3.º estudio sobre la pobreza energética en España: un 11 % de los hogares españoles no pueden calentar sus casas en invierno

La Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) presentó a finales de la pasada semana su 3.º estudio sobre la pobreza energética en España, que lleva por título Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis. Las conclusiones de la investigación desarrollada revelan que 5,1 millones de personas en España (un 11 % de los hogares —por encima de la media europea: 10,2 %—), «son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno, lo que ha supuesto un incremento de un 22 % en tan solo dos años, fecha del último estudio».

El análisis de los técnicos de ACA se ha realizado con datos del 2014, que desvelan que, a pesar de las medidas y avances que se han puesto en marcha en España desde el anterior informe publicado en 2014, «especialmente en el ámbito autonómico y local», «hasta un 21 % de los hogares españoles experimentan condiciones asociadas a la pobreza energética». Además, un 6 % (2,6 millones de ciudadanos) dedican más de un 15 % de sus ingresos familiares al pago de las facturas energéticas.

Según los indicadores empleados en el estudio, un «7 % de los hogares españoles estaría en una situación de pobreza energética, dado que los ingresos del hogar son menores que la renta mínima de inserción española (417 €/mes en 2014), descontando los gastos de vivienda y energía doméstica, es decir, que casi cinco millones de españoles apenas tienen con qué vivir, una vez pagados los gastos de hogar y de energía».

No todas las comunidades autónomas son igual de vulnerables frente a esta problemática. En concreto, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia  tienen un mayor número de familias en esta situación, tanto en 2014 como en 2007, cuando dio comienzo la crisis. Por el contrario, las tres CC. AA. que muestran una vulnerabilidad menor esos mismos años son País Vasco, Principado de Asturias y Comunidad de Madrid.

Respecto a la densidad de población, los indicadores de gasto señalan una mayor incidencia en zonas rurales o escasamente pobladas, por lo que este problema «tendría que ser abordado de forma diferente a las áreas urbanas y periurbanas», advierten los técnicos de ACA.

Menor nivel educativo = mayor pobreza energética

La edición de 2016 del estudio sobre la pobreza energética en España incluye una novedad respecto a las dos ediciones precedentes: la caracterización socioeconómica de los hogares que presentan mayor vulnerabilidad.

Según el nivel educativo, casi un tercio (31 %) de los hogares cuyos miembros no saben leer ni escribir «se situarían como hogares en pobreza energética, en concreto, según el indicador del 10%, frente a un 7 % de los hogares con estudios superiores».

En cuanto a la situación laboral los desempleados, «nuevamente, vuelven a mostrar tasas más elevadas que otros grupos como los trabajadores por cuenta propia, por cuenta ajena o los perceptores de pensiones contributivas. Así, en el año 2014, un 21% de los hogares en situación de desempleo registraron retrasos en el pago de las facturas, frente a un 7 % de los hogares trabajadores», detalla el estudio.

Cabe recordar que los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) n.º 1 y n.º 10 recogidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible son, respectivamente, «Acabar con la pobreza en todas sus formas en todo el mundo» y «Reducir la desigualdad en y entre los países».

Pincha sobre la imagen para solicitar tu copia del 3.º estudio sobre la pobreza energética en España: Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis

 

Según los indicadores empleados en el estudio, un «7 % de los hogares españoles estaría en una situación de pobreza energética, dado que los ingresos del hogar son menores que la renta mínima de inserción española (417 €/mes en 2014), descontando los gastos de vivienda y energía doméstica, es decir, que casi cinco millones de españoles apenas tienen con qué vivir, una vez pagados los gastos de hogar y de energía».

 

Fuente: ACA Ambientales.

Deja un comentario