Adaptación sostenible de sistemas agrarios europeos al cambio climático

Los técnicos del proyecto LIFE AgriAdapt han hecho público su primer informe: Adaptación sostenible de sistemas agrarios europeos al cambio climático, en el que ofrecen información detallada acerca del estado de la adaptación al cambio climático en el sector agroalimentario en las cuatro principales regiones de riesgo climático de la Unión Europea (atlántica, continental, meridional y norte).

 

Entre los principales riesgos climáticos a los que están expuestos los cultivos herbáceos y leñosos españoles, se cuentan el estrés hídrico, la mayor frecuenca de eventos extremos y los cambios en la fenología.El documento contiene datos sobre el cambio climático y el sector agrario en general y, en particular, sobre la vulnerabilidad que presentan las regiones europeas con una mayor exposición al riesgo climático. Así, en sus páginas se establecen redes agroclimáticas para cada región de riesgo climático evaluada y los tres sistemas agrarios que mayor peso tienen en la UE: cultivos arables, cultivos permanentes y ganadería.

Para cada sistema agrario y región, los especialistas de AgriAdapt han evaluado los riesgos climáticos y las oportunidades derivadas de las proyecciones climáticas, lo que les ha llevado a determinar qué medidas de adaptación sostenibles son las más adecuadas para cada una de las 120 explotaciones piloto.

El caso de España

En el caso de España, los autores del informe subrayan que la producción agrícola española representa un 12,1 % de la producción agrícola de la UE. Los sectores más relevantes son las frutas y hortalizas, viñedos, olivares y cereales, con una contribución de un 50 % de la producción agrícola española.

Por su parte, la producción de cereales ocupa hasta un 40 % de las tierras agrícolas españolas y las tres cuartas partes de las tierras cultivables. Los cultivos permanentes, que no son relevantes en otros países de la UE, representan aproximadamente un tercio de la superficie agraria. «Sin embargo, estas cifras no están alineadas con el peso económico de estos subsectores», hacen hincapié los técnicos de AgriAdapt. En ese sentido, las áreas de regadío (especialmente para la producción de hortalizas y cultivos industriales y algunos cultivos permanentes) concentran los beneficios económicos. La productividad de los cereales, en comparación con la producción de la UE, está fuertemente relacionada con la disponibilidad de agua y los suelos óptimos. Los cereales de invierno de regadío, con rendimientos significativamente más bajos que en Europa Central, dominan la producción de cereales en España.

Nuestro país cuenta con el área vitivinícola más grande del entorno comunitario, con casi 1,2 millones de hectáreas (un 14 % del total mundial). Sin embargo, la producción es muy variable debido a las condiciones geográficas y climáticas, así como a la gran variabilidad interanual. Los viñedos tradicionales de secano coexisten ahora con las nuevas plantaciones de regadío (expansión de un 40 % en los últimos 15 años) con problemas ambientales actuales (sobreutilización y salinización de aguas subterráneas) y posibles problemas en el futuro (viñedos irrigados en zonas donde el clima está cambiando).

Por su lado, el ganado contribuye a un 40 % de la producción nacional, con sistemas de producción pecuaria muy diversos. Aproximadamente un 30 % del territorio nacional (50 millones de ha) es utilizado para pastos.

Riesgos climáticos de los cultivos españoles

Según los resultados del análisis, los cultivos herbáceos (cereales de invierno, principalmente trigo y cebada), el maíz y las verduras y los cultivos leñosos (viñedo y frutales) están expuestos a diferentes riesgos climáticos:

  • estrés hídrico,
  • mayor frecuencia de eventos extremos,
  • sanidad vegetal (mayor incidencia o nuevas plagas y enfermedades),
  • gestión del cultivo (mayor energía consumida en riego y degradación de las condiciones del suelo),
  • servicios ecosistémicos (reducción o cambios en servicios ecosistémicos —polinización, pérdidas de biodiversidad, aparición de especies invasoras—),
  • estrés térmico,
  • cambios en la fenología (disminución del ciclo de cultivo, cambios de fechas de siembra y maduración temprana),
  • cambio en la calidad/características de los vinos

En el caso de los cultivos herbáceos, las principales consecuencias esperadas de los riesgos climáticos detectados son la reducción en los rendimientos, la degradación de las condiciones de cultivo y la pérdida de zonas potenciales para la agricultura. En la mayoría de los casos los factores que determinarán estas condiciones son principalmente el aumento de las temperaturas y el estrés hídrico. «Los eventos meteorológicos extremos también jugaran un papel fundamental, especialmente en aquellos agrosistemas cuya productividad es actualmente baja e irregular (como es el caso de los cereales de secano), ya que la competitividad media de las explotaciones puede llegar a situaciones insostenibles. En el caso de los cultivos en regadío, la disponibilidad de agua será un factor crítico para su supervivencia, pues la escasez de agua debida al cambio climático y otros aspectos estratégicos (demanda de agua por parte de otros sectores, prioridades a nivel estatal, etc.) tendrán una influencia muy significativa», destaca el documento.

