Balance del primer aniversario del inicio de la implementación de los ODS

A medida que el primer año de implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) llega a su fin, el equipo del SDG Knowledge Hub (Hub de Conocimiento sobre los ODS) del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IIDS) ha realizado un análisis de algunas de las lecciones que los esfuerzos realizados durante 2016 pueden enseñarnos para afrontar el segundo año de este proceso.

 

A medida que el primer año de implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) llega a su fin, el equipo del SDG Knowledge Hub (Hub de Conocimiento sobre los ODS) del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IIDS) ha realizado un análisis de algunas de las lecciones que los esfuerzos realizados durante 2016 pueden enseñarnos para afrontar el segundo año de este proceso.

Para ello, han elaborado un informe político en el que revisan cinco puntos destacados con el fin de contribuir a la toma de decisiones intergubernamentales en materia de desarrollo sostenible. Estos son los cinco puntos:

1.º La identificación de sinergias llevará tiempo, pero a la larga, acelerará la implementación:

Un total de 22 países presentaron sus Revisiones Nacionales Voluntarias (RNV —Voluntary National Reviews, VNRs—) durante la pasada sesión del Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (HLPF). Su trabajo mostró que el inicio de la implementación de los ODS puede adoptar muchas formas y que los primeros pasos serán diferentes en cada país.

Por otra parte, muchos han llamado la atención sobre el hecho de que el carácter interrelacionado de los 17 ODS es una diferencia clave de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Ninguno de los objetivos representa una nueva idea para la acción internacional; es el reconocimiento de que la acción en un área debe tener en cuenta al resto de las áreas lo que supone la asunción del compromiso y el desafío que deben ser realizados en los próximos 14 años.

Llevará tiempo que 193 países definan cómo lograrán cada una de las 169 metas globales contenidas en el marco de los ODS, pero el proceso puede acelerarse mediante la identificación de sinergias entre ellos.

Algunos procesos multilaterales ya han demostrado resultados prometedores en la identificación de sinergias. Por ejemplo, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) facilitó la fijación de objetivos de cada país para lograr la neutralidad de la degradación de la tierra (Land Degradation Neutrality, LDN), en virtud del ODS n.º 15.

Un total de 102 países han fijado sus propias objetivos para lograr la LDN (meta 15.3) en el último año. Los representantes de los países informaron de que el proceso les había ayudado a identificar sinergias entre las tres Convenciones de Río sobre el cambio climático, la biodiversidad y la desertificación. Además, este proceso también puso a las naciones en camino para alentar a los funcionarios gubernamentales la adoptción del liderazgo, la aportación de datos cuantitativos sobre el uso actual de la tierra y el desarrollo de las competencias técnicas.

En otro ejemplo, durante la Conferencia de las Partes en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES COP 17), los delegados reconocieron que el comercio ilegal de especies silvestres no es solo una cuestión de recursos naturales o de biodiversidad, sino que también se trata de un problema para los medios de subsistencia y la seguridad, mediante el reconocimiento de que la corrupción permite el suministro continuo de productos ilícitos de vida silvestre.

2.ª La coherencia de las políticas en la aplicación de la Agenda 2030 requerirá una orientación coordinada de todos los actores:

En este sentido, las negociaciones concluidas recientemente durante la Revisión Cuadrienal de Políticas Integrales (QCPR, por su acrónimo inglés) han resultado muy valiosas. Estas negociaciones tienen lugar en salas de conferencias en la sede de la ONU en Nueva York cada cuatro años, y generalmente no reciben atención popular, pero esta vez fue diferente.

El momento de la QCPR fue muy propicio, ya que permitió a los gobiernos realizar un mapeo sobre de qué manera la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible será implementada por actores en todo el Sistema de Desarrollo de la ONU (UNDS). Las negociaciones evaluaron las actividades operacionales de las Naciones Unidas para el desarrollo y el funcionamiento del UNDS y, en la resolución aprobada en la Segunda Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de diciembre, los gobiernos instaron a las entidades individuales a integrar los ODS en sus documentos de planificación estratégica y en su trabajo a todos los niveles.

Debido a la oportunidad y la pertinencia de la QCPR 2016, esta fue objeto de gran atención por parte de los Estados miembros y observadores, y fue precedida por 18 meses de talleres y capacitaciones para que los expertos gubernamentales consideraran todos los ángulos del proceso.

Por lo tanto, los ODS pueden acercar a la ONU al logro de la iniciativa «unidos en la acción», una ambición establecida en 2006, ya que atraen a las diferentes partes del sistema de las Naciones Unidas a una cooperación más estrecha dado que todas ellas evalúan lo que los ODS significan para su trabajo. Durante el primer año de implementación de los ODS, las agencias de la ONU con diferentes mandatos en materia de derechos humanos, trabajo, desarrollo industrial, alimentación y agricultura, energía —e incluso telecomunicaciones— han comenzado a hablar un lenguaje más común.

3.ª El multilateralismo sigue siendo pertinente para estimular la acción colectiva. Si bien el año 2015 será recordado en la comunidad climática por la adopción del Acuerdo de París, 2016 será recordado sin duda por la velocidad sin precedentes con la que este pacto entró en vigor.

En 2016, los negociadores del clima se arremangaron y comenzaron la tarea crucial de desarrollar el «libro de reglas» para lograr que el Acuerdo de París sea aplicable desde el primer día. En la Conferencia de Marrakech sobre el Cambio Climático (COP22 de la CMNUCC), los delegados adoptaron decisiones que fijaron 2018 como plazo límite para acordar este reglamento. Este límite se ha establecido un año antes de lo que muchos pensaban cuando se aprobó el pacto, lo que demuestra el nivel de ambición que es posible cuando los países emprenden acciones colectivas.

