Analizar la rotación de especies dentro de un sistema, crítico para evaluar los ecosistemas de forma significativa para la conservación

Evaluar el estado de un ecosistema únicamente sobre la base de cambios a corto plazo en el número de especies diferentes que contiene puede llevar a conclusiones falsas. Este hallazgo ha sido alcanzado por un equipo internacional de investigadores del Instituto Helmholtz para la Biodiversidad Marina Funcional (HIFMB) de la Universidad de Oldenburg y del Centro Alemán para la Investigación Integrada de la Biodiversidad (iDiv).

 

Evaluar el estado de un ecosistema únicamente sobre la base de cambios a corto plazo en el número de especies diferentes que contiene puede llevar a conclusiones falsas.

Con el fin de evaluar los ecosistemas de una manera que sea significativa para la conservación de la naturaleza, los expertos deberían centrarse en analizar el volumen de rotación de las especies dentro de un sistema, según subrayan los responsables de la investigación publicada en Journal of Applied Ecology bajo el título Biodiversity change is uncoupled from species richness trends: consequences for conservation and monitoring (El cambio de la biodiversidad está desacoplado de las tendencias de la riqueza de especies: consecuencias para la conservación y el monitoreo). Los investigadores llegaron a esta conclusión utilizando un modelo matemático y análisis de datos ambientales. El nuevo método puede aplicarse eficazmente utilizando los datos ya disponibles de los programas de monitoreo ambiental.

Tal y como expone el resumen del artículo, «la preocupación mundial por el impacto humano sobre la diversidad biológica ha desencadenado una agenda intensa de investigación sobre los impulsores y las consecuencias del cambio de la biodiversidad en paralelo con la búsqueda de la conservación de la biodiversidad y las funciones asociadas del ecosistema por parte de las políticas internacionales. Sin embargo, cuantificar las tendencias de la diversidad biológica está lejos de ser trivial, tal como lo documentan recientemente metanálisis que indican poco o ningún cambio neto en la riqueza de especies locales a través del tiempo».

En la presente investigación se resumen varias limitaciones de la riqueza de especies como una métrica del cambio de biodiversidad y se muestra que las expectativas sobre las tendencias direccionales de la riqueza de especies bajo condiciones cambiantes no es válida. En cambio, se ilustra cómo un conjunto de índices de rotación de especies proporciona más contenido informativo acerca de las tendencias temporales de la biodiversidad, ya que reflejan cómo el dominio y la identidad cambian en las comunidades a través del tiempo.

Estas métricas se aplicaron a tres conjuntos de datos de monitoreo que representan diferentes tipos de ecosistemas. En todos los conjuntos de datos, se produjo una rotación casi completa de las especies, pero este hecho quedó desconectado de cualquier tendencia de riqueza de especies. En cambio, la rotación estuvo fuertemente influenciada por cambios en la presencia de especies (identidades) y dominio (abundancias). Además, se muestra que estas métricas pueden detectar fases de fuertes cambios de composición en los datos de monitoreo y así identificar un aspecto diferente del cambio de biodiversidad desacoplado de la riqueza de especies.

Los investigadores destacan que «las tendencias temporales en la riqueza de especies son insuficientes para captar cambios claves en la biodiversidad en ambientes cambiantes. De hecho, las reducciones en la calidad ambiental pueden conducir a aumentos transitorios en la riqueza de especies, si la inmigración o extinción tienen diferentes dinámicas temporales. Por lo tanto, los programas de monitoreo de la biodiversidad deben ir más allá de los análisis de las tendencias de la riqueza a favor de evaluaciones más significativas del cambio de la biodiversidad».

En definitiva, tener en cuenta únicamente la métrica del número de especies (riqueza de especies) para determinar el estado de un ecosistema, aunque es un acercamiento obvio, es insuficiente, dado que no refleja completamente los cambios registrados en el sistema. En este sentido, las influencias negativas en un ecosistema no resultan de manera automática en la disminución de la riqueza de especies, del mismo modo que el número de especies no aumenta automáticamente tan pronto como un ecosistema se recupera del impacto humano.

La riqueza de las especies es el resultado del equilibrio entre la inmigración y la extinción de especies, procesos que tienen lugar a distintos ritmos. Individuos de una especie pueden emigrar rápidamente a un hábitat local y colonizarlo, mientras que puede llevar varias generaciones el hecho de que una especie sea reemplazada por otra nueva, más competitiva o que se extinga como consecuencia de las condiciones cambiantes.

Fuente: Science Daily, Journal of Applied Ecology.

 

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