La contribución de los bosques del mundo al logro de los ODS, los paisajes y medios de subsistencia

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas adoptada en septiembre de 2015 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) representan el marco central que ha de guiar las políticas de desarrollo en todo el mundo. La edición 2018 del informe de la FAO sobre El estado de los bosques del mundo tiene por objeto mejorar nuestra comprensión sobre la forma en que los bosques y su gestión sostenible contribuyen a la consecución de varios ODS.

 

En general, los bosques suministran aproximadamente el 40 % de la energía renovable mundial en forma de combustible de madera, tanto como la energía solar, hidroeléctrica y eólica combinadas. Los autores del documento inciden en que «se está agotando el tiempo para los bosques del mundo», por lo que debemos trabajar en todos los sectores, reunir a las partes interesadas y adoptar medidas urgentes para revertir esta situación. Para ayudar en esta tarea, proponen medidas que pueden ser tomadas para aumentar las contribuciones de los bosques y los árboles que son necesarias para acelerar los avances hacia el logro de los ODS.

En sus aportaciones, los técnicos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación refuerzan el mensaje de que hoy es fundamental que se adopten medidas para trabajar más eficazmente con el sector privado. Además, hacen hincapié en que es necesario transformar el sector forestal informal, a fin de generar beneficios económicos, sociales y ambientales más amplios.

Hace 70 años, cuando la FAO completó su primera evaluación de los recursos forestales mundiales, la principal preocupación era si habría madera suficiente para satisfacer la demanda mundial. «Ahora reconocemos la relevancia mundial más amplia de nuestros bosques y árboles. Por primera vez, El estado de los bosques del mundo 2018 (SOFO 2018, por su acrónimo en inglés) presenta una evaluación de la contribución de los bosques y los árboles a nuestros paisajes y medios de subsistencia».

Sus páginas están repletas de datos e informaciones para ayudar a los lectores a comprender por qué los bosques y los árboles son importantes para las personas, el planeta y la posteridad. Algunas de ellas:

  • Un 50 % de la fruta que comemos proviene de los árboles.
  • Los medios de vida y la seguridad alimentaria de alrededor de 250 millones de pobres de las zonas rurales dependen de bosques y árboles vibrantes.
  • Algunos estudios sugieren que los bosques y los árboles pueden proporcionar alrededor del 20 % de los ingresos de los hogares rurales en los países en desarrollo, tanto a través del ingreso en efectivo como por satisfacer las necesidades de subsistencia. Los productos forestales no madereros (PFNM) proporcionan alimentos, ingresos y diversidad nutricional para aproximadamente una de cada cinco personas en todo el mundo, especialmente mujeres, niños, agricultores sin tierra y otras personas en situación de vulnerabilidad.
  • Los cambios en la cobertura, uso y gestión de la tierra tienen graves implicaciones en el suministro de agua de una nación. Si bien las tres cuartas partes del agua dulce accesible del mundo provienen de cuencas hidrográficas boscosas, las investigaciones muestran que el 40 % de las 230 principales cuencas hidrográficas del mundo han perdido más de la mitad de su cobertura arbórea original. A pesar de esto, el área de bosques gestionados para la conservación del suelo y del agua ha aumentado a nivel mundial en los últimos 25 años, y en 2015 una cuarta parte de los bosques se gestionaron con la conservación del suelo o del agua como un objetivo.
  • Alrededor de un tercio de la población mundial (unos 2400 millones de personas) utilizan madera para proporcionar servicios básicos de energía como cocinar, hervir agua y calentar. En general, los bosques suministran aproximadamente el 40 % de la energía renovable mundial en forma de combustible de madera, tanto como la energía solar, hidroeléctrica y eólica combinadas. En la actualidad, se debe hacer hincapié en producir leña de manera más sostenible para reducir la degradación de los bosques, así como en mejorar de forma más limpia y eficiente la salud de millones de personas, especialmente mujeres y niños.
  • Actuando como sumideros de carbono, los bosques absorben el equivalente de aproximadamente 2000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. Sin embargo, la deforestación es la segunda causa principal del cambio climático, después de la quema de combustibles fósiles y representa casi el 20 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, más que todo el sector de transporte del mundo. Una gestión forestal eficaz puede fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los desastres naturales relacionados con el clima, lo que subraya la importancia de integrar las medidas basadas en los bosques en las estrategias nacionales de reducción del riesgo de desastres (RRD). La reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques y las funciones de conservación, ordenación sostenible de los bosques y mejora de las reservas forestales de carbono (conocidas como REDD +) serán vitales para los esfuerzos mundiales para luchar contra el cambio climático. Los 25 países con la cubierta forestal más alta han incluido medidas de mitigación relacionadas con los bosques (reducción de la deforestación y degradación forestal, forestación, mejora de las reservas forestales de carbono, conservación forestal y agrosilvicultura) en sus Acciones de Mitigación Apropiadas Nacionalmente (NAMA) y Contribuciones Determinadas Nacionalmente ( NDC), instrumentos para cumplir los ODS.
  • La evidencia cualitativa sugiere que los bosques y árboles también contribuyen significativamente a los ODS a través de la agroforestería, las oportunidades para empoderar a las mujeres, la gestión sostenible del agua, el turismo, las ciudades sostenibles, la adaptación al cambio climático y la lucha contra la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad. El turismo basado en la naturaleza, por ejemplo, crece tres veces más rápidamente que la industria del turismo en su conjunto, y representa aproximadamente el 20 % del mercado mundial. La integración de los espacios verdes y la cubierta forestal en la planificación urbana también está en aumento, y hay estudios que muestran vínculos con la reducción en los niveles de obesidad y delincuencia, aunque la medición y evaluación de dichos beneficios sigue siendo un desafío. En vista de la creciente urbanización y el cambio climático, el diseño, la planificación y la gestión de los espacios verdes urbanos, incluidos los bosques y los árboles, deberían integrarse en la planificación urbana en una etapa temprana. La función de los bosques y los árboles debería reflejarse en las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.

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El estado de los bosques del mundo 2018

Fuente: FAO.

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