En el mes previo a la COP22 de Marruecos, tuvieron lugar otros dos acontecimientos multilaterales que pusieron en marcha acciones colectivas para hacer frente al cambio climático. En primer lugar, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) llegó a un acuerdo para la puesta en marcha de un nuevo mecanismo de compensación de las emisiones de carbono, un paso clave para lograr el ODS n.º 13.

Esto es particularmente importante porque el Acuerdo de París no hace referencia al sector de la aviación internacional, que se estima que es responsable de un 1,3 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono antropogénico (CO2). En segundo lugar, fue adoptada la enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal para eliminar los hidrofluorocarbonos (HFC).

Al igual que el acuerdo de la OACI, la enmienda de Kigali desempeñará un importante papel en materia de mitigación, ya que los HFC no solo son los gases de efecto invernadero (GEI) que más rápidamente crecen, con un ritmo de emisiones en aumento de un 10 % al año, sino que también son de los gases más poderosos, ya que capturan miles de veces más calor en la atmósfera de la tierra que CO2.

4.ª A pesar de este impulso, 2016 también demostró, una vez más, que el mundo no está en camino de cumplir con los objetivos mundiales en materia de clima y biodiversidad. En la edición de 2016 del informe sobre la brecha de emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, se constata que el nivel de emisiones resultante de la plena aplicación de todos los compromisos nacionales hechos por las Partes en el Acuerdo de París, o Contribuciones Nacionales Previstas y Determinadas (CNPD o INDC, por sus siglas en inglés), conducirá a un aumento de la temperatura terrestre de 3,2 °C por encima de los niveles preindustriales en el año 2100.

Por consiguiente, se insta a una acción reforzada antes de 2020 para alcanzar los objetivos acordados en el Acuerdo de París, que especifiquen que se limite el aumento de la temperatura a 1,5 °C.

Además, la mayoría de los países no están en vías de alcanzar las Metas de Aichi para la Biodiversidad. El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) promovió la incorporación de las Metas de Aichi en sectores estrechamente relacionados con la agricultura, la pesca, la silvicultura y el turismo como una forma de avanzar en la consideración de las cuestiones relativas a la biodiversidad y de centrarse en acciones tangibles para estimular el logro de las Metas. No obstante, la recién concluida Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad en Cancún (México), la COP13 del CDB, ha dejado patente que la mayoría de los países, incluidos los más capacitados del mundo, no están en camino de alcanzar las Metas de Aichi para la Biodiversidad.

Estas deficiencias se dan a pesar de los resultados de los estudios que examinan los costes de la inacción, que revelan que no tomar medidas para lograr los ODS ahora conduciría a elevados costes más adelante, a medida que los gobiernos se ajusten a los impactos del cambio climático.

En mayo, el informe 2016 de la ONU sobre la brecha de financiación para la adaptación reveló que el coste de adaptación al cambio climático en los países en desarrollo podría ascender a entr 280 000 y 500 000 millones de dólares al año para 2050, cifra cuatro a cinco veces mayor que la anteriormente estimada.

El informe también indicó que el coste de la inacción supera al coste de llevar a cabo incluso esfuerzos ambiciosos de mitigación. De hecho, el Global Climate Risk Index 2017, publicado en noviembre de 2016, estima que los casi 11 000 fenómenos meteorológicos extremos ocurridos entre 1996 y 2015 causaron más de 528 000 muertes en todo el mundo, lo que resultó en pérdidas asociadas de alrededor de 3,08 billones de dólares.

5.ª Desde un punto de vista más constructivo, 2016 trajo evidencia de la asequibilidad, e incluso de la rentabilidad que supondría lograr los ODS. Las investigaciones llevadas a cabo en 2016 indican que alcanzar el objetivo n.º 2.1 (terminar con el hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular de los pobres y las personas en situación de vulnerabilidad, incluidos los lactantes, a alimentos seguros, nutritivos y suficientes durante todo el año para 2030) es alcanzable y abordable.

Durante el primer año de implementación de los ODS, las agencias de la ONU con diferentes mandatos en materia de derechos humanos, trabajo, desarrollo industrial, alimentación y agricultura, energía —e incluso telecomunicaciones— han comenzado a hablar un lenguaje más común.

Los hallazgos en este sentido del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IIDS) y del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) destacan un área en la que los esfuerzos iniciales pueden centrarse: con una mejor orientación, costará en promedio unos 11 000 M$ al año de gasto público adicional a partir de ahora y hasta 2030 acabar con el hambre, de los que 4000 M$ deben provenir de donantes y otros 7000 M$, de los propios países que sufren hambre.

Al hilo de esto último, durante el Día Mundial de la Alimentación de este año celebrado el 14 de octubre, la Segunda Cumbre de Alcaldes demostró algunos logros iniciales derivados de acciones locales conjuntas para desarrollar y ampliar sistemas alimentarios sostenibles, como se establece en su Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán. Actualmente, participan en la iniciativa 132 ciudades de todo el mundo, que representan a más de 460 millones de habitantes. Del mismo modo, en el primer seminario africano sobre el suelo celebrado en octubre de 2016, la Unión Africana anunció que 21 países ya habían asumido compromisos de alto nivel para restaurar un 63 % de los 100 millones de hectáreas (AFR100) comprometidos en Marrakech.

Fuente: IISD.

 

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