La única perspectiva optimista para el futuro próximo es que se prevé que hacia 2050 las zonas de montaña mediterránea alcanzaran un índice de Huglin favorable para el cultivo de la viña, y que algunas zonas septentrionales reunirán las condiciones para acoger frutales que actualmente no son viables debido a limitaciones térmicas. No obstante, queda por saber si estos efectos potenciales positivos se verían contrarrestados por otros negativos, como la no viabilidad de ciertos cultivos actuales o la menor disponibilidad hídrica en áreas no preparadas para ello.

Las peores consecuencias se prevén para las zonas de viñedo en condiciones actuales semiáridas, en algunos casos viñedos de nueva planta con inversiones muy significativas en los últimos años pero dependientes del agua para alcanzar rendimientos competitivos. La falta de condiciones adecuadas para el cultivo (debido a la falta de bajas temperaturas, mayor insolación, altas temperaturas durante la maduración, etc.) añadido a la escasez de agua, puede hacer que en estas nuevas explotaciones ya no se reúnan las condiciones óptimas de cultivo cuando deberían estar alcanzando su momento de máxima madurez y productividad.

La planificación estratégica y a largo plazo de los recursos hidrológicos, así como una planificación agraria acorde, son aspectos fundamentales para evitar estas situaciones críticas en el futuro.

Riesgos climáticos de la ganadería española

Los riesgos climáticos de la ganadería española son:

  • aumento del estrés de los animales debido a las temperaturas;
  • salud de los animales: aparición de nuevos parásitos debido al aumento de
  • las temperaturas y cambio en la distribución de estos, mayor incidencia de plagas y enfermedades debido a la baja mortalidad de éstas en los inviernos que se esperan más suaves; cambios en la distribución de las poblaciones de parásitos y sus vectores, debido a los cambios de temperatura. Se espera un avance latitudinal de por ejemplo algunas especies de garrapatas (Boophilus microplus) que afectan a la salud de los animales; aumento de los gastos veterinarios y posible aparición de resistencias;
  • cambios en la disponibilidad de pastos;
  • impactos sobre el suelo: mayor riesgo de erosión del suelo debido al aumento de eventos meteorológicos extremos;
  • impactos sobre los animales: reducción del tiempo potencial de uso del pasto y, por tanto, mayor riesgo de sobrepastoreo o infrapastoreo;
  • disminución de la disponibilidad de agua en charcas y menor cantidad y calidad de recursos hídricos;
  • producción menor de bellota debido al estrés hídrico, aumento del riesgo de incendios debido al aumento de temperaturas y disminución de precipitaciones, mayor incidencia de la “seca” de la encina, ya que se ve favorecida por la alternancia de periodos de lluvia y sequía;
  • con inviernos más cálidos, los cereales de invierno que requieren vernalización disminuirán su productividad.

Los autores aclaran que «determinar el impacto del cambio climático sobre el sector ganadero es una cuestión relativamente compleja debido a la gran diversidad de sistemas productivos existentes. Algunos factores como la disponibilidad de agua, los suelos utilizados o las producciones agrícolas asociadas son aspectos determinantes. No obstante, el grado de intensificación de la explotación puede ser uno de los factores clave para entender los efectos, ya que en las explotaciones más intensivas, las condiciones ambientales tienen una mayor probabilidad de controlarse mejor, mientras que los sistemas extensivos están mucho más influenciados por las condiciones climáticas.

Marco del informe y publicación en otros idiomas

AgriAdapt surgió con la finalidad de demostrar que tres de los sistemas agrarios principales de la UE (ganadería, tierras arables y cultivos permanentes) pueden aumentar su resiliencia al cambio climático gracias a la puesta en marcha de medidas de adaptación viables y sostenibles que también puedan tener otros beneficios ambientales.

El informe completo está disponible únicamente en inglés (Sustainable Adaptation of Typical EU Farming Systems to Climate Change), pero se han elaborado versiones en alemán, español, estonio y francés, que analizan cada región de riesgo climático e incluyen un resumen del resto del documento.

Pincha sobre la imagen para descargarte el informe completo en inglés en PDF desde nuestra Biblioteca.

 

Sustainable Adaptation of Typical EU Farming Systems to Climate Change

Fuente: AgriAdapt.

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