonos verdes movió 11 000 millones de dólares (cerca de 8210 millones de euros) y los analistas avanzan que podría superar los 25 000 millones de dólares (aproximadamente 18 660 millones de euros) y posiblemente alcanzar los 40 000 millones de dólares (alrededor de 29 850 millones de euros) a la conclusión de 2014.

Los bonos verdes permiten a los inversores apoyar proyectos de baja emisión de carbono, además de ayudar a los países a adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático. «Eso es crucial. Pero los bonos verdes hacen algo más: tienen el potencial de dirigir el respaldo financiero en una dirección más limpia, alejada de las inversiones tradicionales en combustibles fósiles y hacia proyectos que crearán nuestro futuro con bajas emisiones de carbono», defiende Rachel Kyte.

Principios de los bonos verdes

Para proporcionar mayor claridad y transparencia a emisores e inversores, 13 bancos comerciales y de inversión pusieron en marcha recientemente un conjunto de principios voluntarios sobre los bonos verdes que describen un proceso de diseño, divulgación, gestión e información sobre estos activos.

Dichos fundamentos fueron desarrollados por los bancos mediante una consulta realizada en coordinación con el IFC, el Banco Mundial y otros emisores e inversores de este tipo de instrumentos.

Según el presidente del Grupo del Banco Mundial, estos principios son una medida clave para atraer más financiación para las energías renovables y las tecnologías limpias, sobre todo en los mercados emergentes, donde la brecha de financiación del crecimiento ecológico es significativa.

«Tenemos que aprovechar la oportunidad que muchos líderes financieros han estado pidiendo», según defendió Kim en la pasada Cumbre de Davos. «Usemos el interés por los bonos verdes para ampliar un universo de inversores que inviertan en activos ecológicos».

Fuente: Banco Mundial

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