Aprende más: Definiciones de «fijación del precio del carbono», «fuga de carbono», « RCDE UE» y «riesgo significativo de fuga de carbono»

Con motivo de una información reciente publicada en nuestras páginas acerca de unas ayudas compensatorias por los costes de emisiones indirectas de CO2, hemos retomado la sana costumbre de alimentar de vez en cuando nuestro glosario «Aprende más» para aclarar algunos términos. En concreto, se trata de las definiciones de «fijación del precio del carbono», «fuga de carbono», « RCDE UE» y «riesgo significativo de fuga de carbono».

 

Se denomina «fuga de carbono» a la situación que puede producirse cuando, por motivos de costes derivados de las políticas climáticas, las empresas trasladan su producción a otros países con límites de emisión menos estrictos.

Fijación del precio del carbono: Hay varias vías que los países pueden emplear para establecer el precio del carbono, pero todas conducen al mismo resultado. Comienzan por considerar lo que se conoce como los costes externos de las emisiones de carbono —costes que el público paga de otras maneras, tales como daños a los cultivos y gastos de atención de salud provocados por las olas de calor y las sequías, o perjuicios a la propiedad por las inundaciones y el aumento del nivel del mar— y los vinculan a sus fuentes a través del establecimiento de un precio al carbono.

La fijación del precio del carbono facilita que sean los generadores de las emisiones de gases de efecto invernadero los que asuman la responsabilidad de la contaminación que producen. En lugar de dictaminar quién, dónde y cómo debe reducir las emisiones, la fijación del precio del carbono ofrece una señal económica y quienes contaminan deciden por sí mismos si reducen las emisiones, disminuyen la magnitud o suspenden su actividad contaminante o siguen contaminando y pagan el precio correspondiente. De esta manera, el objetivo ambiental general se logra de la manera más flexible y menos costosa para la sociedad, y el precio del carbono continúa estimulando las innovaciones tecnológicas y en el mercado, a través del impulso de nuevos factores de crecimiento económico con bajas emisiones de carbono.

Actualmente, existen dos tipos principales de fijación del precio del carbono: el régimen de comercio de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés) y los impuestos sobre el carbono.

Fuente: Banco Mundial.

Fuga de carbono: Dentro del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE), las instalaciones industriales que se consideran expuestas a un riesgo significativo de fuga de carbono reciben un trato especial para mantener su competitividad.

Se denomina «fuga de carbono» a la situación que puede producirse cuando, por motivos de costes derivados de las políticas climáticas, las empresas trasladan su producción a otros países con límites de emisión menos estrictos. Esto puede provocar un aumento de su total de emisiones. El riesgo de fuga de carbono puede ser mayor en determinadas industrias con gran consumo energético.

Para mantener la competitividad de las industrias incluidas en el RCDE UE, en su tercera fase (2013-2020), la producción de los sectores y subsectores que se consideran expuestos a un riesgo significativo de fuga de carbono reciben una cuota más alta de derechos gratuitos que las demás instalaciones industriales.

Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE): El RCDE UE funciona según el principio de límites máximos y comercio de derechos (cap and trade).

Se establece un límite sobre la cantidad total de determinados gases de efecto invernadero que pueden emitir instalaciones incluidas en el régimen. El límite se reduce con el tiempo de forma que las emisiones totales desciendan.

Dentro del límite, las empresas reciben o compran derechos de emisión que pueden comercializar entre sí, según convenga. También pueden comprar cantidades limitadas de créditos internacionales de proyectos de reducción de emisiones en todo el mundo. El límite sobre el número total de derechos disponibles garantiza que tengan un valor.

Al final de cada año, cada empresa debe entregar suficientes derechos para cubrir todas sus emisiones ya que, en caso contrario, se le imponen fuertes sanciones. Si una empresa reduce sus emisiones, puede conservar sus derechos sobrantes para cubrir necesidades futuras, o bien venderlos a otra empresa que no tenga suficientes.

El comercio de derechos aporta una flexibilidad que garantiza la reducción de emisiones donde sea más barato. Un precio fuerte del carbono también promueve la inversión en tecnologías limpias y bajas en carbono.

Riesgo significativo de fuga de carbono: Según la Directiva sobre el RCDE (artículo 10 bis), un sector se considera expuesto a un riesgo significativo de fuga de carbono cuando:

  • la suma de los costes adicionales directos e indirectos derivados de la aplicación de la Directiva aumentaría el coste de producción —calculado como proporción del valor bruto añadido— en un mínimo del 5% y
  • la intensidad del comercio del sector con países no pertenecientes a la UE (importaciones y exportaciones) supera el 10%.

También se considera expuesto un sector o subsector cuando:

  • la suma de los costes adicionales directos e indirectos supone un aumento del coste de producción de un mínimo del 30% o bien
  • la intensidad del comercio con países no pertenecientes a la UE supera el 30%.

Esta estimación de costes tiene en cuenta que también pueden optar a algunos derechos gratuitos los sectores no incluidos en la lista.

En general, hoy en día se considera que el riesgo de fuga de carbono —a falta de asignación gratuita de derechos a la industria— es considerablemente menor que en 2009, cuando se introdujo el paquete de medidas sobre clima y energía hasta 2020. Esto obedece a que:

  • debido a la crisis económica y la consiguiente disminución de la producción y las emisiones, la mayoría de las instalaciones incluidas en el RCDE UE han acumulado un importante excedente de derechos de emisión gratuitos, y
  • el precio del carbono ha disminuido en respuesta a una menor demanda de derechos de emisión.

Fuente: Comisión Europea.

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